sábado, 1 de marzo de 2008

Política Internacional Peruana.

PERÚ Y KÓSOVO.


El secesionismo siempre ha sido una amenaza latente en América latina. Recordemos que al concluir el proceso de independencia, los antiguos virreinatos, dieron origen a numerosas repúblicas (estados desunidos del sur), esto a partir de los fuertes regionalismos existentes en este territorio: Charcas, Quito, Santiago, etc. Recordemos también la atomización de América central, que provocó el surgimiento de lo que algunos denominaron “repúblicas bananeras” (hoy una realidad cada vez más lejana. Costa rica por ejemplo).

El separatismo, es un problema bastante actual en muchas partes del mundo (España, Irak, Rusia, Bolivia, etc.). En ese sentido, resulta por lo demás poco prudente, el reconocimiento peruano, de la independencia de Kósovo, respecto a Serbia. Como siempre la irreflexión en nuestra política internacional ha imperado. Una verdadera lástima, mas teniendo en cuenta que el Perú, siempre ha contado con diplomáticos de primer nivel. Es el caso del ex canciller Manuel Rodríguez Cuadros, quien desacertadamente también no fue convocado al equipo que defiende nuestra posición en el diferendo marítimo, ante la corte internacional de la Haya.
(Eddy W. Romero Meza.)


Servilismo irracional
César Lévano


El ex ministro de Relaciones Exteriores Manuel Rodríguez Cuadros ha señalado a La Primera lo peligroso del reconocimiento peruano a la independencia de Kósovo, que históricamente es parte de Serbia.
Esa actitud, ha precisado el ex canciller, es única en América Latina y sirve a los intereses de Washington.

En un mundo roído por separatismos, la independencia kosovina puede servir de ejemplo y estímulo en otras áreas. En el caso de nuestra América hay amenazas latentes contra la integridad de estados: Santa Cruz en Bolivia, Río Grande do Sul en Brasil, son ejemplos nítidos.

A lo largo de años he denunciado, también en esta columna, que la diplomacia chilena trabaja, en la sombra pero sin pausa, por alentar la idea de una república aymara que fragmente al Perú y Bolivia.

Como lo reveló el economista y sociólogo brasileño Theotonio dos Santos, en la entrevista que le hicimos y publicamos los días 23 y 24 de enero de este año, el gobierno de Lula había advertido a Washington que el separatismo de Santa Cruz –que tenía 13 mil hombres armados dispuestos a lanzarse contra el régimen de Evo Morales– era una amenaza contra la estabilidad en América Latina.Además, los cruceños racistas no deberían olvidar que el ejército de Bolivia es un ejército de indios.

En cuanto a la artimaña de estimular un separatismo aymara, bueno es recordar que fue José Carlos Mariátegui el primero que se opuso a esa salida, planteada por comunistas dogmáticos y seguidistas –entre ellos Eudocio Ravines– en los años treinta, apenas muerto el Amauta. En 7 Ensayos descuella su defensa de la unidad peruana.

El imperialismo, como el colonialismo en el siglo XIX y en el XX, aspira a dividir para reinar. Por todas esas razones, el padrinazgo oficial a Kósovo debe ser calificado como servil respecto a Washington e irracional respecto al Perú.

Los gobernantes y diplomáticos del Perú debieran considerar el nuevo alineamiento que crece en Sudamérica. Resulta muy grave el aislamiento en que están colocando al Perú, distanciándolo incluso de Brasil y Bolivia.

Y lo peor es que el Perú, salvo para negociados como el TLC, no figura en la agenda de la política mayor de Estados Unidos. Acabo de leer en la revista Foreign Affairs de noviembre / diciembre de 2007 las amplias exposiciones programáticas de Hillary Clinton y John McCain.

Hillary habla de la cooperación necesaria con Brasil y México, con Argentina y Chile, con Colombia y la América Central. También McCain habla de México y Brasil y, por supuesto, contra Cuba y Venezuela. Sorprendentemente propone ratificar los acuerdos comerciales pendientes (¡!) con Colombia, Panamá y el Perú. No se ha enterado de que el TLC con el Perú ya fue firmado. El servilismo no tonifica la memoria de los amos.
Fuente : Diario La Primera.