domingo, 20 de junio de 2010

Historia del Banco de Crédito y la "Operación Entebe".

Cuando Peruanos Tomaron El Crédito

Se llamó la `Operación Entebe', pero ahora el Sudameris ha vuelto al mercado por la puerta grande.

EL miércoles 28 de marzo de 1979, un aviso del Banco de Crédito del Perú (BCP), el más importante del país, citaba a una junta general ordinaria de accionistas para el viernes 30. Lo firmaba Paolo Cucchiarelli, gerente general.

Se trataba de una reunión rutinaria, pero tras ésta se tejía una de las operaciones más notables de la historia de la banca privada en el Perú: la llamada `Operación Entebe'.

El BCP, fundado el siglo pasado como el Banco Italiano bajo la presidencia de un peruano, José Alberto Larco, estaba en las últimas décadas bajo el control de la Banque Francais et Italiene pour la Amerique du Sud -el consorcio Sudameris encabezado por la Banca Comerciale Italiana al que pertenecían la Union des Banques Suisse, el Dresner Bank, el Banque de Indochine et de Suez, y la Banca Paribas.

La noticia causó sensación. El piurano Dionisio Romero resultó elegido presidente del directorio del primer banco del país a los 42 años.

Sudameris tenía menos del 19% de las acciones, pero representaba a dispersos accionistas locales con los que totalizaba un 53% y mantenía el control. Cuchiarelli llevaba 10 años como gerente del banco.

Los principales socios nacionales, por su parte, eran en su mayoría ítalo-peruanos. Ninguno contaba individualmente con más del 10% de las acciones pero desde hacía cierto tiempo cultivaban la noción de lograr el manejo del BCP. Entre los más activos estaba Juan Francisco Raffo Novelli, cuyo abuelo había sido presidente del banco a principios de siglo.

Piezas principales de esta operación eran Carlos Verme Rivera, Tulio Ghio Massa y Luis Nicolini Bernucci -cuyo padre había fallecido por esos días sin alcanzar la presidencia del directorio ofrecida dos años atrás. Y actuando como pivote estaba el grupo Romero, representado ya en el directorio por Dionisio.

Cuando llegó el viernes 30, todo hacía presumir que la reunión se desarrollaría como tantas otras y que iba a culminar entre felicitaciones y un brindis, ya que pese a la aguda crisis económica y financiera de 1978, el BCP había logrado cerrar el año con una utilidad neta de S/. 514.1 millones de la época -unos US$ 2'6 millones. Y justamente la junta se celebraba para aprobar la memoria anual, el balance y las cuentas de ganancias y pérdidas.

A la hora señalada tomaron asiento unos 250 accionistas en el auditorio del cuarto piso del local del banco en el jirón Lampa. Entre ellos estaban directores que representaban al grupo italiano como Enrique Novak, Giacomo Gerbolini, Carlos Mariotti, Mario Mazzoleni y el gerente general Cucchiarelli.

Sin dar indicios del plan en ciernes ocuparon sus respectivos lugares los directores Romero, Brescia, Nicolini y Lizardo Alzamora Porras, entre otros.

En calidad de presidente del directorio, Carlos Ferreyros inició la lectura de la memoria anual con cifras alentadoras dentro de la difícil situación nacional.

Hubo felicitaciones, Ferreyros y Cucchiarelli lucían radiantes, y en medio del jolgorio un accionista, Santiago Carrillo, pidió la palabra y solicitó que el directorio fuera ratificado por aclamación. Los rostros cambiaron, sin embargo, cuando otro accionista, Fernando Fort, dijo que de acuerdo a los estatutos, la elección del directorio debía hacerse por votación y no por aclamación, y tomando en consideración la posesión de las acciones.

Fue entonces que apareció la nueva aritmética concertada. En medio de un clima tenso se eligió a los nuevos miembros del directorio quienes, a su vez, debían nominar en votación al presidente y vicepresidente. Así resultaron incorporados nuevos directores y retirados otros, alterando la mayoría que representaba al Sudameris.

La mesa directiva citó entonces a un directorio para dentro de cuatro días para elegir a su presidencia y tomar otras medidas. Sin embargo, Fernando Fort insistió: "¡ahora mismo!".
Y así fue. Se destituyó entonces al gerente general Cucchiarelli, quien fue reemplazado por Javier Arribas, hombre clave del grupo Romero.

En un intermedio Dionisio Romero se acercó a Ferreyros y le advirtió que no lo iban a reelegir como presidente, sugiriendo que él mismo propusiera el cambio. Don Carlos aceptó, dado que estaba visto que no podía reunir los votos requeridos.

Producida la votación, resultó elegido presidente Romero a los 42 años, llevando como vicepresidente a Raffo y quedando como director Ferreyros. Todo entre caballeros.
Apenas instaladas las nuevas autoridades, lo primero fue pedir que se retirará de la sala el ex gerente general Cucchiarelli, porque se iban a tratar "asuntos de gerencia".

Paolo Cucchiarelli, el gerente italiano del Banco de Crédito, fue el más sorprendido.

"Han dado un golpe de Estado", comentó conmovido Gianfranco Bardella, antiguo funcionario del BCP y autor del valioso libro: `Un siglo en la vida económica del Perú. 1889-1989". Bardella es aún un respetado miembro del banco.

La noticia hizo que algunos pensaran que el defenestramiento del Sudameris iba a originar una tormenta internacional. La Banca Comerciale Italiana era entonces un ente estatal y el Perú estaba en un programa de adquisición de armas en Italia. Los otros bancos del consorcio tenían envergadura internacional y aportaban líneas de crédito.

Pero la sangre no llegó al río ni la tinta roja a los balances. Las aguas se apaciguaron al buscarse fórmulas curativas. Un representante italiano del Sudameris, Oreste Insom, asumió la cogerencia general acompañando a Arribas por un buen tiempo, y varios directores como Mario Mazzoleni mantuvieron su ubicación*.

El ministro de Economía y Finanzas de entonces era el piurano Javier Silva Ruete, quien celebró la operación lograda por sus paisanos Romero con apenas disimulada alegría. Y el Presidente de la República de entonces, Francisco Morales Bermúdez, calificó el asunto como "un paso nacionalista muy positivo".

ESA VIEJA PALABRA ITALIANA

Pero los tiempos han cambiado y ahora la tendencia es a vender o fusionar empresas nacionales con gigantes extranjeros.

El BCP, sin embargo, ha seguido siendo el primer banco del país -desde tiempos inmemoriales y ciertamente desde la `Operación Entebe'-, lo que no deja de estimular un cierto flujo de orgullo nacionalista.

Pero ahora la fusión del Wiese con el Lima Sudameris (ver CARETAS 1555 y 1556) ha creado una entidad que ya está muy cerca al Crédito en activos totales (US$ 25'5 millones vs US$ 20.1) y en colocaciones brutas (US$ 23'1 millones a US$ 21.8).

Es de esperar que en estos 20 años no hayan quedado resentimientos, que la palabra italiana `vendetta' se olvide y que sólo prime un espíritu de "sana competencia", aunque eso sea lo que a veces dicen los jugadores de rugby cuando se rompen la nariz.

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* Expresión de la cohabitación arreglada después de la `Operación Entebe' fue la composición del directorio de 1980: Elías Bentín Peral, Pedro Brescia Cafferata, Fernando de Osma, Carlos Ferreyros Ribeyro, Fernando Fort Marie, Paul Fort Magot, Tulio Ghio M., Alvaro Llona Bernal, Reynaldo Llosa Barber, Mario Mazzoleni, Guiseppe Mondini, Luis Nicolini Bernuchi, Ernesto Roedenbek y Carlos Verme Rivera. A la presidencia fue Dionisio Romero Seminario y a la vicepresidencia Juan Francisco Raffo Novelli.

Fuente: Revista Caretas N° 1557 (1999).

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