domingo, 1 de junio de 2014

Las sucesiones incaicas. El Tahuantinsuyo y los conflictos sucesorios.

LAS SUCESIONES EN EL IMPERIO DE LOS INCAS

Eddy Romero Meza

El Tahuantinsuyo propiamente fue sólo la etapa imperial de los incas; apenas 94 años desde Pachacútec hasta Atahualpa. De mayor duración fue el periodo curacal, época en que los incas estuvieron circunscritos sólo al territorio cusqueño. En este contexto, el “sistema sucesorio” experimento cambios, ya sea en los años de confederación cusqueña, así como en los de expansión imperial. Lamentablemente, muchos han sido los obstáculos para comprender cabalmente la organización política de los incas. Uno de ellos, los funcionarios españoles del siglo XVI, quienes presentaron intencionalmente la sucesión de autoridades incaicas como un proceso caótico e injusto; esto para deslegitimar el orden tahuantinsuyano y así justificar la conquista. Tómese en cuenta que bajo el gobierno del virrey Toledo, se elaboro una historia de los incas, donde estos aparecían como tiranos, opresores de los curacas locales o pueblos asimilados. Es por ello que, frente a este orden injusto, la corona española, podía atribuirse el derecho de nombrar nuevos curacas para estos territorios.

A pesar de todo, las crónicas españolas son variadas, y es posible reconstruir una historia veraz de los incas; esto gracias a los numerosos testimonios recogidos durante y después de la conquista.  Estos documentos de época, por ejemplo, dan cuenta de la complejidad de las sucesiones en el poder entre los incas, así como permiten deducir las tergiversaciones que existen sobre este asunto.

Sucesiones incaicas

La etnohistoriadora María Rostworowski, ha descrito numerosos sistemas sucesorios aplicados entre los pueblos andinos; pero cuya comprensión exige el olvidar los tradicionales sistemas de sucesión europeos (primogenituras y mayorazgos), dado que corresponden a esquemas totalmente ajenos a la mentalidad andina. Lamentablemente este hecho fue soslayado por los cronistas de la época, y por ello es prudente tomar en cuenta que: debemos analizar las referencias suministradas por las crónicas, en lo posible con una visión andina, no europea. Esto no se debe a una postura antiespañola, sino simplemente a una comprensión de que lo andino y lo hispano poseen tradiciones muy particulares y distintas (1). Recuérdese que en este sentido, igualmente absurdo seria pretender estudiar la historia europea desde una óptica andina.

Algunos cronistas del siglo XVI, dieron por sentado que en el incario, heredaba la mascaipaicha el primogénito. Sin embargo debemos recordar que esta creencia, divulgada en Europa sobre todo por Garcilaso de la Vega dentro de los Comentarios Reales, obedece a la imperiosa necesidad del cronista de ajustar los hábitos sucesorios incaicos (de tipo matrilineal), a una realidad donde la sucesión patrilineal era predominante.

La revisión de la literatura sobre tema: las sucesiones incaicas; permite comprobar que existen tres modalidades explicativas:

  1. La sucesión incaica europeizada
  2. La sucesión incaica meritocrática
  3. La sucesión incaica generacional

El investigador Hernández Astete, describe este hecho del siguiente modo: De un lado, está aquella que entiende la información de las crónicas andinas textualmente y presenta una visión de la sucesión incaica que incorpora a los Andes los lineamientos de la sucesión dinástica europea de la época. En esta postura intervienen -entre otros- los conceptos de bastardía, legitimidad y primogenitura. De otro lado, se ha desarrollado otro planteamiento que pretende ser más crítico con las fuentes y plantea una estructura alternativa. Así, desde la Etnohistoria, la tesis de la “habilidad” para gobernar ha cobrando fuerza como uno de los lineamientos principales en el tema de la sucesión incaica (…) la sucesión del poder a los hermanos del gobernante parece ser previa al paso del mismo a la siguiente generación (2).

A continuación describiremos los aspectos fundamentales para entender la sucesión en el poder del incario.

La sucesión incaica como espejo europeo

Esta se inspira principalmente en los Comentarios Reales de los Incas. En esta obra, Garcilaso presenta dos dinastías (hurin y hanan) así como una lista real de 14 incas (Cápac Cuna). Es la explicación más difundida en las escuelas por ejemplo. Las sucesión incaica es directamente de padre a hijo (inca-auki, este último traducido por Garcilaso como “infante”) y se transmite en general la idea del incario como una monarquía similar a las de la Europa del siglo XVI. Esta versión tiene el defecto además de perpetuar la idea un imperio que sólo tuvo 14 incas. Hecho que ha sido totalmente descartado por María Rostworowski, quien apunta que entre los incas, cuando un gobernante no era digno, era borrado de la memoria histórica del imperio. Tal es el caso de Inca Urco, corregente de Viracocha.

Algunos cronistas por ejemplo, consideraron a Huáscar como primogénito de Huayna Cápac, y por lo tanto poseedor de plenos derechos en la sucesión; y juzgaron la rebeldía de Atahualpa como una prerrogativa en su calidad de heredero de un inexistente reino de Quito. En otras palabras, dieron una explicación europea a la lucha entre los aukis (derecho de primogenitura vs. alta nobleza local). María Rostworowski, señala que cronistas como Diego de Molina, Estete y López de Gómara, tuvieron muy escaso conocimiento del mundo andino, y por lo tanto leyeron las circunstancias según su propio criterio hispano del siglo XVI. Recordemos finalmente, que en el caso de Garcilaso, este fue descendiente de la aristocracia incaica (línea materna), y en su calidad de asimilado, tuvo mucho interés en presentar el gobierno de los incas como algo cercano a la noción de sociedad civilizada imperante en la Europa de su época.