domingo, 23 de marzo de 2014

Las versiones de la historia peruana: primigenia, hispana, criolla, indigenista y crítica.

 
LAS VERSIONES DE LA HISTORIA DEL PERÚ
 
Eddy Romero Meza (investigador)

Toda narrativa histórica está sujeta a su tiempo. Los hombres que escribieron la historia no están exentos de deseos, proyecciones, prejuicios y experiencias. Así por ejemplo la primera narrativa histórica peruana, representada en la obra “Los Comentarios Reales de los Incas” de Garcilaso de la Vega, se produce en un contexto de régimen colonial, donde el autor encarna la fragmentaria identidad de ser mestizo y se autoconstituye como el mediador entre dos culturas. El especialista en literatura colonial, José A. Rodríguez señala que: la identidad de Garcilaso se manifiesta en sus textos de una manera mucho menos armónica de lo que se ha pensado, pero puede decirse que hay un eje que sostiene los distintos modos como se representa a sí mismo: su identificación con la historia y territorio de lo que, desde los años de la conquista, empezó a llamarse el Perú. Esta identificación se muestra de modo conflictivo en tanto que, de un lado, enfatiza con orgullo su pertenencia a la antigua elite indígena y, en tal medida, la historia que narra quiere ser la memoria autorizada de la antigua clase dirigente. De otro lado, sin embargo, subraya también el hecho de que escribe en un momento en que la cultura y el poder de los incas han sido sometidos por la conquista española, y, en ese sentido se expresa como un sujeto subordinado. (1)
 
En un momento histórico de profundos cambios, Garcilaso mira hacia el futuro a través del dialogo con el pasado. Contrapone su visión del Tahuantinsuyo a aquella que la reducía a simple reino tiránico (época del virrey Toledo). Su obra no será la mera idealización de los incas y su historia, como muchos han afirmado, sino la primera gran reflexión en torno al Perú.
 
Otra narrativa histórica es la surgida con los grupos criollos, cuyo discurso en el siglo XVIII habla directamente del Perú y empieza a cuestionar el régimen colonial hispano. Los criollos de la independencia, exaltaran la legitimidad histórica de los incas y sus herederos (no raciales sino legales). Todo ello tomando a Garcilaso como fuente histórica sustentadora del proyecto político emancipador y fundador de un nuevo Estado. A su vez se promueve el mestizaje como proyecto social y se edifica una identidad donde peruanidad equivale a mesticidad (2). El historiador Manuel Burga, señala que los representantes de este discurso histórico criollo serán: la Sociedad Amantes del País (s. XVIII), Riva Agüero, Raúl Porras Barrenechea, Luis A. Sánchez y Jorge Basadre (s. XX).
 
Esta narrativa histórica indesligable del discurso del mestizaje, pronto será cuestionada por la versión indigenista de nuestra historia nacional. La cual se erige sobre la exaltación del legado  pre-hispánico y la denuncia de los valores criollos-occidentales. Según Manuel Burga, actualmente existen  dos corrientes continuadoras de esta versión histórica: “El discurso indianista nacionalista, demagógico e ideologizado, ficticio y oportunista y el discurso antropológico de la etnohistoria, más objetivo, científico y aparentemente sin intencionalidad política” (3).  Julio C. Tello y Luis E. Valcárcel, serán los tempranos representantes de este discurso antropológico aludido, el cual naturalmente contiene una agenda reivindicativa (social y política), que mantiene vigencia hoy en la academia, ONGs y asociaciones culturales. El discurso indianista nacionalista del siglo pasado, por su parte, conservara su beligerancia y demagogia tanto en el magisterio como en proyectos políticos tales como el Etnocacerismo de Ollanta y Antauro Humala a inicios del presente siglo.