domingo, 26 de agosto de 2007

EL PENSAMIENTO ILUSTRADO




La Ilustración

Después del humanismo, la Ilustración es el otro gran movimiento intelectual que agrupa a todos los grandes espíritus europeos bajo una consigna que Kant resumió con la frase «Atrévete a saber». Se trata de la orden que el hombre se da a sí mismo. Refleja la voluntad de expandir el saber que el hombre produce y de iluminar todas las zonas que habían estado hasta entonces sumidas en las tinieblas.

Las naciones de la Ilustración

La Ilustración, nacida en Francia es un movimiento que adquiere diversas formas de plasmarse en función de las tradiciones filosóficas y culturales de cada país.

Inglaterra: La Ilustración inglesa es el resultado de la combinación del empirismo de Locke y Berkeley, el sistema científico de Newton y el deísmo de muchos moralistas ingleses. Sus principales figuras son: David Hume y Adam Smith.
Francia: La Ilustración francesa está marcada por la preocupación sobre los problemas sociales y políticos. Tiene un carácter y espíritu critico y escéptico.Tiene en su haber, las obras de Voltaire, Montesquieu, Rousseau y Diderot, la obra colectiva La Enciclopedia.

Alemania: la Ilustración alemana se incorpora al movimiento con cierto retraso respecto a Inglaterra y Francia. Se centra preferentemente en un análisis de los fundamentos y alcance de la razón. Sus principales valedores son Kant y Wolff.

Razón, naturaleza y progreso

Las tres grandes ideas sobre las que se apoya la concepción del hombre, del conocimiento y del mundo ilustrado son: la razón, la naturaleza y el progreso.

Razón: es el rasgo característico de la condición humana, la facultad que se desarrolla con la experiencia y la educación. Permite conocer y dominar la naturaleza y transformar la realidad.

Naturaleza: el conocimiento y la explicación de la realidad natural se puede sistematizar bajo leyes que dan cuenta de la organización y actividad de la materia sin recurrir a principios metafísicos o teológicos.

Progreso: es el motor de la historia y está alentado por la razón, el conocimiento, la aplicación de los avances científicos y la educación.

Filosofía y Revolución Francesa

La Revolución Francesa está inspirada en la obra de Rousseau y Montesquieu. El objetivo era crear una sociedad ordenada, ajena a consideraciones religiosas y apoyada en las premisas ilustradas de igualdad, libertad y fraternidad.

La Revolución Francesa pretendió una plena humanización del orden político orientada por la diosa razón y por el ideal del progreso constante. El pensamiento ilustrado no fue capaz de ordenar el espíritu y la práctica revolucionaria, que derivó en situaciones de radicalismo semejante al teológico del siglo XVI. Así se pudo constatar que, cuando la razón se convierte en fanatismo de principios y de dogmas, resulta imposible la realización de los ideales que la enaltecen.