martes, 5 de octubre de 2010

Alcaldes de Lima: Anita Fernandini, Luis Bedoya Reyes, Alfonso Barrantes Lingán y Alberto Andrade Carmona.

Universidad del Pacífico, 1986. Debate entre Jorge del Castillo, Alfonso Barrantes Lingán y Luis Bedoya Reyes.

Perfiles ediles

Por distintas razones, estos alcaldes dejaron huella imperecedera. Y hoy, a pesar del tiempo, se les sigue recordando. Aquí las semblanzas de Anita Fernandini, Luis Bedoya Reyes, Alfonso Barrantes Lingán y Alberto Andrade Carmona.

Por: Raúl Mendoza

Anita Fernandini: beata acaudalada
(alcaldesa 1963-1964)

De Anita Fernandini se ha dicho que “fue una de las mujeres más acaudaladas del siglo XX en el Perú” y que solo por ello la junta militar de la época, liderada por Nicolás Lindley, la nombró alcaldesa de Lima. Según el historiador Carlos Neuhaus, los militares querían un acercamiento con las clases altas de Lima y por ello la pusieron al frente del gobierno de la ciudad. ¿Por qué se recuerda a doña Anita? Por ser la primera alcaldesa –aunque no fue electa por voto popular–, por ser una consumada católica y por su devoción a Santa Rosa de Lima. Tan grande era su fe que pretendió edificar una basílica gigantesca en su honor tras un concurso público en el que ella escogió al ganador. El arquitecto Juan Gunther recuerda que incluso abrió el pasaje donde hoy se encuentra el monumento a Taulichusco, en el centro de Lima, y que este se iba a prolongar hasta la avenida Tacna, donde estaría el templo. Quería que se mirara con la catedral.

“Menos mal no se hizo ese pasaje porque hubiera destruido muchos predios históricos y el templo hubiera sido muy grande para la zona”, dice Gunther. También señala que Fernandini no hizo obras de importancia porque un año es muy poco tiempo. “Otro hecho recordable es su guerra contra los night clubs del centro de Lima. Quiso cerrarlos pero la medida fue contraproducente porque solo contribuyó a que aparecieran muchos más locales y las bailarinas de la época se hicieran más conocidas”, recuerda Gunther. Dicen que siempre vestía de oscuro y con sombrero.

Luis Bedoya Reyes: más que el Zanjón
(alcalde 1964-1968)

Luis Bedoya Reyes fue el primer alcalde elegido por voto popular en Lima. Su principal obra es hasta ahora el mayor símbolo de previsión en cuanto a la red vial urbana: la Vía Expresa del Paseo de la República. Además fue la primera autoridad que planteó aprovechar el litoral –lo que hoy llamamos Costa Verde– como un espacio vinculado a la ciudad, a pesar de que entonces las playas casi no existían. Si bien fue su sucesor Eduardo Dibós quien culminó el Zanjón hacia el circuito de playas, esta idea ya estaba plasmada en el proyecto original. Bedoya también levantó el actual Mercado Central –que funcionaba en sus inicios como un mercado mayorista–, reformuló toda la zona y le dio el perfil comercial que hasta hoy persiste. En su gestión se hizo la Plaza Castilla y cuando los tranvías ya le decían adiós a Lima impulsó el sistema de los bussing, que sobrevivieron hasta los años 80.

El periodista Domingo Tamariz recuerda con una anécdota cómo durante la gestión de Bedoya la zona del Mercado Central empezó a poblarse de ambulantes. Cuenta que a fines de 1967 se puso parquímetros en el lugar y tiempo después algunos comerciantes, vivos, criollazos, depositaban sus monedas y se quedaban en el lugar porque “estaban pagando”. Luego, cuando ya no había parquímetros, se quedaron ahí por años. Antes de ser alcalde de Lima, Luis Bedoya fue ministro de Justicia de Fernando Belaunde. En 1966, a mitad de su mandato edil, fundó el Partido Popular Cristiano. Posteriormente postuló dos veces a la presidencia con el PPC pero no logró el triunfo. Hoy tiene 91 años y es el patriarca de su movimiento.

Alfonso Barrantes: pequeño visionario
(alcalde 1984-1987)

Fue el primer alcalde socialista de Lima y puso su mayor interés en los programas sociales. Alfonso Barrantes Lingán, el Tío Frejolito, no solo debería ser recordado por el programa del Vaso de Leche o los comedores populares que impulsó en su gestión, sino también –en esa misma línea– por la creación de Programas Municipales de Vivienda que beneficiaron a miles de familias pobres. “Huaycán, Pampas de San Juan y varias zonas de la Panamericana Norte son programas creados por él. Se empadronó a pobladores de esos distritos y se los reubicó en terrenos con agua, desagüe, vías. Y se entregó unos 100 mil títulos de propiedad. Es decir, se actuó legal y ordenadamente antes de que esas zonas se ocuparan por invasión, con el consiguiente caos”, recuerda el arquitecto Jorge Ruiz de Somocurcio.

Otro proyecto del líder de Izquierda Unida mantiene vigencia hasta hoy: culminó los estudios y gestionó el financiamiento para los primeros corredores viales de Lima en las avenidas Alfonso Ugarte, Brasil y Tomás Marsano. “Él arrancó las obras con apoyo del Banco Mundial, que quería que Lima fuera una ciudad piloto de corredores viales. Pero el presidente Alan García se peleó con el sistema financiero internacional. Así que el dinero se fue a Curitiba –donde los corredores viales se hicieron muy populares– y se paralizó la construcción. Finalmente, se retomó la negociación y Jorge del Castillo concluyó esas obras”, cuenta Ruiz de Somocurcio. Los corredores viales que han planteado algunos candidatos en la presente campaña a la alcaldía de Lima fueron previstos por ‘Frejolito’ hace más de dos décadas.


Alberto Andrade: el centro es de todos (alcalde 1996-2003)

Para llegar a la alcaldía de Lima Alberto Andrade debió superar primero el gran escollo que significaba Jaime Yoshiyama, candidato del presidente Fujimori, que postulaba “Con todo el apoyo”, según su eslogan. Andrade le ganó sin problemas. Luego, instalado en el sillón municipal, planteó que la ciudad necesitaba un símbolo que unifique a los limeños. Entonces apuntó a la recuperación del Centro Histórico. “Andrade recuperó las calles tomadas por los ambulantes, los reubicó y les dio apoyo financiero para que se organizaran en mercados feriales. Así nacieron Las Malvinas y otros enclaves parecidos”, cuenta el arquitecto Jorge Ruiz de Somocurcio, regidor en esos años. También se recuperaron los espacios públicos: las históricas plazas y plazuelas del Cercado y los balcones coloniales volvieron a mostrar la belleza de antaño. Además por varios años llevó la Bienal de Arte al corazón limeño.

Su segundo periodo tuvo una visión más metropolitana. Recuperó las vías del centro histórico, culminó el Trébol de Monterrico iniciado por Ricardo Belmont e hizo la Vía Expresa de Javier Prado. “Esta segunda gestión dejó sembrados muchos proyectos que luego Luis Castañeda culminó. Por ejemplo, Andrade planteó el Lima Bus y dejó un proyecto aprobado con financiamiento del BID y el Banco Mundial. Eso es el Metropolitano ahora. También le dejó los estudios de la Vía Expresa Grau y el plan de recuperación del Teatro Municipal. Esto último se ha hecho en menor escala, porque el proyecto original abarcaba toda la manzana y un circuito cultural con el Teatro Segura y la Sala Alcedo”, cuenta Ruiz de Somocurcio. Por algo más se recuerda al hoy desaparecido Alberto Andrade: resucitó los cuerpos de serenazgo y fue, como hijo de los Barrios Altos, el más criollo de los alcaldes limeños.

Fuente: Diario La República, suplemento "Domingo". 03 / 10 / 2010.

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