domingo, 9 de enero de 2011

Historia de Billy the Kid. Leyenda y realidad en el lejano oeste.

La historia de Billy the Kid o el falso Robin del Oeste

Asesinado a los 21 años, forjó una leyenda que perdura en el tiempo

Por: Jorge Moreno Matos (Periodista)

Lo primero que sabemos de Billy the Kid es que era Henry McCarty o William Booney o Billy Harrigan, según el cuento de Borges, o tal vez ninguno de ellos, porque lo más seguro es que nunca sepamos con certeza su verdadero nombre ni en dónde nació o quiénes fueron sus padres. Porque, como ocurre con casi todos los hombres de leyenda, sus orígenes desconocidos son parte esencial de esa aura de misterio que los envuelve desde el principio, aunque la única verdad sea que la pobreza y la miseria son tan comunes que a nadie le interesa registrarlas con nombres propios.

El suyo es uno más de las decenas de nombres que durante la conquista de nuevos territorios (la conquista del salvaje Oeste, como gustan llamarla ellos), atemorizó en vida a sus contemporáneos y, una vez muerto, engrosó la lista de falsos héroes populares.

La de Billy the Kid no será la más asombrosa ni la más galante de todas las historias, pero sí, tal vez, la más trágica porque acabó sus días a tan temprana edad que su propio apelativo es la certificación de una muerte prematura.

DELINCUENTE PRECOZ

La biografía de este joven bandolero, oriundo de Nueva York y de un “fatigado vientre irlandés”, según Borges, parece haber empezado realmente no cuando quedó huérfano y el hambre lo llevó a cometer sus primeras fechorías, sino cuando por primera vez asesinó a un hombre, a los 14 años. Hasta hoy, es tema de discusión de sus biógrafos y detractores si fueron solo 8 o 9 sus víctimas, como dicen los primeros, o los 21 (“sin contar mexicanos”) que le achacan los segundos.

Sea cual fuere el número, 8 o 21, son demasiadas muertes como para obtener el ‘perdón simbólico’ que desde hace más de diez años reclaman para él los descendientes de sus admiradores, entre los que no falta uno que otro historiador con olfato para la publicidad y los negocios. El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, que también posee el mismo olfato, se lo ha negado y con ello ha acrecentado la polémica, la leyenda y los ingresos (turísticos, se entiende). Es que la leyenda de Billy the Kid es una mina de oro.

Eric Hobsbawm cuenta que de Billy the Kid existía la leyenda de que solo mataba en defensa propia o por otras causas justas. Algo que, como apunta el historiador inglés, resulta sorprendente de creer ,ya que en el medio y la época de Billy y los suyos todos iban armados y matar era tan habitual y normal como montar a caballo. “En cualquier caso, lo más seguro era disparar primero y preguntar después”, escribe.

AMIGO Y VERDUGO

Luego de trajinar entre bandas insignificantes de asaltantes y ladrones de ganado, que apenas le daban para comer y menos todavía para popularizar su nombre, Billy formó su propia banda y adquirió la reputación de sanguinario que le pone precio a su cabeza.

Eso, por supuesto, no lo amilanó y pronto su nombre se pronunció por mucho tiempo con temor, admiración y odio.

Cuando llegó a Nuevo México, en 1877, se vio envuelto en una guerra privada entre rancheros por dominar los pastos y el agua. Tomó partido por uno de ellos y, tras el asesinato de este, su amigo y protector, Billy asesinó al ‘sheriff’ y tuvo que huir a Texas. Ahí permaneció hasta que una falsa promesa de amnistía lo hizo volver y entregarse a la ley. Consciente del engaño, escapó de la cárcel y mató a dos alguaciles en su huida. Malvivió del robo de ganado cuando los ganaderos exigían otra vez su cabeza. Recurrieron entonces a un viejo cuatrero desertor de su banda, convertido luego en oficial de la ley, Pat Garrett, quien le dio muerte el 14 de julio de 1881 a los 21 años.

Las circunstancias de su muerte son tan contradictorias y distintas como la versión de su odio a los mexicanos y la que lo niega. “Era como Robin de los bosques, robaba a los blancos y para darle a los mexicanos, que lo consideraban bueno”, cuenta uno de sus biógrafos. Borges, en cambio, lo retrata como un racista que odia a los mexicanos. En todo caso, murió en su ley.

Luego de acabar con Billy, y de haber aprovechado la fama de la que ya gozaba, Garret escribió un libro, “La verdadera historia de Billy the Kid”, con el que pretendió ganar algún dinero. No tuvo tanta suerte como esperaba, al menos no en vida, ya que solo muchos años después, cuando la leyenda del joven McCarty, o Booney, o Harrigan, o como se haya llamado, empezó a interesar a Hollywood, su libro empezó recién a redituar pingües ganancias por derechos a las editoriales. En realidad a todos. Menos a Billy, por supuesto.

Fuente: Diario El Comercio (Perú). Domingo 9 de Enero del 2011.

3 comentarios:

Mi pequeña fantasía dijo...

Llegé aqui por otro blog que hablaba de este personaje que salio en un capitulo en los simpson. Estubo muy interesante el post, de verdad y me encantó. Mató a gente de chico y a él lo mataron muy joven, y encima un desertor de su banda. Me encantó leerlo :D
Muchos besotes y continua escribiendo!

Pasate si tienes un huequito, que soy nueva y necesito criticas para mejorar plis (>.<)
http://apuestoportimifantasiaaldespegar.blogspot.com/

EDDY W. ROMERO MEZA dijo...

"El asesino desinteresado Bill Harrigan".

La imagen de las tierras de Arizona y de Nuevo México, tierras con un ilustre fundamento de oro y de plata, tierras vertiginosas y aéreas, tierras de la meseta monumental y de los delicados colores, tierras con blanco resplandor de esqueleto pelado por los pájaros. En esas tierras, otra imagen, la de Billy the Kid: el jinete clavado sobre el caballo, el joven de los duros pistoletazos que aturden el desierto, el emisor de balas invisibles que matan a distancia, como una magia.

Jorge Luis Borges. En: Historia universal de la infamia (1935).

EDDY W. ROMERO MEZA dijo...

Gracias por tu visita Sonia The Kid, por cierto revise tu blog y el de Lyla y me parecen muy buenos. Un abrazo desde Lima, hasta pronto.