domingo, 28 de septiembre de 2008

Observatorio solar más antiguo de América "Chankillo y las trece torres"

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Patrimonio Descubrimiento. El año solar de Chankillo

El complejo monumental integrado por la fortaleza de Chankillo y su observatorio solar de las Trece Torres es el santuario astronómico prehispánico más antiguo de América y el mejor conservado del mundo.

Roberto Ochoa B.

En marzo del 2007, la prestigiosa revista Sciencie publicó un revelador informe que rebotó casi de inmediato en todas las agencias de noticias del mundo: "Descubren en el norte peruano el observatorio solar más antiguo de América".

Lo cierto es que la noticia ya circulaba en el mundo académico desde el año 2001, cuando el arqueológo peruano Iván Ghezzi comenzó sus investigaciones en los desiertos de Casma, más precisamente en la zona donde se levanta el enigmático castillo de Chankillo, una fortaleza circular con muros de piedra erigida sobre un pequeño cerro que ya había llamado la atención de estudiosos de la talla de Julio C. Tello, Rosa Fung y los esposos John y Theresa Topic.

Sin embargo, frente a Chankillo se alza un monumento menos espectacular pero igual de enigmático, algo así como un horizonte dentado conformado por trece torres instaladas en perfecta sucesión sobre la silueta de una pequeña loma.

Si bien los expertos coincidían en identificar al ‘Templo de las Trece Torres’ como un observatorio solar, las investigaciones científicas del equipo dirigido por Ghezzi empezaron con el nuevo siglo, a partir del año 2001, casi como celebrando el famoso filme de Stanley Kubrick "2001, Odisea en el espacio".

Sus conclusiones convencieron a una de la figuras mundiales de la denominada arqueoastronomía, el inglés Clive Ruggles, célebre por sus investigaciones en Stonehenge, quien organizó un viaje al Perú para conocer el observatorio.

Duro trajín. Arqueólogo Iván Ghezzi.

Ghezzi y Ruggles se internaron en el desierto cercano a Casma, a solo 400 kilómetros al norte de Lima, y con equipos de última generación que incluyen GPS y una sofisticada brújula-clinómetro se instalaron en las inmediaciones de Chankillo para llegar a las conclusiones que hicieron noticia en todo el mundo: hace 2,300 años, la civilización que ocupó el valle medio del Casma –muy cercano a Sechín– construyó el observatorio solar, la vecina fortaleza y una serie de edificaciones que conformaron uno de los santuarios mas antiguos de América. "Todo un lugar de peregrinación para su época", sostiene Ghezzi.

El hallazgo sorprendió al experimentado Clive Ruggles, quien pese a haber investigado observatorios similares en todo el mundo, reconoció que "el descubrimiento de una estructura prehispánica que facilitaba la observación de la salida y puesta del sol (ver infografía) a lo largo del año constituye un hallazgo extraordinario para la arqueoastronomía". Más aún si consideramos que hoy en día todavía se pueden comprobar las mismas observaciones de hace dos milenios.

AÑO DE LA ASTRONOMÍA

solsticio. El sol visto cada 24 de junio.

La publicación de Ghezzi y Ruggles en la revista Sciencie coincidió con la decisión de la Unesco de declarar el 2009 "Año Internacional de la Astronomía".

Fue entonces cuando inciaron las gestiones para postular al observatorio de Chankillo como candidato a Patrimonio Cultural de la Humanidad.

"Chankillo reúne todas las condiciones para ser declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad", asegura Ghezzi. Y el 2009 será un año clave para su postulación.

La Unesco exige que los monumentos que postulen a "patrimonio" pueden ser templos, pirámides o megamonumentos líticos (como Stonehenge) que estén alineados a la salida del sol, puestas de sol o estrellas brillantes. También pueden postular observaciones o instrumentos antiguos (como telescopios) pero puede incluir sitios o paisajes que sirvieron para observar el cielo nocturno. Y Chankillo reúne ambas condiciones.

A esto se suma lo bien conservado que se encuentra el monumento, considerando sus 2,300 años de antigüedad, los terremotos, lluvias, inundaciones, las tormentas de arena, y los siglos de abandono.

Para Ghezzi, otro buen argumento es que Chankillo prosperó en el Horizonte Temprano y que allí germinó una antiquísima cosmovisión que perduró durante milenios hasta el esplendor del Tahuantinsuyo. "Tuvo influencia en el posterior culto solar de los Incas", sostiene.

Ghezzi y Ruggles coinciden en que Chankillo merece ser postulada ante la Unesco pues representa una obra maestra del genio humano, por su creatividad y curiosidad científica. "Chankillo no sólo se erige como el observatorio más antiguo de América, sino que, sin duda, se trata del monumento astronómico mejor conservado de la antigüedad", añade Ghezzi.

Entre los argumentos para su postulación figura el hecho de que Chankillo es un testimonio único y excepcional de una tradición cultural desaparecida. "El centro monumental de Chankillo, en el que destacan la fortaleza y las Trece Torres como elementos dominantes del paisaje cultural, era el escenario de ceremonias de culto solar, con funciones adicionales de defensa, administración y redistribución" sostiene Ghezzi.

Lo maravilloso del hallazgo es que, dos milenios después de su construcción, las Trece Torres aún funcionan como un calendario vivo donde se pueden calcular los solsticios (24 de junio-24 de diciembre) y los equinoccios de marzo y setiembre. Por si fuera poco, el equipo de arqueólogos de Ghezzi logró identificar las complicadas instalaciones de observatorios donde se podían contemplar el amanecer y el ocaso del sol.

Los sacerdotes pudieron celebrar eventos ceremoniales vinculados al movimiento del sol. Según Ghezzi, "estos líderes religiosos habrían tenido la capacidad de regular el tiempo en los rituales calendáricos, en un imponente escenario ritual que integraba a esta sociedad a la vez que acentuaba sus desigualdades".

Fuente: Revista Domingo