sábado, 6 de marzo de 2010

Entrevista al historiador económico Shane Hunt.

“Elegí estudiar el Perú y jamás he lamentado esa decisión”

Shane Hunt
Historiador económico, profesor emérito de la Universidad de Boston y profesor honorario de nuestro Departamento de Economía
Ha estado estrechamente vinculado al Perú a lo largo de casi toda su carrera profesional. Desde que el doctor Shane Hunt vino por primera vez a nuestro país, en 1963, ha regresado en múltiples oportunidades. El motivo de su más reciente visita fue la ceremonia en que fue nombrado profesor honorario de nuestro Departamento de Economía, el pasado 11 de noviembre.

¿Cómo surge su interés por el Perú?

A fines de los años cincuenta, mi generación estaba interesada en los problemas y desafíos de los países pobres del mundo. En ese entonces, yo había tomado la decisión de especializarme en economía de desarrollo y en mi periódico local se publicaron una serie de artículos sobre América Latina que cambiaron mi vida. Empecé a trabajar en un centro de investigación, en Estados Unidos, que tenía un financiamiento muy generoso por parte del Gobierno y a 25 de nosotros se nos dio la oportunidad de especializarnos en un país mandándonos hacia allá para investigar. Hubo otra gente en este mismo programa que escogió Brasil y Argentina antes que yo, que eran los que hubiera elegido en un principio. Había leído un poco de la historia del Perú, no solamente la incaica sino también la historia política del siglo XX con figuras como Mariátegui y Haya de la Torre, que me habían interesado bastante. Entonces, elegí Perú y jamás he lamentado esa decisión.

Se especializó en economía de desarrollo pero su trabajo, básicamente, ha sido de historiador económico.

Cuando llegué al Perú en 1963 vine a hacer estudios sobre la situación de entonces, pero siempre con un poco de background histórico. Recién un par de años después de haber llegado surgió el interés, por parte de este centro de investigación, de hacer una nueva historia económica, hecha por economistas, no por historiadores, con un uso mucho más abundante de las estadísticas. Entonces, me metí en este asunto de la historia económica cuantitativa. Lamentablemente, esta corriente no ha prosperado mucho, sobre todo en EEUU, porque ha sido muy difícil reclutar a economistas ya que están tan aficionados al momento actual y a lo que hace el Gobierno en cuanto a políticas económicas, pero yo estoy feliz con mi decisión.

Ha realizado investigaciones de distintos periodos de la historia económica peruana. ¿Hay alguno que haya captado especialmente su atención?

Creo que el siglo XIX. ¡La época del guano fue tan extraordinaria! Es una experiencia que no ha tenido ningún otro país del mundo; realmente me fascinó ver cómo había evolucionado. Otro momento fascinante del siglo XIX son los años después de la Independencia. Me refiero desde 1820 hasta 1840 o 1845, donde el cuadro político del Perú era enormemente confuso, habían muchos cambios de gobierno e inseguridad política, y es notable ver los trabajos de algunos historiadores económicos, como Paul Gootenberg, que han podido encontrar un proceso económico estable y continuo debajo de todo ese caos político. Interesantísimo.

Analizar la historia económica le permite marcar tendencias y proyectarlas a futuro. ¿Cómo ve la situación peruana?

Cuando volví a vivir a Perú a mediados de los años noventa, fue realmente asombroso ver que las cifras que indicaban el ingreso per cápita no eran más altas de lo que fueron cuando mi esposa y yo llegamos por primera vez en el ‘63. Recuerdo que me pregunté “¿qué ha cambiado?” porque, según las estadísticas y la realidad que había visto, en términos de ingreso no había habido ningún cambio. Pero pude darme cuenta de dos áreas en las cuales el Perú había mejorado muchísimo. La primera fue el nivel de salud de la población. La manera más sencilla de medir la salud de una población es la esperanza de vida de una persona promedio. En el Perú de los años sesenta estaba alrededor de los 50 y en el de los noventa, alrededor de los 70. La otra área de gran progreso en el Perú es, a mi juicio, la calidad de las buenas universidades del país y la enseñanza que reciben los profesionales. Ahora hay una fuerza profesional muy numerosa, muy bien formada y muy exigente. Si hay estupideces cometidas por ciertos gobiernos, esta clase profesional va a resistir y va a insistir para alcanzar un buen gobierno. Con esta estructura poblacional y la influencia que tiene de algunos países cercanos, como Chile y Brasil, en términos de comercio y de ejemplo, creo que el futuro de Perú es bastante bueno.

Ha sido nombrado profesor honorario del Departamento de Economía. ¿Qué recuerdos tiene de su vinculación con la Católica?

Haber recibido este honor me hizo recordar todos los contactos que he tenido con la Universidad Católica como institución y con varios de sus profesores como colegas y amigos. Cada decenio estuvo marcado por algo. El primer profesor que conocí de esta Universidad fue Adolfo Figueroa, en el año ‘67; luego a Máximo Vega Centeno, en el ‘69. Durante los setenta participé en algunos seminarios, en los ochenta hice una consultoría respaldando un programa de maestría del Departamento de Economía y, además, he dictado un curso de historia económica. Otros puntos de contacto son conferencias que dicté en los años noventa, organizadas por Efraín Gonzales de Olarte y otras organizadas más recientemente por Javier Iguíñiz.

¿Cuáles son sus proyectos actuales?

Mi trabajo principal es la publicación de un libro de mis ensayos históricos, que lo estoy haciendo con la colaboración de Carlos Contreras. Esto requiere de una redacción muy cuidadosa por parte mía y, además, se me ha pedido la actualización de algunos de mis estudios, por estoy leyendo bastante para trabajar en eso. También estoy haciendo un estudio cuantitativo de la evolución de la educación en América Latina en general. El trabajo consiste en lo siguiente: la Unesco tiene estadísticas educativas de América Latina muy bien organizadas y presentadas a partir del año 50 y lo que estoy haciendo es proyectar todas estadísticas hacia atrás para cubrir todo el siglo XX, y estoy trabajando con censos de todos los países latinoamericanos. Felizmente, tengo acceso a la biblioteca de Harvard que tiene una colección de censos realmente fabulosa.

Ha vivido muchos años en Lima, ¿cómo ha sido esta experiencia?

Me encanta Lima y me encanta Boston. Siento que llevo una vida bígama: tengo a estas dos ciudades como amantes y hasta ahora no puedo decidirme por una u otra. Actualmente, estoy en Boston porque mis hijos están en EEUU y las distancias son muy complicadas, pero extraño mucho Lima, sobre todo a los amigos y la comida.

¿Cuál es su plato favorito?

Mmm…. ¡Las conchitas a la parmesana!

Entrevista: María Paz de la Cruz.

Fuente: Revista Punto.edu. Domingo 22 de noviembre del 2009.
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