miércoles, 12 de febrero de 2014

Los catorce meses del gobierno de Guillermo Billingurst (1912-1914)

Historiografía de Billinghurst

Antonio Zapata (Historiador)

Cien años atrás cayó el gobierno de Guillermo Billinghurst, quien gobernó apenas catorce meses. Fue muy querido por Juan Pueblo y su entierro fue una enorme manifestación de duelo masivo. Había fallecido desterrado en Chile al año siguiente de su derrocamiento; la llegada de sus restos al Callao y su traslado al panteón fueron motivo para la reunión de grandes multitudes acongojadas y muy sentidas.
 
Sin embargo, su gobierno fue evaluado críticamente por los especialistas. Por ejemplo, el gran historiador de la República, Jorge Basadre, tiene una impresión negativa de su gobierno. Según su relato, el presidente habría querido cerrar el Congreso, no obstante que este lo había elegido. En efecto, Billinghurst no había ganado una elección, sino que había accedido a la primera magistratura gracias a una decisión del mismo Poder que fue su gran enemigo posterior.
 
Para Basadre, Billinghurst fue imprudente y su régimen careció de estabilidad y propósito definido. Un elemento extra lo habría caracterizado: su errada política internacional, encendiendo las preocupaciones en los cuarteles, que finalmente se rebelaron contra el mandatario. El presidente había propuesto retrasar veinte años el plebiscito por Tacna y Arica. De este modo, habría cavado su propia tumba; primero se peleó con la fuente de su legitimidad y luego se enemistó con el patriotismo militante de la época de la lucha por las provincias cautivas.
 
Posteriormente ha mejorado la apreciación sobre Billinghurst. El sociólogo peruano Osmar Gonzales ha sustentado que su régimen fue nuestro primer populismo, un temprano esfuerzo por reunir los intereses de un sector nacional y progresista de las clases altas con grupos populares, concretamente obreros y trabajadores de las ciudades. En este enfoque, Billinghurst constituye el eslabón perdido de la burguesía nacional. Sería el último rico con sentido popular de patria.
 
Una tesis en la Universidad Villarreal explora a fondo esta idea. El autor es Miguel Rodríguez, un historiador uruguayo residente en Lima, que subraya el importante papel de los mutualistas en el gobierno de Billinghurst. En esa época, el liderazgo popular era disputado entre los anarcosindicalistas y los mutualistas. Los primeros son más conocidos porque sus ideas eran poderosas y contaban con el apoyo de una gran figura, como era Manuel González Prada. Pero, los mutualistas estaban acostumbrados a la negociación para obtener sus reformistas propuestas políticas. Por ello, habrían constituido la base popular de la campaña por “Pan Grande”.
 
La dimensión empresarial del caudillo tarapaqueño ha sido analizada por un historiador chileno residente en Iquique, Sergio González. Según su investigación, Billinghurst siempre mantuvo extensos intereses salitreros en Tarapacá. Fue un millonario del salitre, antes y después de la Guerra del Pacífico. Incluso bajo dominio chileno mantuvo sus propiedades y fue un empresario progresista. Sus escritos sobre su provincia natal y también sobre el salitre son de una notable agudeza. Tenía visión, porque combinaba estudios y sentido empresarial.
 
Los enemigos de Billinghurst fueron identificados con claridad por Basadre. El protagonista del golpe fue el entonces coronel Óscar R. Benavides, asociado a los hermanos Prado, que constituían una fracción del civilismo. Benavides era jefe del estado mayor y sublevó a las tropas; en el motín fue asesinado el general Enrique Varela, una vieja gloria del ejército nacional que era ministro de Guerra. Para contener a las muchedumbres, contra Billinghurst se levantó la oligarquía sustentada en el militarismo.
 
En ese sentido, el líder tarapaqueño es un antecedente de los políticos que llegarían veinte años después. Tanto el APRA como el comunismo conservan algo de su espíritu. No casualmente fue apodado “Pan Grande”. Había despertado la ilusión en una economía al alcance del pobre, siendo uno de los primeros gobernantes con real interés por el bienestar de las mayorías.

Fuente: Diario La República. 12 de febrero del 2014.