domingo, 8 de junio de 2008

Periodismo Decimonónico

El periodismo en el siglo XIX
Un archipiélago por descubrir


Por Marcel Velázquez Castro

En los últimos años, la investigación académica sobre el siglo XIX peruano se ha incrementado considerablemente. El nuevo orden republicano es el periodo donde se despliega un conjunto de discursos que formalizan categorías de identidad y procesos de construcción simbólica de nuestra cultura. Además, es el espacio en donde se gestan rasgos perdurables del campo literario peruano y se diseñan las líneas centrales que marcarán el devenir de nuestra historia literaria.

El manido tópico de considerar la literatura peruana del siglo XIX como un periodo estéril y sin logros estéticos oculta la profunda ignorancia de quienes prefieren repetir ideas ajenas a iniciar una investigación prolongada y laboriosa. Muchos textos literarios de esta etapa constituyen un archipiélago que se encuentra diseminado en los periódicos y las revistas culturales de la época; sin un conocimiento directo de estas fuentes jamás conseguiremos una visión integral y comprensiva de nuestra literatura.

La prensa fue el soporte material privilegiado para la producción literaria decimonónica. Poemas, novelas de folletín, cuadros y artículos de costumbres, tradiciones, obras teatrales, ensayos, se publicaron primero en los periódicos y revistas de la época, solo un porcentaje muy pequeño se reunía y se publicaba, posteriormente, en libro.

Alberto Varillas es un investigador especializado en el campo literario decimonónico. Ha publicado La literatura peruana del siglo XIX (1992) y es el editor de las obras completas de Manuel A. Segura (2005). Aunque su libro ofrece un panorama global del periodismo desde sus orígenes coloniales, el centro de la investigación está constituido por las publicaciones del siglo XIX, algunas de las cuales aparecen por primera vez catalogadas y descritas como El Talismán (1846) y El Diablo (1848).

Esta investigación posee varios méritos: una exhaustiva secuencia diacrónica de todas las publicaciones consultadas, un marco histórico que permite apreciar la singularidad sociocultural de cada periódico o revista, una descripción minuciosa de cada pieza, ilustraciones que nos ofrecen un viaje al pasado y un análisis ponderado. La relación alfabética de las publicaciones citadas, los cuadros y el índice onomástico facilitan la consulta tanto para el investigador especializado como para el mero lector.

En la primera mitad del siglo XIX, la cultura de lo escrito se expandió gracias a los innumerables periódicos y revistas que fueron impresos por monárquicos y republicanos, liberales y conservadores, literatos, políticos, generales, y clérigos. Esta fue una fuerza cultural que democratizó la experiencia de la lectura entre los sectores urbanos. Mientras que el libro seguía siendo una experiencia minoritaria, las hojas del periódico llegaban a diversos sectores sociales y reinaban en espacios públicos (cafés, hoteles, pulperías) y se leían y comentaban en el seno de las familias, e incluso mediante una escucha atenta eran apreciados por aquella mayoría que no sabía leer.

Un año después de la independencia el debate ideológico y las disputas políticas produjeron periódicos con nombres tan singulares como: La Cotorra, El Azote a la Cotorra, El Brujo, El Loro, El Loquero, El Loco contra el Loquero, El Periquito, entre muchos otros. Ante la Guerra con Colombia en 1828, los patriotas piuranos publicaron el oportuno periódico El Bota-fuego. Demostrando que la lucha contra el poder siempre ha sido una tarea difícil, El azote de vitalicios, tiranos y malvados (1829) solo pudo publicar un número. En Arequipa, El zancudo preguntón (1829) y en Cuzco, El duende (1830) fueron espacios para criticar a las autoridades locales.

La mayoría de periódicas y revistas fueron de corta duración, pero contienen las iras y los sueños, las promesas y las menazas, la sensibilidad y la racionalidad de nuestros antepasados. Una enciclopedia alucinante regida por la voluntad política y pedagógica del neoclásico; el humor, la sátira y la ironía más encendidos del costumbrismo; y los afanes de la incipiente figura del artista romántico. La heterogeneidad y riqueza de estos cientos de periódicos y revistas, por primera vez, aparecen ante los ojos del asombrado lector contemporáneo.


Fuente: Suplemento El Dominical