sábado, 6 de agosto de 2011

Historia de los gobiernos de Fernando Belaunde Terry. Libro: “Belaunde. El pueblo lo hizo”.

El pueblo LO HIZO

Fernando Belaunde, dos veces presidente del Perú, es retratado en un libro que reúne testimonios de personalidades de la cultura y la política, y excepcionales fotos del ‘Chino’ Domínguez.

Por: Antonio Muñoz Monge (Periodista)

Con el tiempo todo adquiere su real dimensión y se serenan los ánimos para comprender mejor al hombre y su obra. La década del 80, con sus pasiones políticas exacerbadas, no permitió valorar en su real magnitud –de estadista y hombre comprometido con el pueblo– al arquitecto Fernando Belaunde Terry. Su presencia en el escenario político estuvo en las provincias, pueblos y comunidades más alejadas del país.

Honesto y decente, su conducta ejemplar parece estar extinguiéndose en el ámbito del poder político. “Belaunde. El pueblo lo hizo”, de Henry Alberto Pérez Vásquez, con las fotos del recordado ‘Chino’ Domínguez y editado por la Universidad Alas Peruanas (UAP), contribuye a revalorar la figura señera de este político y a difundirla entre las nuevas generaciones.

Contacto directo

“Hoy, los políticos –escribe Mario Vargas Llosa– son por lo general marionetas a quienes los creadores de imágenes, expertos en publicidad y asesores programan y manipulan de acuerdo a técnicas perfectamente funcionales. Para Belaunde, la palabra, la voz, el gesto, la comunicación viva y directa con un público desde una tribuna antes que desde un estudio de televisión era el instrumento primordial de la política”.

Perú que inspira

El arquitecto afirmó que “pocas naciones en el mundo tienen el raro privilegio de contener en su propio suelo la fuente de inspiración como doctrina”. En ese sentido, el filósofo Francisco Miró Quesada Cantuarias explica: “El Perú como doctrina era una ideología inspirada en el pueblo peruano, en las tradiciones de ese pueblo durante tantos siglos despreciado y exiliado en su propia tierra. Una cosa era que los miembros del partido me llamaran el ideólogo de Acción Popular y otra muy diferente era la creación de la ideología que fue de un solo hombre: Fernando Belaunde Terry”. Gastón Acurio Velarde añade: “Acción Popular tomó de la minca y el ayni su propio nombre”.

“Iscuelayta”

“Cuando llegábamos a una pequeña comunidad –recuerda el filósofo Miró Quesada Cantuarias, ministro de Educación durante el primer belaundismo– y preguntábamos a los pobladores qué querían, contestaban lo mismo: queremos educación. Siguiendo el ejemplo de Belaunde, sus ministros teníamos también que ir por los pueblos.

A veces los miembros de la comunidad eran monolingües, y les preguntábamos en quechua: ‘Imayta munankichu’. La respuesta era siempre: ‘Iscuelayta taitay, iscuelayta’. Entonces les decíamos, aquí hay un plano muy simple; si ustedes la construyen, apenas la terminen, les enviamos un maestro y material pedagógico. Aceptaban encantados. A partir de las cuatro de la tarde, después de trabajar, venían los campesinos, hombres y mujeres, cantando y bailando, para construir la escuela”. Este tipo de experiencias dio forma a lo que se considera una de las mejores ideas de Belaunde: Cooperación Popular.

Ejemplo de honradez

La honradez es uno de los rasgos más saltantes de la personalidad del arquitecto. En la publicación de la Universidad Alas Peruanas, UAP, el embajador Javier Pérez de Cuéllar expresa: “Recuerdo que en alguna ocasión escribí, refiriéndome a Fernando Belaunde Terry, lo honroso y grato que habría sido para él ingresar a nuestra historia como el gobernante que durante diez años simbolizó la democracia, la honestidad política y personal, así como la total entrega al desarrollo del país”. El poeta Pablo Neruda, Nobel de Literatura 1971, en “Confieso que he vivido”, recuerda: “Pasé una vez por Lima y Ciro Alegría, el gran novelista de ‘Los perros hambrientos’, que era entonces presidente de los escritores peruanos, insistió para que se me condecorase en su patria. Mi poema ‘Alturas de Machu Picchu’ había pasado a ser parte de la vida peruana; tal vez logré expresar en esos versos algunos sentimientos que yacían dormidos como las piedras de la gran construcción. Además, el presidente peruano de ese tiempo, Fernando Belaunde, era mi amigo y mi lector. Sigo creyendo que el arquitecto fue un hombre de intachable honestidad”.

El estadista

El prestigio y las cualidades éticas y morales del arquitecto se ganaron el aplauso internacional. Participó en el Encuentro Internacional de Punta del Este, Uruguay (13 de abril de 1967), donde expresó un discurso memorable: “Quiero hacer un llamado a nuestros pueblos con la convicción de que la solución de sus problemas está en ellos mismos; que no depende de un crédito o de un préstamo –que pueden ser herramientas convenientes para su desarrollo–; que depende, sobre todo, de su propia voluntad de trabajo, de su propia decisión de emprender por sí mismos la solución de sus problemas”.Al retornar a Lima de la cita uruguaya tuvo un recibimiento apoteósico: “Cómo no iba yo a poder hablar por mis modestos labios el lenguaje del Perú –dijo– que es el lenguaje de América. Por algo, el idioma nativo se llamó antaño la lengua general del imperio; por algo, respetando el dialecto local, el quechua se fue en un vuelo invisible desde el Cusco hasta Quito; por algo, los pioneros de la integración en América somos los peruanos […]. América ha comenzado a cobrar mayor conciencia de sí misma […]. Tienen que decir su palabra los pueblos que tienen un pasado de hermandad y una ley de hermandad peruana que yo quiero que sea la ley rectora de la unidad de todo un hemisferio”.

Fuente: Diario El Comercio, suplemento cultural "El Dominical". 31 de Julio del 2011.