miércoles, 3 de marzo de 2010

Háití: esclavitud, ocupación, dictadura y cambio climático.

Batalla de Vertieres

Haití: el acreedor burlado

Autor: Guillermo Giacosa (Periodista)

Magnífico artículo de Naomí Klein sobre Haití. Sé que muchos lo leerán con anteojeras y reirán. Sin embargo, lo que allí se dice es una de las tantas verdades evidentes que la alienación, a la que nos someten los medios de comunicación, no nos permite ver. Dicen los ricos que le van a perdonar la deuda a Haití. Pero, ¿cuál es la realidad? Haití no debe nada; a Haití le deben mucho. Camille Chalmers, economista haitiano, dice: “La cancelación de la deuda es un buen comienzo, pero es tiempo de ir más allá. Tenemos que hablar sobre reparaciones e indemnizaciones por las devastadoras consecuencias de la deuda”. Y argumenta, además, que Haití es acreedor por cuatro razones: “La esclavitud, la ocupación estadounidense, la dictadura y el cambio climático. Estos reclamos no son fantasiosos ni retóricos. Son históricos y se basan en múltiples violaciones de normas y acuerdos legales. Aquí algunos datos: “Cuando los haitianos ganaron su independencia de Francia, en 1804, tuvieron todo el derecho de reclamar reparaciones a los poderes que se habían aprovechado durante 300 años del trabajo robado.

Francia estaba convencida de que habían sido los haitianos quienes habían robado la propiedad de los dueños de esclavos, negándose a trabajar gratuitamente. Por ello, en 1825, barcos de guerra amarrados en la costa haitiana amenazaron con volver a esclavizar la antigua colonia. El rey Carlos X vino con la intención de recolectar 90 millones de francos en oro –diez veces la renta anual de Haití en ese momento–. Sin capacidad militar para negarse, y sin posibilidades de pagar, la joven nación fue amarrada a una deuda que tardaría 122 años en saldarse.

Luego está la deuda de la dictadura. Desde 1957 hasta 1986, Haití estuvo gobernado por el régimen cleptocrático de Duvalier. El caso contra él se expuso en varios tribunales que rastrearon los fondos, y una Corte de Miami dictaminó que el gobernante había “malversado más de 504 millones de dólares de fondos públicos”. Los haitianos, por supuesto, aún siguen esperando la restitución de ese dinero. Sin embargo, el FMI y el Banco Mundial pretenden cobrar la plata que les prestaron a los Duvalier y que estos aprovecharon para sí y no para el país. Eso se llama 'deuda odiosa’, y debe ser anulada como se hizo con Irak luego de la 'invasión USA’.

Ahora, la deuda climática: las naciones ricas han fallado en resolver la crisis climática que causaron, y tienen una deuda con los países en desarrollo que padecen sus efectos de manera desproporcionada. En resumen: quien contamina, paga. Haití, que enfrenta tormentas cada vez más devastadoras, tiene un argumento irrefutable. Su contribución al cambio climático ha sido insignificante; las emisiones de carbono per cápita de Haití representan solo el 1% de las emisiones de los EE.UU. Está, también, la invasión norteamericana que aplastó aún más la economía del pequeño país.

Esos argumentos, en un universo regido por la justicia, tendrían valor. Pero, como lo que manda es la prepotencia, Haití seguirá vegetando en la pobreza.

Fuente: Diario Perú 21. Viernes 26 de Febrero del 2010.
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1 comentario:

Julio César Fernández dijo...

Me parece que este mundo funciona como indiferente con las cosas injustas que pasan en este. Ahora por ejemplo que pasara con honduras cuando pase todo si los que estan ahora se roban la plata de lagente.Injusticia y lo de la deuda odiosa corresponde también a paises como la Argentina en la era de la dictadura.