domingo, 16 de junio de 2013

Debate entre Fray Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda. Historia de la Controversia de Valladolid.

Las Casas y Sepúlveda los protagonistas. Un debate conocido como La Controversia

Francisco Alejandro Méndez | famendez@cronica.com.gt
A mediados del siglo XVI, en Valladolid, España, rondaban varias preguntas en el ambiente. ¿Los habitantes del Nuevo Mundo son hombres inferiores a los europeos? ¿Estos seres sumisos, apenas cubiertos con trapos, poseían alma y raciocinio como los otros? ¿Estaba justificada la Conquista? Para intentar responderlas, dos hombres se enfrentaron en un debate conocido como La Controversia.
Los dos protagonistas del debate defendieron a capa, espada y cruz su posición. Uno de ellos, filósofo, historiador y jurista, Juan Ginés de Sepúlveda, conocido por ser un defensor oficial de la Conquista y el otro, Fray Bartolomé de las Casas, Obispo de Chiapas, autor de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, texto que critica severamente las crueldades de los conquistadores. 

La Casas toma la iniciativa


El arribo de Fray Bartolomé (1484-1566) a este continente se debió, en primer término, a su interés por la extracción del oro. En 1502 llegó a la isla La Española, donde vivió por un año. Luego, acompañó a Pánfilo de Narvaez a Cuba, a reforzar la conquista que había emprendido Diego de Velázquez. Debido a su aporte, le es entregado un repartimiento de indios. Sin embargo, ocurrió algo que marcó su vida: la conversión. Esta lo llevó a dedicarse el resto de su vida a la defensa de los indios, prácticamente regaló sus bienes y se preparó para viajar a España. Fray Bartolomé, conocido como el Apóstol de los Indios, en su encuentro con La Biblia y el catolicismo comprendió que ser cristiano, tenía que ver con una forma de vida. Ese modelo lo había establecido Jesucristo y sus discípulos. En su texto Historia de las Indias señala: Pasados, pues, algunos días en aquesta consideración, y cada días más y más certificándose por lo que leía cuanto al derecho y vía del hecho, aplicando lo uno a lo otro, determinó en sí mismo, convencido de la misma verdad, ser injustos y tiránico todo cuanto cera de los indios en estas Indias se cometía. Convencido de su empresa, se lanza a España en 1515, a interceder por la causa de los indios. No se le concedió una audiencia inmediata. Tras varias complicaciones, el deceso de Fernando, el rey, mientras su sucesor asumía, Las Casas tuvo que esperar pacientemente entre idas y venidas, de un continente a otro. Escribió algunos textos, hasta que en 1540 obtuvo varias cédulas que beneficiaban su trabajo en Tezulutlán. 

Mientras tanto… 

Juan Ginés de Sepúlveda (1490-1573), doctor en artes y teología por la universidad de Bolonia. También fue un acérrimo combatiente de las ideas de Erasmo de Rotterdam, de quien en absoluto compartía sus propuestas sobre libertad de albedrío. Se interesó por Aristóteles, de tal manera que tradujo su Política (1548). Uno de los ejes temáticos del texto, es defender el sometimiento de culturas “inferiores”. Además de este discurso, Sepúlveda se basó en otros conocimientos adquiridos para defender la Conquista y sobre todo, la idea de propagar la evangelización y la cultura europea a las Indias. Su erudición y múltiples estudios, como la revisión del texto griego del Nuevo Testamento, entre otros, provocó que el rey Carlos V lo nombrara su cronista. 

Candente discusión

El encuentro entre Las Casas Sepúlvedacomenzó textualmente, pues Fray Bartoloméhabía conseguido que cambiaran las leyes de las encomiendas de los indios. Entonces, Sepúlvedarespondió con la publicación De histis belli causis apud indiosFray Bartolomé refutó, con susTreinta proposiciones muy jurídicas. Por otro lado, Carlos V había detenido la Conquista, debido a los propios cuestionamientos del padreLas Casas, quien para ese momento era un ferviente creyente de que se podía vivir en armonía y que, además, se promulgaran leyes. Para comprender la influencia del pensamiento de Fray BartoloméÁngel Losada expresó que caso único en la historia: el emperador más poderoso del mundo cediendo las presiones de Las Casas. Por su parte, Sepúlveda proponía, basándose en la tesis aristotélica, acerca de las diferencias entre una aristocracia natural separada de una servidumbre natural. Para la española Ana Manero Salvador, experta en Derecho Internacional, esta separación comportaba que los hombres más sabios, más racionales y prudentes debían dominar a los más ignorantes a través, incluso, de la fuerza, para así liberarlos de su salvajismo.Esta sentencia explicaba, a través de esa lógica, que los españoles tenían derecho a la Conquista y a civilizar a sus nativos. 

¿Tienen alma o no?

Las discusiones llevaron a que se realizara un debate en el convento de San Gregorio, Valladolid, sobre la inferioridad de los indígenas y si tenían o no alma, además de la discusión sobre la justificación de una guerra protagonizada por españoles. Se conformaron dos tribunales, uno con teólogos y otro con juristas. Tuvo dos etapas, del 15 de agosto a mediados de septiembre de 1550 y del 10 de abril al 4 de mayo de 1551. Consistió en que Sepúlveda argumentaba y Las Casas refutaba. Según Manero, eran cuatro argumentos. El primero se centró en la doctrina aristotélica y tomista, sobre la división natural entre los pueblos, en la que los bárbaros son los que no vivían conforme a la razón natural y tenían malas costumbres. En el segundo , Sepúlveda alegó sobre el crimen de devorar la carne humana. Sumado a lo anterior, conectaba con la idolatría. Para el teólogo, los indios estaban sumidos en gravísimos pecados contra la ley natural y por lo tanto, merecían ser castigados. Las Casas argumentó que los castigos debían ser impuestos o tenían jurisdicción por quienes los ejercían y por tal motivo los españoles, ni el Papa los príncipes españoles, no la debían poseer sobre los nativos. El tercero giraba hacia la necesidad de evitar sufrimientos a las víctimas de idolatría y de los sacrificios humanos. Para Sepúlveda, el hecho de sacrificar miles de inocentes en altares de los demonios bastaba para preguntarse ¿Quién dudará que por este único motivo justísimamente pudieron y pueden ser sometidos?

El último de los argumentos, lanzado por Sepúlveda contundentemente, afirmaba que por medio de la guerra se realizaba la evangelización de los nativos.

¿Conclusiones?

Tras las discusiones entre Sepúlveda y Las Casas existen varios puntos de vista al respecto, pues expertos en el tema señalan que el primero salió derrotado. Otros señalan que el padre Las Casasconsideraba que el juzgado fallaba hacia que la Conquista era ilícita e injusta, pero que Sepúlvedaargumentaba lo contrario. Sin embargo, autores como Manero y otros historiadores concluyen en que no hubo un fallo definitivo, sino que únicamente informes. Ambos contendientes como protagonistas, claro, sin la palabra, voz y voto de los implicados. Las Casas consideraba la evangelización, pero con autonomía de los nativos, para aceptar la fe cristiana, se convertía en una especie de defensor del universalismo medieval, mientras que su contendiente, según José Luis Abellánse adelanta a su tiempo a través de lo que sería un nacionalismo renacentista, que hoy vemos como una perspectiva conservadora, ya superada. Sin embargo, la respuesta más concreta es la que la historia ha estado construyendo.

Sepúlveda argumenta que las civilizaciones perfectas deben regir el destino de los imperfectos. Esto implicaría que la soberanía indígena fuera suplantada por la dominación política de los cristianos. ___________________________________________

Fray Bartolomé de las Casas: Su comida es tal, que la de los sanctos padres en el desierto no parece haber sido menos estrecha ni menos deleitosa ni pobre.
Fuente: www.cronica.com.gt 05 de junio del 2013.