miércoles, 24 de noviembre de 2010

Mercados y tipos de cambio. Entre las peligrosas "devaluaciones competitivas” de EE.UU., y la “infravaluación competitiva” China.

La cara de Washington en el dólar ya no es la misma

Por: Guillermo Giacosa (Periodista)

Decíamos ayer que los deseos de los EE.UU. han dejado de ser órdenes y que eso es bueno para la salud del planeta. Esta afirmación enojará a los colonizados o usufructuarios de siempre, pero es cierta. En todo caso, es lo que piensa una porción nada despreciable de la humanidad y lo que demuestra la realidad. Guste o no, es lo que ocurre. Generalmente los acreedores tienen la voz más fuerte que los deudores, y hoy EE.UU. es el deudor número uno. Sumando la deuda pública a la privada el monto global equivale a una cifra que ni repartida entre todos los poderosos del planeta sería digerible. La situación actual de la superpotencia anémica, pero con los colmillos aún en buen estado, es tal que muchos comentaristas dudan hasta de la viabilidad del Grupo G20.

El comunicado final indica que las naciones deberían dejar que los mercados determinen los tipos de cambio y que se “abstengan de devaluaciones competitivas” (referencia velada a EE.UU.), y también de “infravaluación competitiva” (referencia velada a China).

Los países del BRIC –Brasil, Rusia, India y China– y la Unión Europea (UE) cooperaron para producir una declaración que subraya la voluntad política de que las naciones no deberían adoptar políticas, como la última de la Reserva Federal, que afectan seriamente las economías de otras naciones.

Dice Obama que dejemos en libertad a los mercados de divisas y, mientras lo dice, fabrica 600,000 millones de la divisa que es común a todos. ¿Es esa o no una intervención en dichos mercados?

Pensar que el G-20 aceptaría gozoso la oferta del presidente Obama de una nueva inyección de papel verde gringo, por el que el propio EE.UU. no puede responder, es un exceso originado en la deformación de la percepción que le ha generado a Estados Unidos su papel de potencia hegemónica. Según algunos observadores, Obama “culpó prácticamente a China y a los mercados emergentes por la crisis financiera de 2008. Y cuando defendió la acción de la Reserva Federal, estaba declarando de hecho que lo que es bueno para EE.UU. es bueno para el mundo”.

La reacción del presidente brasileño fue más ponderada que la de numerosos furiosos banqueros centrales europeos, que acusaban de “traición” a EE.UU. Lula sugirió que los países del BRIC “deberían comenzar a utilizar menos dólares al comerciar entre ellos”. El ministro de finanzas de Brasil ha dicho: “Los días del dólar como moneda de reserva han pasado. La tendencia va hacia una cesta de monedas. El BRIC ya está operando en este sentido y Argentina y Brasil ya realizan parte de su comercio en monedas locales”. La única ventaja que tenía EE.UU. era la de ser dueño de la divisa de reserva. ¿Qué ocurrirá si todo lo dicho antes, durante y después del G20 se cumple? Solo la incierta disciplina de la futurología política podría intentar predecirlo.

Fuente: Diario Perú 21. Mié. 24 nov '10.

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