domingo, 13 de enero de 2013

Origen del Bolivarianismo venezolano. Bolivarianismo Nacionalista de López Contreras, Desarrollista de Pérez Jiménez y Populista de Chávez Frías.



Bolivarianos
Por: Fernán Altuve Febres (Doctor en derecho y filosofía)
A muchos observadores ha escapado que el bolivarianismo que ha sido determinante en la historia de Venezuela tiene una desconocida relación con el Perú. Ya en un lejano 1919, el brillante Laureano Vallenilla Lanz defendía su llamada “Ley Bolivariana” como la fuente auténtica del “Cesarismo Democrático”, término que había tomado prestado de El Perú Contemporáneo (1907) del peruano Francisco García Calderón quien con esa expresión describía el buen gobierno de un “tirano bienhechor”.
Poco después el Perú y Venezuela conocieron la amistad de sus tiranos bienhechores, Leguía y Gómez. Así en 1926, Eleazar López Contreras, ministro de Guerra venezolano visitó el Perú para representar a su país en el centenario del Sitio del Callao. Es evidente que ese viaje iniciático sembró en él la idea de pasar “del gendarme necesario al ejército tutelar” –según las palabras de Tomas Straka–. Al llegar al gobierno López Contreras (1936-41) fundó sus Agrupaciones Cívicas Bolivarianas y por primera vez se habló de la Doctrina Bolivariana como expresión de “nacionalismo” y “anticomunismo”.
Por entonces otro viaje iniciático se estaba produciendo en el Perú. En 1939 llegó a estudiar a la Escuela de Chorrillos, Marcos Pérez Jiménez quien gobernaría Venezuela entre 1950 y 1958. Aquella experiencia peruana estuvo marcada por dos figuras, su compañero de estudios, el joven Velasco Alvarado y, su instructor, el héroe de Zarumilla, Manuel Odría. Ambos serían gobernantes del Perú.

El bolivarianismo de Pérez Jiménez, el llamado Nuevo Ideal Nacional, mantuvo el marcado “anticomunismo” de López Contreras, pero le sumó un nuevo factor el “desarrollismo”. Como este ideario se empezó a dirigir hacia el populismo, ello lo demuestra el asilo dado a Perón en Caracas, la Administración Eisenhower promovió la caída del mandatario bolivariano para sustituirlo por un bipartidismo corrupto y proimperialista.

Durante tres décadas de latrocinio (1959-1989), en Venezuela, la expresión “bolivariano” era despectiva y asociada a Pérez Jiménez, quien en 1973 intentó, desde su exilio limeño, regresar al poder por última vez. En una entrevista a Tulio Hernández antes de morir en Madrid, en 2001, el Viejo Presidente recordó a su maestro y “contó con entusiasmo su admiración por el general Odría”.
En diciembre de 1974, un último viaje iniciático se realizaba en el Perú revolucionario de Juan Velasco Alvarado. Era un joven oficial llamado Hugo Chávez y participaba en las fiestas por los 150 años de la Batalla de Ayacucho. En una entrevista dada a Agustín Blanco en 1998 Chávez dijo: “Hasta el 04F cargué en los maletines…un librito azul de bolsillo llamado La Revolución Nacional Peruana, un obsequio personal del general Velasco…”.
En 1992 renació el bolivarianismo en Venezuela con las características Nacionalista de López Contreras, Desarrollista de Pérez Jiménez y Populista de Chávez Frías. Cabe preguntarse si ese bolivarianismo inicial, después del golpe frustrado de 2002, no ha mutado para poder alinearse con el castrismo ortodoxo. Más allá de la pregunta de hoy, lo cierto es que, en la historia del ideal bolivariano, el Perú no ha estado ausente.
Fuente: Diario La República (Perú). 08 de abril del 2012.