sábado 21 de noviembre de 2009

Plomo, cadmio y arsénico: realidad ambiental de la Oroya (Perú).

El dolor de La Oroya

Autor: Guillermo Giacosa (Periodista)

Ground Water International, Science Integrity y Knight Piesold Consulting. ¡Impresionante! Con esos nombres, desconfiar es casi imposible. Qué bien y qué serio suena el inglés como idioma de tecnología, ciencia, márketing, finanzas y todo lo que usted quiera agregar a nuestras alienadas cabezas. Y son tres consultoras, las tres con nombres en inglés y las tres aparentemente serias y con muy buena experiencia en el campo de su especialidad. Son ellas las que afirman que las emisiones de plomo, cadmio y arsénico originadas en la fundición de La Oroya han afectado, en 87 años de actividad, 2,300 kilómetros cuadrados de suelos en la región central. Un artículo del periodista Manuel Marticorena Solís –aparecido en la sección de Economía y Negocios del diario El Comercio– informa sobre la dura realidad que padecen los suelos y los habitantes de La Oroya y sus alrededores. Acompaña la nota un ilustrativo gráfico que ayuda a comprender –aunque no a imaginar– la magnitud del drama que se vive. La noticia ocupó, además, la primera plana del diario. Es importante, en tiempos en los que el debate sobre el cambio climático apunta a constituirse en prioridad de interés público, que la prensa informe, como en este caso, sin remilgos de ningún tipo. Hoy, la prioridad es la naturaleza que incluye, por supuesto, a la especie humana y a todas las formas de vida.

El informe dice que hay 2,049 hectáreas donde la contaminación imposibilita desarrollar tareas agrícolas, y subraya que con grandes sacrificios se podrían rehabilitar 42,000 hectáreas. Algunas cifras sobre la contaminación son delirantes: el plomo está entre 7.5 y 40 veces sobre el límite permitido. Este metal perturba la biosíntesis de la hemoglobina, incrementa la presión sanguínea, daña los riñones y el cerebro, provoca abortos, perjudica el sistema nervioso, disminuye la fertilidad masculina, perturba el comportamiento de los niños, etcétera. El cadmio es un metal tóxico que produce cáncer, y el arsénico, que pasa de 1.25 a 114 veces lo permitido en Canadá –en Perú no existen estándares mínimos establecidos–, irrita estómago e intestinos, disminuye la producción de glóbulos rojos y blancos, produce cambios en la piel e irrita los pulmones. El arsénico inorgánico potencia el cáncer, especialmente los de piel, pulmón e hígado.

Así, podríamos afirmar que los habitantes de La Oroya deberían recibir el título de sobrevivientes y ser honrados por todo aquello que la irresponsabilidad o el desconocimiento han puesto sobre sus espaldas y dentro de sus cuerpos. No tengo imágenes precisas ni del plomo, ni del cadmio, ni del arsénico. Pero sí de la patética mirada que habita en los ojos de los niños de La Oroya: frente a ellos me sentí tan inerme como inútil, y su recuerdo me acompañará mientras viva. Las consultoras estiman que se precisarían 10 millones de dólares para remediar en parte las zonas afectadas, mientras que un funcionario estima que la cifra no baja de los 50 millones. ¿Merece la pena? Depende de la opinión que se tenga sobre la vida humana.

Fuente: Diario Perú 21. Jueves 19 de noviembre del 2009.

jueves 19 de noviembre de 2009

Historia de los espías en el Perú.

Espías

Por Antonio Zapata (Historiador)

Desde que existe el Estado, una de sus funciones es la información reservada. Se trata de proteger al poder y ayudarlo a someter a otros poderes competitivos. Ese propósito llevó muy temprano a delimitar la función del espía, como un agente indispensable de la política pública. Además, nunca los Estados han estado aislados. Desde la antigüedad, han vivido en rivalidad. Por ello, la misión del espía ha sido penetrar al Estado rival para arrancarle secretos. Entre ellos se encuentran dos tipos: aquellos que traspasan fronteras y arriesgan el pellejo yendo al encuentro del otro. Un segundo tipo sería el de Ariza, que corresponde al agente reclutado para vender secretos de su patria.

El primer tipo de espía va en busca de la información y se interna entre el enemigo. Por ejemplo, el famoso agente ecuatoriano Duchinella corresponde a este patrón. En nuestra historia también tenemos notables espías que han ayudado a definir situaciones cruciales. Un caso célebre es el de Apo, espía de Atahualpa en el campamento de Pizarro. Como prototipo también pertenece al primer patrón y se halla alejado de Ariza. Pero, espía al fin y al cabo, valga el último caso nacional para recordar a un personaje crucial de la conquista.

Atahualpa estaba en Cajamarca cuando apareció Pizarro en Tumbes. El Inca se enteró de inmediato gracias al sistema de escuchas de un imperio bien organizado. Luego, envió a Apo, que era un orejón. Se disfrazó como miembro de la etnia Tallán, quienes usaban un tocado parecido al turbante. Ello le permitió esconder sus enormes orejas. Se internó en la hueste de Pizarro y observó con atención. Se interesó sobre todo por los animales. El Tawantinsuyu disponía de un pool animal limitado a los camélidos. Los caballos fascinaron a Apo. Eran grandes, cargaban gente y comían pasto; parecían pacíficos aunque también eran una formidable máquina de guerra. Los perros no le gustaron tanto. Eran peligrosos, los vio comer gente; les gustaba la carne.

Fue sorprendido y enviado de regreso a Atahualpa. Los españoles le dieron regalos y un encargo para el Inca, querían verlo personalmente. Cuando Apo informó, los incas idearon un plan. Decidieron apoderarse de los caballos y dejar entrar a sus amos para someterlos delante de una multitud. A continuación, Apo retornó en busca de los españoles. Esta vez ataviado como embajador y cargado en andas. Les trajo una propuesta de Atahualpa, que subieran a Cajamarca; el Inca los recibiría y viajarían sin ser molestados. Gracias a ese acuerdo, los españoles cruzaron los Andes, atravesaron muchos pasos donde las galgas hubieran podido acabar con ellos. Pero, el Inca quería los caballos.

Como sabemos, a resultas de este encuentro Atahualpa perdió el trono y luego la vida. La información de Apo no le sirvió de mucho. Más bien, lo indujo a error. ¿En qué consistió su falla? En realidad, no dependió de la información, sino que menospreció al rival. Se asumió invulnerable y actuó con soberbia. Los miró de arriba abajo y acabó en el suelo.

Chile no actúa así. No le basta una superioridad militar de diez a uno. Además, obtiene información vital sobre ese uno que conservamos. Buena parte del problema es nuestro. Nuestro Estado es poroso. En el Perú, se mezcla el espionaje con la corrupción. Saben encontrar quién se venda y eso resulta más barato que arriesgar a sus propios espías. Al hacerlo, proceden de acuerdo a su lógica de Estado. Nosotros estamos expuestos y sucede que nos conocen bien, saben que nunca falta quien se venda por dinero. Es la bolsa de Judas.

Fuente: Diario La República. Jueves 19 de noviembre del 2009.

lunes 16 de noviembre de 2009

Perú y Chile: historia, geopolítica y replanteamiento estratégico.

Una nueva relación con Chile

César Hildebrandt (Periodista)

La verdad es que ya me aburre hablar de Chile. Durante estos años me he ocupado del asunto y, al lado de personajes de veras importantes, he tratado de advertir y recordar.

Al final, todo lo que uno puede decir de Chile es, en resumen, que nunca será un país amigo del Perú.

Con Chile, sin embargo, tenemos que entendernos.

Entendernos no como lo propone la diplomacia del doctor Alan García, desde luego.

Porque García sigue hablando de cuerdas separadas y diciendo que por un lado están los negocios y por el otro el asunto de fondo.

Es que García no entiende que para Chile los negocios son el asunto de fondo. Y los chilenos tienen razón.

El guano y el salitre fueron su negocio en el siglo XIX.

Comprar un Perú barato, de a trozos y sin tregua, es su negocio actual.

Y para defender esos negocios es que Chile se arma.

No es el asunto de La Haya lo que ha desatado la belicosidad de Chile.

Su armamentismo superlativo tiene veinte años de existencia y se ha reforzado, precisamente, en los últimos seis –mucho antes de que presentáramos nuestro expediente en la máxima instancia del arbitraje internacional-.

Nadie ha armado mejor y más ofensivamente a Chile que la señora Bachelet, que es una mezcla de Pasionaria con Patricio Lynch.

Porque a la hora de pensar en el Perú el socialismo de la Concertación pasa por el filtro de la historia y se impregna de esa enemistad rancia y pétrea que viene de lejos y que no terminará fácilmente.

Chile sólo nos mirará como interlocutores cuando nos mire como a iguales.

Y eso quiere decir un Perú digno, erguido, serio y dispuesto a hacerse respetar sin apelar a bravuconadas ni hurgar todos los días en el resentimiento.

Un Perú militarmente respetable y económicamente floreciente es la única manera de encarar la construcción de una nueva relación con Chile.

Un Perú económicamente floreciente y militarmente cachivachero es el sueño de Chile.

Claro que el civilismo inmortal de la derecha –aquel que nos condujo a la humillación del siglo XIX- no está de acuerdo con esto.

La derecha peruana, a diferencia de la chilena, no tiene patria. Tiene sólo bolsillos.

El señor Graña, por ejemplo, es tan peruano como los chocolates Costa. Tan peruano como las tiendas Wong.

Graña –no lo olvidemos- fue el socio de Chile en el allanamiento del Aeroclub Collique, vendido truhanescamente gracias a la cutra y a la desnacionalización de la agenda del desarrollo peruano.

Lo primero que hicieron en Collique fue sacar con comba el busto de José Abelardo Quiñones Arízola, el héroe de la Fuerza Aérea peruana.

El círculo se cierra: de Quiñones Arízola expulsado al suboficial Ariza bien pagado.

Víctor Ariza es un traidorzuelo.

Pero, ¿cómo llamar a quienes han permitido que Lan-Chile sea hegemónica en los vuelos domésticos del Perú, empleando a pilotos militares autorizados por el ministerio de Transportes de Lima?

¿Qué nombre les damos a los que destruyeron la flota mercante del Perú y le cedieron las naves y las rutas a Chile?

Y a quienes encubrieron la presencia del capital chileno en la pestífera operación del puerto de Paita, ¿qué nombre les ponemos?

Ariza es un traidorzuelo. Pero la verdad es que los datos que ha podido entregar en los cinco últimos años eran los datos de la bancarrota y del desarme involuntario.

No había muchos secretos, felizmente, que ofrecer desde una Fuerza Aérea públicamente inoperativa, achatarrada y necesitada de repuestos y antioxidantes.

Para decirlo con grosería: ¿Qué secretos puede esconder una Fuerza Aérea que casi no puede despegar?

Alguien podría decir, no sin cierto cinismo, que Ariza, que volaba en Lan y compraba en Saga y se remediaba en Fasa y cambiaba losetas en Sodimac, ha podido pensar que lo que estaba haciendo no era traicionar a su país sino colaborar con un hermano mayor y empoderado.

¿Será que, más que traición, lo de Ariza podría ser colaboracionismo de un nuevo Felipillo en un nuevo proceso de conquista?

A la derecha dizque peruana le aterroriza la idea de ponernos firmes con Chile.

Y es que la derecha dizque peruana no hizo a este país: apenas lo saqueó.

La derecha chilena, en cambio, construyó un país serio y a veces temible donde antes hubo una remota capitanía y, más tarde, la anarquía de los primeros años de su república.

La derecha chilena no se avergüenza de su bandera ni susurra su himno. La peruana carece de bandera y bailaba minués cuando al inmenso Grau le faltaba carbón de calidad en los calderos del Huáscar.

No proponemos el baño María eterno de la memoria herida. El pasado es inmodificable. Lo que tenemos que lograr es que también sea irrepetible.

Hablamos del presente.

Hablamos de empezar a revisar nuestra política hacia Chile.

Primero, poniendo restricciones al ingreso del capital chileno en áreas que pueden ser consideradas delicadas para nuestra seguridad. Eso es lo que ellos hacen y harán en relación al Perú. Si eso significa desbaratar el TLC firmado a espaldas del Congreso, pues habrá que hacerlo.

Segundo, comprando –a pesar de las rebietas “cosmopolitas” de la derecha- lo que nos falta para dejar de estar indefensos. Porque las armas, doctor García, son también una inversión. No le haga usted caso al civilismo, madrastra de todas las derrotas.

Tercero, cooperando con Chile en todo aquello en lo que podamos marchar juntos como los vecinos inexorables que somos.

Cuarto, afianzando nuestra relación con Ecuador, Colombia, Bolivia y Brasil –más allá de los discursos y entrando al terreno del desarrollo de fronteras, la inversión recíproca y la sinergia de empresas y proyectos-.

Chile es un país serio con el que tenemos que convivir. Es, en muchos sentidos, un país admirable.

Pero es también un país que ha pensado siempre que Bolivia es obviable y que el Perú es una suerte de hinterland, un súbdito comercial, una Araucanía del norte, un peldaño de esa escalera que lo llevará ser la mayor potencia del Pacífico sur.

Es hora de entender esta complejidad y de actuar como un país y no como un serrallo. Sin aspavientos pero con la férrea voluntad que merecen las buenas causas.

Fuente: Diario La Primera. Domingo 15 de noviembre del 2009.

domingo 15 de noviembre de 2009

Argentina: “país que desde hace décadas imagina que es más de lo que es”.

ARGENTINA EN SU BICENTENARIO

El miedo a la pequeñez

Por: Tomás Eloy Martinez (Escritor)

Historia no es solo aquello que se cuenta del pasado. Es también, y a veces sobre todo, el relato de lo que se omite, de lo que queda en los márgenes.

En mayo de 1910 la Argentina celebró el primer centenario de su emancipación de la Corona española. Pocos meses después, el adolescente Juan Domingo Perón fue llevado por su abuela paterna al Colegio Militar de la ciudad de San Martín, donde estudió amparado por una beca de misericordia. Con esa escena empieza el siglo XX en la Argentina.

Tres décadas más tarde, cuando alcanzó el poder, Perón puso en práctica las lecciones de disciplina y orden que había aprendido en la milicia. Organizó el país en torno a la figura de un líder fuerte, carismático, cuya palabra era ley.

A ese modelo jerárquico y autoritario pueden atribuirse las alternancias civiles y militares que se sucedieron a partir de 1955 y que cerraron el camino a todos los proyectos de desarrollo.

Desde entonces la Argentina se convirtió en un campo de batalla entre facciones que se disputaban fragmentos de poder y que obedecían, todas ellas, a diferentes caudillos únicos intolerantes con las ideas de los otros. Cada uno de esos caudillos, a su turno, fue debilitando las instituciones.

El peronismo domina la política argentina aun desde antes de que Perón regresara de su exilio en Madrid en 1973. Con el paréntesis de las dictaduras militares se ha mantenido en el poder de una manera u otra hasta hoy y es posible que siga prevaleciendo durante otras dos o tres generaciones.

Nadie, sin embargo, sabe con certeza qué es el peronismo. Y porque nadie sabe qué es, el peronismo expresa el país a la perfección. Cuando un peronismo cae, por corrupción, por fracaso o por mero desgaste, otro peronismo se levanta y dice: “Aquello era una impostura. Este que llega ahora es el peronismo verdadero”.

La Argentina, así, se ha ido tornando impredecible, un enigma ante el que se estrellan todas las respuestas. ¿Cómo imaginar el futuro inmediato, la celebración del segundo centenario de la independencia entre las brumas de un país a la deriva? Las instituciones siguen inestables. En la Argentina, a diferencia de lo que sucede en Chile y Brasil, cuando un gobierno sustituye a otro, los técnicos y los cuadros medios del gobierno que se va son desalojados y reemplazados por otros funcionarios.

A partir de lo que aparece ahora en la superficie de los hechos se vislumbra la silueta de un futuro más bien opaco, que en nada se asemeja al del primer centenario.

En toda la despoblada extensión de la Argentina se oyen tambores de guerra. La batalla por conservar el poder o por arrebatarlo es a vida o muerte. Sindicatos adictos al gobierno contra sindicatos adversarios; piquetes contra piquetes.

La justicia se mueve a paso lento, tratando de proteger las instituciones. Gracias a la justicia, el mejor legado del gobierno de Kirchner no se ha perdido en el polvo de las reyertas. Los imperdonables crímenes de la dictadura, los robos de recién nacidos en cautiverio, las torturas despiadadas, los vuelos de avión con prisioneros a los que se arrojaba vivos en el océano y en el río de la Plata, no van a quedar ya sin condena y sin memoria.

Que se haya recuperado la dignidad vuelve aun menos explicable que la educación agonice degradada en sótanos de negligencia que medio siglo atrás parecían imposibles. La influencia de la Iglesia, que ha sido siempre un poderoso factor de regresión e intolerancia, no cesa de crecer. La prédica de los últimos tiempos trata de llamar la atención sobre el escándalo de la pobreza, pero no recuerda que por la pobreza mueren cientos de madres adolescentes en abortos clandestinos.

Mucha de la infelicidad argentina nace de una lección que la realidad siempre contradice. A los niños se les enseña en las escuelas que son hijos de un país grande acechado por desgracias de las que no es responsable. Nunca le será fácil alcanzar la dicha a un país que cree tener menos de lo que merece y que desde hace décadas imagina que es más de lo que es.

Siempre se creyó que la Argentina estaba en un sitio distinto del que le habían adjudicado la geografía, el azar o la historia. Pero nunca hubo tanto divorcio entre la realidad y los deseos como en estos últimos seis años.

Ya en 1810 una de las obsesiones argentinas era alcanzar la grandeza. Lo que ahora obsesiona al país es el miedo a la pequeñez.

Fuente: Diario El Comercio. Domingo 15 de noviembre del 2009.

Claude Lévi Strauss, las Ciencias Sociales y el aporte al Estructuralismo.

"Lévi Strauss fue un gran inspirador"

Luisa Elvira Belaunde
Antropóloga e investigadora en temas amazónicos


El último sábado, el prolífico etnólogo estructuralista francés Claude Lévi Strauss dejó de existir a los 100 años. Tras una vida así de larga, el intelectual nos deja una vastísima obra cuyos aportes son aprovechados por diversas disciplinas.

¿Cuáles crees que son los principales aportes de Claude Lévi Strauss a la Antropología?

Lévi Strauss es uno de los grandes inspiradores no solamente de la Antropología, sino de las Ciencias Humanas y de todas las personas interesadas en comprender el pensamiento humano y la manera como este interactúa con las ciencias naturales. La obra de Lévi Strauss tiene múltiples facetas. En los primeros años trabajó, sobre todo, el parentesco y escribió Las estructuras elementales del parentesco, una gran obra donde compara los sistemas de parentesco del mundo y ofrece una contribución determinante tanto para la Antropología, como para la Sociología y la Lingüística. Él plantea que el incesto es, más que una prohibición, una obligación a compartir. Tras esta etapa, Lévi Strauss inicia otra jornada igual de maravillosa relacionada con la exploración del pensamiento simbólico —como decía él— “libre”, es decir, en su producción espontánea. Así, estudia la mitología, el simbolismo, y sus reflexiones no solo son sobre la manera en que el pensamiento humano opera de manera libre, sino cómo se encuentra en la música, en la política y en la historia, lo cual ocurre tanto en los pueblos con escritura como en aquellos que no la tienen.

¿De qué manera te parece que contribuyó el estructuralismo planteado y practicado por Lévi Strauss a la escuela estructuralista?

Lévi Strauss se inspira en los trabajos de Saussure y de Jakobson. Lo interesante es que expande la Lingüística y permite ver que no se trata de una disciplina estrecha, que solamente mira el pensamiento lingüístico, sino que nos permite comprender todas las obras humanas, pues según él cualquier tipo de manifestación cultural es una lengua. Lévi Strauss hace de la comunicación y del intercambio el principio de la vida social. Cuando dice que el incesto más que una prohibición es una obligación a dar, está diciendo que la comunicación es la base de lo social: la sociedad es un sistema de comunicación, por lo tanto la Lingüística es la disciplina que por excelencia nos permite acceder a todos los demás productos de la actividad humana. Así, Lévi Strauss le da a la Lingüística una dimensión universal.

Los aportes teóricos de Lévi Strauss han sido provechosos para más disciplinas que la Lingüística. ¿A qué crees que se deba esto?

Precisamente porque siempre pensaba en la interacción entre las disciplinas. Él construye su antropología estructural en base a la lingüística estructural, el psicoanálisis freudiano y la geología. Le interesaba mucho la idea que postuló Freud de que el ego conciente no era sino la punta del iceberg de varios otros procesos inconscientes. Igualmente, en la lingüística de Saussure también se postula que el mensaje hablado no es más que la punta del iceberg de las estructuras inconscientes que están por debajo. Con la geología es igual: cuando uno ve un paisaje solo ve una parte muy pequeña, la cual está sobre capas que se remontan en la historia. De esta manera, en su acercamiento a lo simbólico siempre está conectando lo visible con lo invisible, lo conciente con lo inconsciente, lo que está aquí con lo que está más allá. Se trata de un posicionamiento relacional, en ese sentido es completamente estructural (las cosas no son más que la manifestación de relaciones), y esto lo aplica a las diversas disciplinas, lo que lo ha hecho aparecer como inspirador para muchas de estas: etnología, literatura, filosofía…

Precisamente, su libro más conocido es Tristes trópicos, el cual no podría ser categorizado como un trabajo exclusivamente filosófico, o antropológico, o literario…

Exactamente. Tristes trópicos es uno de los primeros libros en los que un etnólogo desnuda intelectualmente sus emociones. Es un libro de campo y, también, una reflexión acerca de cómo Occidente está interactuando con el resto del mundo. De ahí el título. En una entrevista que Lévi Strauss ofreció en 1977, el periodista le pregunta por qué Tristes trópicos, por qué tanto pesimismo. Él contesta que siente que ha nacido para ver una gran destrucción. La gran destrucción por Europa de mundos que existían antes de la invención de la escritura. Lévi Strauss señala que él siente dicha destrucción, y que los mundos destruidos serán reemplazados por una sociedad bulímica que come, come y come; pero nunca logra satisfacer el deseo, por lo que vomita para seguir comiendo. En 1977, de manera genial, Lévi Strauss señala que las sociedades europea y norteamericana consumen y nunca logran satisfacción. En ese proceso, están destruyendo pueblos que, como dice el propio Lévi Strauss, fueron los grandes inventores de las bases de la humanidad: la domesticación de plantas, la medicina y la astronomía, cuestiones respecto de las cuales la ciencia occidental se queda enana. Aquel título es una fuerte crítica a la bulimia estadounidense y europea.

Lévi Strauss formuló esa crítica hace ya varios años, y hoy en día sigue siendo muy precisa…

Sin duda. Y no debemos irnos muy lejos para toparnos con su vigencia. Pensemos en el Perú, en donde con tal de llenarnos los bolsillos estamos dispuestos a destruir nuestra Amazonía...

Entrevista: Pablo Torrejón

Fuente: Revista PuntoEdu (PUCP). Viernes 06 de noviembre del 2009.

sábado 14 de noviembre de 2009

Ocupación norteamericana de Afganistán y multiplicación del cultivo de opio en ¡¡3,000%!!

Imagen. BBC Mundo

Amapola, lindísimo negocio…

Autor: Guillermo Giacosa (Periodista)

¿Se acuerda de aquella canción romántica “Amapola, lindísima amapola, será siempre mi alma, tuya sola. Yo te quiero, amada niña mía, igual que ama a la flor la luz del día”? Creo que la cantaba Sarita Montiel y, para mí, que mantenía un romance imaginario e incógnito con la cantante española, ella era la mismísima Amapola. No recuerdo si sabía, en ese tiempo, que la amapola era una flor. Menos aún sabía que era una flor que contenía los secretos para apoderarse de tu alma, tu voluntad y tu salud o, también, capaz de calmarte cuando el dolor vencía tus fuerzas. Era y es, porque permite la evasión del mundo real y porque produce millones de euros –estamos empezando a 'desdolarizar’ los artículos–, una flor más que codiciada. La aristócrata orquídea es una inquilina de favela al lado de la opulenta amapola. Esa flor fue el negocio de Afganistán hasta que, en 1999, los talibanes, que eran chiflados para algunas cosas y relativamente sensatos para otras, declararon ilegal a la amapola, cuyo cultivo estaba destinado a producir opio, morfina y heroína. Según un informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de las Naciones Unidas, el potencialmente peligroso cultivo quedó totalmente eliminado. Sin embargo, desde que los talibanes fueron expulsados del poder por EE.UU. y la OTAN, desde el 2001 y hasta el presente, el cultivo no solo ha reaparecido, sino que la producción de opio ha crecido en un 3,000%. Repito por si estaba distraído: ¡¡3,000%!! Según datos de algunas ONG, el gobierno de Karzai, socio de los Estados Unidos y ex empleado de una multinacional estadounidense, obtiene el 25% de su PBI del negocio de la droga.

Investigaciones periodísticas han denunciado a Ahmed Wali Karzai –hermano del presidente y gobernador de la provincia de Kandahar– como uno de los mayores traficantes de droga del país. No es sencillo fabricar la droga y, mucho menos, transportarla a EE.UU. y a Europa, sus principales mercados con numerosos adictos. ¿Alguien les pide cuentas a las potencias que ocupan Afganistán sobre esta realidad? ¿Alguien, que no sea Estados Unidos, emite algún informe donde se denuncie a quienes cooperan con la producción y el tráfico de drogas? Quizá, pero hay temas tabú, y este es uno de ellos.

Sin embargo, el Parlamento afgano, en una inusitada expresión de independencia y coraje, ha acusado a los ejércitos de ocupación de ser los responsables del transporte de la heroína hacia otras naciones de Occidente para financiar diferentes guerras. ¿De qué otra manera que con la cooperación de las potencias ocupantes las drogas podrían evadir los severos controles fronterizos? ¿Qué medios de transporte podrían llevarla a sus mercados? Les recuerdo que Afganistán es una suma de tribus que, si bien no están estrictamente en la edad de piedra, lo disimulan bastante mal.

La prensa unida al poder evitará temas tan comprometedores y nos seguirá lavando la cabeza con hechos inexistentes o nos instará a cantar “Amapola, lindísima Amapola…” en resguardo de nuestra inocencia.

Fuente: Diario Perú 21. Viernes 13 de noviembre del 2009.

martes 10 de noviembre de 2009

Análisis de la obra de Hernando de Soto, “El otro sendero”.

El otro sendero, hoy

Por Nelson Manrique (Sociólogo e historiador)

Los 25 años de la publicación de El otro sendero, de Hernando de Soto, son una buena ocasión para revisitar este influyente texto. El punto de partida del análisis de El otro sendero es la gran migración indígena del siglo XX. De Soto explica que en su llegada a la ciudad los migrantes tuvieron que afrontar la hostilidad de la institucionalidad existente que les impedía acceder formalmente a la vivienda, la educación, la empresa y el trabajo. Esto los convirtió en informales y su presencia provocó muchos problemas; pero ellos, dice De Soto, no son el problema, son más bien la solución, siempre y cuando se les facilite dejar de serlo a través de políticas muy simples y concretas para que puedan formalizarse: la simplificación administrativa, la descentralización y la desregulación.

Para De Soto, la informalidad es el punto de partida del desarrollo de un capitalismo popular. Cada ambulante o propietario de una combi es un príncipe encantado –o, más bien, un empresario en potencia– que debe ser sacado de su letargo por el beso de una buena legislación: “los costos innecesarios de la formalidad derivan fundamentalmente de una mala ley; y que los costos de la informalidad resultan de la falta de una buena ley”. Facilitar el acceso de estos empresarios en ciernes a la formalidad es la receta para una revolución capitalista en el Perú.

De Soto fundamenta su propuesta analizando tres áreas de la economía: la construcción de la vivienda popular, el comercio informal y el transporte público. Según él, estos casos muestran lo que pueden hacer estos capitalistas en potencia. Sin embargo, ninguno de estos casos corresponde propiamente a la producción: comercio y transporte no son actividades de producción sino de servicio, destinadas a facilitar la circulación del capital, no a crearlo. La construcción de la vivienda popular, por otra parte, es esencialmente una actividad de autoconsumo; la edificación de un inmueble destinado a satisfacer las necesidades de quien lo produce, no una mercancía producida para ser vendida en el mercado: un valor de uso, no un valor de cambio. Ninguno de estos casos tiene pues que ver con la producción capitalista de valores destinados al mercado (donde De Soto habría chocado con los conflictos sociales), sino con la circulación (donde quienes intercambian valores equivalentes actúan en armonía). Pero De Soto actúa “como si” sus casos ilustraran la actuación de la economía informal como productora de valor. Así “demuestra” la potencialidad de los informales como empresarios.

El otro problema que De Soto no menciona es que la inmensa mayoría de los informales que él muestra como capitalistas en potencia participan en el mercado con recursos tan reducidos que sólo forzando a la mala las categorías de la ciencia económica podría llamárseles “empresarios”. La inmensa mayoría de ellos opera con un capital muy reducido, insuficiente para generar utilidades reinvertibles, que permitan incrementar la escala de su negocio y entrar en una lógica de acumulación capitalista. En general se trata de personas que inventan sus empleos y están obligados a sobreexplotarse para poder sobrevivir precariamente. Afirmar que los vendedores de emoliente están en camino de ser empresarios es pura ideología. No tienen condiciones para incorporarse a la “reproducción ampliada del capital”, lo que constituye la esencia de la acumulación capitalista. La mayoría de los informales generan “utilidades” (más propiamente una remuneración a su propio trabajo) que les permiten apenas satisfacer sus propias necesidades de consumo, y así reinician cada nuevo ciclo económico sobre la misma escala anterior; participan pues en la “reproducción simple del capital”, característica de la economía mercantil simple, no en la producción capitalista.

A 25 años de El otro sendero los trabajadores autoempleados siguen aumentando y hoy confrontan las mismas limitaciones que entonces. Pero la ideología de este muy publicitado texto sigue vendiéndose como la panacea para nuestros problemas.

Fuente: Diario La República. Martes 10 de noviembre del 2009.