miércoles, 9 de febrero de 2011

Historia de la influencia árabe en el idioma castellano o "español".

Nuestras raíces árabes

Por: Isaac Bigio (Internacionalista)

Hoy, cuando el mundo vive pendiente de los sucesos en los países árabes, es bueno recordar la gran herencia que estos pueblos han dejado sobre los hispanos.

Si bien el español y el portugués son las lenguas más habladas derivadas del latín, el idioma vivo que más ha influido en ambos ha sido el árabe. El latín, que hoy carece de hablantes nativos, fue hablado en Iberia desde alrededor de 200 a.C. hasta 400 años d.C.

Sin embargo, antes y después de la conquista romana, en esa península se asentaron varios pueblos de lenguas semitas emparentadas o afluentes del árabe. Antes de Roma estuvieron fenicios y cartaginenses y después de 2 a 3 siglos de que los godos germánicos echaran a los romanos de Iberia, esta península pasó a conocer 8 siglos de reinos árabes.

Los moros crearon la primera gran civilización nativa de España. Los cristianos que eran tolerados por el Islam se arabizaron haciendo que ellos hayan sido el único pueblo de lengua latina que haya escrito su idioma en alfabeto árabe y no latino (y, además, con un 40% de sus palabras importadas del oriente).

Si bien la reconquista católica proscribió al árabe y extirpó a todos los musulmanes y judíos, el árabe ha impregnado al español y al portugués mucho más que otras lenguas nativas de Iberia (como celtas o vascos), que las que trajeron los germánicos, que las que se interrelacionaron con ésta (como las de los incas, aztecas, africanos o asiáticos) o que el inglés (que hoy se escucha en gran parte de los colegios, películas y series de Tv.).

Es más, el castellano del sur de España se diferencia del norte, así como el portugués del gallego y el valenciano del catalán, en parte debido a que los dialectos meridionales mantuvieron una mayor influencia mora.

Hoy hay más de un millar de palabras claves del español que son de raíz árabe, las mismas que hablamos u oímos cientos de veces al día.

Colocaremos una selección de éstas empezando con palabras que nunca faltan en una conversación como "hasta" o "he", (aunque algunos creen que también deberían incluir a "usted" o "el"). Cientos de vocablos castellanos que empiezan con "al" ("él" o "la" en árabe) comparten ese mismo origen.

Palabras de raíz árabe son lugares donde vivimos como "aldeas" o "barrios"; de quienes han construido nuestras viviendas ("albañiles") o varios de sus utensilios de "adobe" ("alfareros"); de varias de las cosas o materiales que componen éstas como "alacena", "alcantarilla", "alfombra", "azotea", "alambique", "alcoba", "almohada", "alquitrán", "adoquines", "banca", "baño", "diván", "laca", "latón", "tabique", "enchufes" o "zaguán", o diversos implementos que usamos en ésta como "baldes", "jarras" o "tazas".

Cuando todos los días "almorzamos" debemos recordar que ese vocablo, al igual que el del "aceite" con el que se cocina y de otras cosas que comemos, son de raíz árabe: "aceituna", "acelga", "ajonjolí", "albóndiga", "alcahuete", "alcachofa", "alfajor", "alfalfa", "algarrobo", "azafrán", "bellota", "espinaca", "gazpacho", "sandía" o "zanahoria". Lo mismo acontece con 3 acompañantes de numerosos platos: "arroz", "fideo" y "mazorca".

Este último es un producto mesoamericano que llegó a España después de que de allí habían sido expulsados los moros. No obstante, se le bautizó con un vocablo de dicha raíz al igual que otras cosas típicas de las Américas como "guacamayo", "cerbatana" o "calabaza".

Fuente: Diario Correo (Perú). 08 de Febrero del 2011.

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