lunes, 4 de octubre de 2010

Anita Fernandini de Naranjo, la primera alcaldesa de Lima y la mujer más acaudalada del Perú durante el siglo XX.

Ana María Fernandini Clotet (Lima, 1902-1982)

Luces y sombras de la primera alcaldesa de Lima

Por: Ernesto Chávez

Chapada a lo antiguo, Ana María Fernandini Clotet , más conocida como Anita Fernandini de Naranjo, es hasta la fecha la única mujer que llegó a la alcaldía de Lima desempeñando ese cargo de 1963 a 1964.

En su gestión rodeada de muchas anécdotas, concedió las Llaves de la Ciudad de Lima a la Virgen del Carmen y una leyenda urbana señala que en su periodo como alcaldesa, doña Anita Fernandini mandó tapar los genitales de las esculturas de Bellas Artes.

De acorde con la época, Anita Fernandini no tenía una agenda feminista, social o política sino que estaba rodeada de una aureola de benefactora, defensora de la moralidad pública y protectora del patrimonio.

No fue elegida por sufragio sino designada por la fugaz Junta Militar de Gobierno del general Nicolás Lindley, reemplazando a José Jacinto Rada, quien renunció a la alcaldía de Lima tras la destitución del general Ricardo Pérez Godoy.

En su libro “Damas, poder y política en el Perú” (2007), Carlos Neuhaus Rizo Patrón, quien se define apasionado de la ‘petite histoire’comenta:

“Los militares querían enviar un mensaje a las clases altas, ganarlas a su lado, y Anita, mujer generosa, era heredera de una de las mayores fortunas de la época, la del minero Eulogio Fernandini. Apuesto a que fue idea de Lindley que conoció a los Fernandini como constructores del entonces moderno balneario de Santa María”.

Dueña de gran fortuna

Nació el 17 de abril de 1902 en lo que llamaríamos una “cuna de oro” hija del acaudalado empresario minero Eulogio Erasmo Fernandini de la Quintana e Isolina Clotet Valdizán.

Se le consideró como la mujer más acaudalada del Perú durante el siglo XX. Se casó el 9 de junio de 1927 con el ingeniero Alberto Nicanor Álvarez-Calderón Flores, con quien tuvo cinco hijos. Enviudó en 1944 y se casó con Eduardo Naranjo Gunner.

Por su activa labor social fue designada presidenta vitalicia del Consejo Nacional de Mujeres, y encabezó el Comite pro Basilica agrupación que se propuso construir una basílica a Santa Rosa de Lima.

Algunos sacerdotes llegaron a pedirle que priorice la construcción de un hospital antes que la edificación de su soñada Basílica de Santa Rosa en las alturas del cerro San Cristóbal.

Decidida a cristalizar ese proyecto, respaldada por su gran fortuna, expropió casas y compró terrenos, pese a ello, no lo consiguió, ya que fue declarado Monumento el convento de Santa Rosa y el dinero recaudado terminó en el Arzobispado de Lima.

En su biografía se menciona que era la dueña de una gran mansión en Miraflores de la cual se mudó a otra en la avenida Salaverry, la cual vendió a la embajada rusa.

Poseía una casa grande en San Bartolo, que era su exclusivo lugar de veraneo. El inmueble es usado como centro de esparcimiento por la Guardia Civil del Perú.

Durante el gobierno de Nicolás Lindley López, el ministro de gobierno y policía: Germán Pagador Blondet, designó el 15 de marzo de 1963 a Anita Fernandini de Naranjo como la primera alcaldesa de Lima.
Una de sus principales ordenanzas fue la limpieza de los techos de la ciudad, donde se acumulaban toneladas de cachivaches y basura, un problema de salubridad del que nadie se ocupaba.

Guerra a las calatistas

A los tres meses de su gestión, en junio de 1963 arremetió contra lo que se consideraba “la perdición moral de la juventud ” y de un solo plumazo prohibió las funciones de striptease que estaban en boga en aquellos años faranduleros, extendiéndose a los cines de barrio.

La extrema medida provocó tremendo revuelo en la Lima de noche, donde las bailarinas, llamadas también estriptiseras y “calatistas”, salieron al frente de la alcaldesa moralizadora.

Una de las más conocidas vedettes, la escultural y cimbreante Elsa Moreno, no tuvo mejor idea que canalizar su protesta desnudándose en los portales de la Municipalidad de Lima, para delicia de sus admiradores y la prensa capitalina.

Ataviada con solo un abrigo largo, la ombliguista se dio el gusto de desnudarse en la calle y ‘pechar’ a la alcaldesa frente a las cámaras de la prensa, comenta la revista Caretas.

La medida logró que las salas de cines y teatros limeños se abstuvieran de este tipo de espectáculos ante el riesgo de ser blanco de las iras moralizadoras de la burgomaestre de la Ciudad de Los Reyes,

Pero no todos bajaron la cabeza. Algunas salas como el Bijou, tramitaron permiso para ofrecer el espectáculo de las calatistas a partir de la medianoche.

Esta cruzada moralista, extendida en Lima y Callao, la confrontó directamente con los empresarios de espectáculos, así como con las striptiseras y los transformistas, estos últimos encabezados por el argentino ‘Paquito’ Santa Cruz.

Surgió un debate variopinto, pionero de las tácticas políticas del siglo XXI. No faltaron las críticas a la “desnudez social” de las zonas colindantes a las boîtes.

¿Qué era finalmente más obsceno: un baile para adultos en el teatro Santa Marina del Callao o la falta de agua y desagüe en las tres barriadas de la zona (Ciudadela Chalaca, San Juan Bosco y Virgen de Fátima)?

Pero Anita Fernandini no cedió y las vedettes tuvieron que limitarse a desnudarse en las boites o night clubs de la época, para rabia de los que querían “democratizar” el espectáculo en los cines de barrio con las Bim Bam Bum.

Fernandota de Toronja

Anita Fernandini fue esposa del ingeniero Alberto Álvarez-Calderón Flores y, tras su muerte, volvió a casarse, esta vez con Eduardo Naranjo.

“Los presentaban como la Sra. Fernandini y su esposo”, bromea Saavedra-Pinón, quien luego sería secretario de Prensa de la Presidencia de la República durante el primer gobierno de Belaunde.

“La trajo Nicolás Lindley, quien solo servía Inca Kola en su despacho”, agrega

Uno de las anécdotas sabrosonas de la época fue protagonizada por el arquitecto Luis Ortiz de Zevallos , quien la rebautizó como Anota Fernandota de Toronja.

Anita Fernandini de Naranjo era inflexible en lo que llamaba moralidad pública, pero sabía tener correa, virtud del que carecen muchas de las mujeres que quieren ser la segunda alcaldesa de Lima.

Apoyó la cultura

A diferencia de sus antecesores, Anita Fernandini apoyó decididamente la cultura, abogó por numerosos proyectos en ese sentido y en especial el teatro sanmarquino.

Los diarios de la época comentan que era mecenas de varios artistas y era ella misma una tímida pero devota escultora. Una de sus obras más conocidas fue el Cristo de la Paz.

Murió en 1982 a los 80 años y su mausoleo es uno de los hitos en las visitas guiadas al Cementerio Presbítero Matías Maestro.

Anita Fernandini de Naranjo es parte de la historia política no difundida porque en 1963 llegó a la alcaldía provincial de Lima, apenas 7 años luego de que las mujeres votaron por primera vez en el Perú.

La otra historia desconocida es que muchas mujeres intentaron la alcaldía de Lima, como la María Delgado de Odría , quien gozó de popularidad por las obras públicas de su esposo, el ex dictador Manuel A. Odría, y la ahora congresista Mercedes Cabanillas.


Fuente: http://www.cronicaviva.com.pe/

2 comentarios:

Sandra Patricia Gamero Salas de Vega dijo...

lA MEJOR AMIGA DE MI BISABUELA CRISTINA DUPONT DE SALAS.
CON ELLA VIAJARON A CHANCHAMAYO PERO MI BISABUELA NO VOLVIO PUES SE ENAMORO DE UN CHOLO COLORADO CON OJOS AZULES MI BISABUELO GILBERTO SALAS.
CON ESTA COLUMNA ME HE REMONTADO A LOS INICIOS DE MI FAMILIA MATERNA
GRACIAS
SANDRA PATRICIA

Sandra Patricia Gamero Salas de Vega dijo...

lA MEJOR AMIGA DE MI BISABUELA CRISTINA DUPONT DE SALAS.
CON ELLA VIAJARON A CHANCHAMAYO PERO MI BISABUELA NO VOLVIO PUES SE ENAMORO DE UN CHOLO COLORADO CON OJOS AZULES MI BISABUELO GILBERTO SALAS.
CON ESTA COLUMNA ME HE REMONTADO A LOS INICIOS DE MI FAMILIA MATERNA SALAS DUPONT
GRACIAS
SANDRA PATRICIA