miércoles, 16 de diciembre de 2009

Panorama mundial y horizonte iberoamericano. Reflexiones de Felipe González.

Bicentenarios y crisis global

Por: Felipe González *

Hoy, en medio de la crisis , deberíamos reflexionar más sobre sus riesgos y oportunidades que sobre el pasado al que induce la conmemoración de los bicentenarios. Es cierto que nos une el pasado, con sus rasgos culturales, pero también nos une el presente y, si lo hacemos bien, nos debería unir el futuro. Por eso, prefiero hablar de este cambio civilizatorio que empezó a cuajarse hace 20 años, con la caída del muro de Berlín y la aceleración de la revolución tecnológica, y ha hecho crisis en 2008-2009; de su impacto en el área iberoamericana y de los retos que deberíamos enfrentar.

Ante el carácter global de la crisis podemos observar distintos estados de ánimo frente al futuro. Países como China o la India perciben ese futuro como algo que les pertenece. No pierden el tiempo o esfuerzo recreando el pasado, aunque no lo olviden. Se centran en el presente y el futuro que se les ofrece y están decididos a ganar. Todo el mundo los ve como ganadores.

En Europa se nota desasosiego y una cierta impotencia. El sentimiento de que el pasado fue mejor, pero que no volverá a ser lo que fue, llena el futuro de incertidumbre. Somos más viejos, menos productivos y tenemos dificultades para cambiar el modelo exitoso que ya no está vigente. La UE, más necesaria que nunca, pierde relevancia para sus ciudadanos y para el resto del mundo.

En Estados Unidos, que ha estado a la cabeza del cambio tecnológico, que está en el origen de esta crisis financiera y económica, se percibe el momento como de emergencia nacional y mundial. Están en un proceso de revisión de casi todo: desde el unilateralismo a la posición frente al cambio climático, pasando por el sistema financiero o los fallos de la cohesión social que no cubre la asistencia sanitaria a 47 millones de ciudadanos.

En el sur de esa gran potencia, Iberoamérica afronta la situación con rasgos comunes y también con diferencias notables. Salvo Brasil, que parece haber conseguido enfrentar su futuro como una línea clara e inmediata de continuidad con el presente, que se ocupa más de esta tarea que de discutir sobre responsabilidades pasadas, en los demás países, la dinámica no es semejante.

Sin embargo, Iberoamérica en su conjunto ha sufrido menos la crisis financiera, tal vez porque son expertos en ellas y han corregido errores, y se ha notado menos el impacto en la economía real y el empleo. Es cierto que los años de bonanza se han acabado abruptamente y que algunos países como México, muy ligados económicamente a Estados Unidos, han sufrido un fuerte proceso recesivo.

Para Iberoamérica la crisis es también una oportunidad que no puede escaparse de sus manos. Si han soportado relativamente mejor la crisis mundial más grave en 80 años, si sus potencialidades están intactas, nada impide que se haga lo necesario para incorporarse a la sociedad del conocimiento y a la economía global con éxito.

Esto exige que se aclare un horizonte estratégico con objetivos prioritarios —muchos comunes— para los próximos 10 o 20 años. Veamos algunos y consideremos las áreas de cooperación eficiente que tenemos en ese espacio político, económico y cultural que compartimos.

La prioridad número uno es a la vez instrumental y finalista: reformar y modernizar el Estado para hacerlo más eficiente, más transparente y más previsible al servicio de los ciudadanos, inversores y trabajadores, consumidores o investigadores. El viejo debate sobre más o menos Estado renace con esta crisis, y me temo que se formula mal. El Estado fuerte y ágil es imprescindible, sin grasa y sin clientelismo; su poder es regulatorio y, como en el consejo de Don Quijote a Sancho, las normas deben ser pocas y que se cumplan. Un Estado Ipanema, hemos dicho en algunos encuentros: sin grasa pero no débil. Las reformas del Estado están pendientes.

Se debe mejorar el capital humano. La sociedad del presente y del futuro es la del conocimiento. Sin esa variable estratégica que depende de la formación, de la educación, de la capacidad de investigar, desarrollar e innovar, los éxitos no vendrán y el desarrollo se verá lastrado. América Latina tiene un bono demográfico que es vital para su futuro…, si se aprovecha.

Ha de superarse el retraso en el capital físico de la región. Sin más y mejores carreteras, hidrovías, oleoductos, gasoductos, puertos, aeropuertos, etc., no es posible acercarse a un crecimiento potencial y sostenido semejante al asiático. La falta de viviendas es un signo de retraso y su construcción, un motor de empleo y dignificación de las grandes mayorías.

Dentro de esta prioridad deberíamos destacar el desafío energético y ligarlo al cambio climático. En la región hay energía para todos, pero los que la producen la venden fuera y los que no la producen la compran fuera de la región. Hay un potencial incalculable, ¡e integrador!, de energías fósiles y renovables a las que falta inversión y planificación para alcanzar todo su desarrollo.

Hay que avanzar de manera práctica en la integración. No faltan discursos, faltan acciones y sobran gestos de hostilidad y enfrentamiento que nos están llevando —de nuevo— a una carrera armamentista sin sentido. La integración comercial, económica y, solo después, política, es imprescindible para todos.

[*] Ex presidente del Gobierno Español
[*] Felipe González, político español. Fue secretario general de la PSOE,
[*] Diario “El País”, SL/ Felipe González. Prisacom.Glosado del original
[*] Exclusivo para el diario “El Comercio” en el Perú
(Domingo 06 de diciembre del 2009)

4 comentarios:

Julio dijo...

necesitamos fe, los jovenes necesitamos trabajar para sacar adelante al pais, y trabajo HAY, solo hay ke buscar, les dejo las ultimas ofertas interesantes de trabajo..

http://www.computrabajo.com.pe/bt-empd-monicar28.htm

Juan dijo...

Saludos Edye. Ya me queda poco para estar allá con los amigos y colegas peruanos. pues decirte que tiene razón Felipe cuando dice que la integración es el único camino para avanzar en el desarollo económico de América Latina. El potencial demográfico es de aprovechar antes de que se llegue a un brusco envejecimiento de la población. América vista desde Europa es un filón por aprovechar. Esperemos quese pueda hacer y llegar a ese desarrollo que, sin duda, llegará.
Feliz Navidad y hasta dentro de una semana.
Juan

EDDY W. ROMERO MEZA dijo...

La modernización de nuestros estados, para hacerlos más eficientes y con capacidad de regulación. El impulso de una educación orientada a la investigación e innovación. El desarrollo de proyectos de integración económico-social (y por lo tanto político). Son factores fundamentales en la construcción del bienestar latinoamericano. Conocemos esto de sobra, y como señala tu compatriota Felipe González:” No faltan discursos, faltan acciones”.

EDDY W. ROMERO MEZA dijo...

Es una grata noticia la de tu próxima visita Juan Pedro, recuerda que ya cuentas con buenos amigos acá en el Perú. El intercambio hispano-peruano se producirá de nuevo y sin duda será de mucho provecho. Hasta pronto amigo, estaremos atentos a tu llegada a estas tierras del virrey García del Apra.

¡Feliz navidad y prospera visita al Perú!