domingo, 29 de mayo de 2011

Análisis de la estructura de Machu Picchu. Constructores de "estructuras líticas sismorresistentes, que conjugan la biodiversidad natural de su entorno".

El Autor del blog en su visita a Machu Picchu (2010).

Machu Picchu no es una ruina

El patrimonio cultural inca, en sus diversas expresiones, tanto materiales como inmateriales, representa la síntesis de las culturas milenarias andinas que poblaron extensos territorios sudamericanos en un área de influencia, del cual hoy forman parte varios países.

Por: Jesús Puelles Escalante*

La ciudad de Machu Picchu conserva la originalidad de la arquitectura e ingeniería incas, expresada en el ordenamiento territorial de las zonas urbanas y agrícolas, diseñadas sobre una meseta de granito, conocido como el Batolito de Vilcabamba. Esta formación geológica, inmersa en la biodiversidad de un entorno, es definida como una isla ecológica y, a criterio de especialistas, se considera una isla interior esteparia. En este sitio los constructores incas edificaron la ciudad eterna de granito, como un desafío al tiempo, con una perdurabilidad que permite ser admirada por el mundo.

Constructores incas

Los constructores supieron aprovechar los relieves topográficos para adecuar a ellos la construcción de recintos, plazas y calles. Las edificaciones prehispánicas ubicadas en el Centro Histórico de la ciudad del Cusco tienen una excepcional calidad constructiva, alcanzada por los constructores incas, quienes forjaron el esplendor de la capital imperial.

En las edificaciones supieron prever la perdurabilidad de las mismas, al aplicar una tecnología de estructuras líticas monolíticas, logradas al utilizar elementos líticos de andesita, basalto, diorita y caliza, de propiedades físicas y comportamiento mecánico, resistentes al intemperismo, la meteorización y los impactos ambientales.

Este estilo constructivo se aprecia en la variedad de los aparejos o formas de colocación de los líticos, logrando mamposterías monolíticas, de una cohesión adhesiva y ensamblaje perfecto de uniones herméticas, que permitieron obtener una condición especial sismorresistente para un óptimo comportamiento, semejante a las placas utilizadas en el contexto actual.

Muros antisísmicos

Para habitar la ciudad del Cusco (Qosqo), los primeros españoles utilizaron los muros de las edificaciones incas como elementos de apoyo a sus construcciones de estilo europeo, conocidas como estilo colonial, de tal manera que con los sismos registrados en los últimos 500 años, un gran número de estas construcciones colapsó, permaneciendo incólumes las edificaciones prehispánicas. Es el caso de los muros incas del Templo del Sol o Coricancha, que, con ocasión del sismo de grado severo ocurrido el 21 de mayo de 1950, tuvieron un excepcional comportamiento sismorresistente. A causa de este terremoto colapsó gran parte del Templo de Santo Domingo y, sin embrago, permaneció inalterable el templo del Coricancha.

Existen otras edificaciones importantes en el Centro Histórico del Cusco, como el Palacio de Inca Roca y el Aqlla Wasi (residencia de las mujeres escogidas), entre otras, que por siglos vienen soportando enormes sobrecargas de edificaciones hispánicas sin afectar la estabilidad de la estructura lítica de sus muros.

Estas evidencias demuestran, sin duda, que la tecnología constructiva inca no tiene comparación alguna, pues ha permanecido inalterable ante los embates de fenómenos geodinámicos externos, lo que prueba su invulnerabilidad, por lo que es improbable que en el tiempo las construcciones incas pierdan su originalidad e intangibilidad.

No más ruinas

Con frecuencia se observa con desagrado que en algunas publicaciones, periódicos, revistas, libros y medios audiovisuales se utiliza de forma inadecuada el vocablo “ruinas” para denominar a las edificaciones incas, entre estas, el Santuario Histórico de Machu Picchu, templos y palacios del Cusco, el Parque Arqueológico de Sacsahuamán, los grupos arqueológicos de Tipón, Písac, Ollantaytambo, por citar los principales monumentos prehispánicos que, sin lugar a duda, constituyen la mayor expresión del patrimonio inca. Sin embargo, en el continente europeo, existen monumentos considerados Patrimonio Cultural de la Humanidad cuyas edificaciones están restauradas y, en algunos casos, incompletas, como el Partenón y el Coliseo Romano, pero por esto no se las califica de ruinas o en estado ruinoso; muy por el contrario, se las destaca como edificaciones emblemáticas de las culturas griegas y romanas, puestas en valor cultural para ser apreciadas con admiración por la humanidad, con una visión del desarrollo sostenible.

Permanecen en el tiempo

Ruina, según el diccionario, significa restos de uno o más edificios destruidos o se refiere a una construcción en peligro de colapsar. De estas definiciones se deduce que calificar de ruinas a las edificaciones incas es, desde todo punto de vista, incoherente e inapropiado.

En el contexto universal, Machu Picchu ha sido reconocida como maravilla cultural y natural de la humanidad por sus colosales edificaciones de estructuras líticas sismorresistentes, que conjugan con la biodiversidad natural de su entorno. Estas evidencias demuestran que la tecnología constructiva inca no tiene parangón, pues ha permanecido inalterable ante los embates de fenómenos geodinámicos externos.

Esto hace improbable que en el tiempo las construcciones incas se degraden a un estado ruinoso. Por todo esto se concluye que calificar de ruinas a las expresiones culturales más relevantes del patrimonio inca es incoherente, inapropiado, inverosímil e irreverente.

(*) Ingeniero. Investigador del patrimonio inca.

Fuente: Diario El Comercio, Suplemento "El Dominical" (Perú). 29 de mayo del 2011.

Recomendados:

El secreto de la construcción de Machu Picchu.

La expedición de Hiram Bingham y el descubrimiento de Machu Picchu. Libro: "Lost city of the Incas" (1948).