jueves, 1 de noviembre de 2007

EL SAN JUAN DE LURIGANCHO PREHISPÁNICO. LOS RURICANCHO



Tierra de migrantes

San Juan de Lurigancho con más de un millón de habitantes es el distrito más poblado del país, superando a departamentos enteros como Ayacucho o Huancavelica. El libro Los ruricancho (Fondo Editorial del Congreso, 224 pp. Lima, 2007), del historiador Juan Fernández Valle aborda un aspecto inédito de la historia de este populoso distrito: la época en que estuvo dominado por una red de curacazgos.

Por Jorge Paredes

Es cierto que la gran ola migratoria que cambió la faz de la Lima contemporánea se inició alrededor de los años cincuenta del siglo pasado. Sin embargo, esta no fue la única ni mucho menos la primera movilización social que afectó este territorio.
Diversos investigadores -Max Uhle, María Rostworowski, Ducio Bonavia, Luis Lumbreras, entre otros- se han ocupado en diferentes trabajos de los señoríos y cacicazgos que ocuparon Lima entre los siglos XII y XV en un período de gran movilización social, provocado sobre todo por la desarticulación del imperio wari que produjo un éxodo de diversos pueblos andinos hacia los valles de la costa central.

En este tiempo -conocido como el intermedio tardío- transcurre este libro del joven historiador Juan Fernández Valle, quien rastrea el origen y destino de los ruricancho, una comunidad procedente de la sierra sur peruana, de probable origen altiplánico, que se asentó en la zona este de Lima, en el mismo lugar en que ocho siglos más tarde otros migrantes, también mayormente andinos, darían vida a los distritos de San Juan de Lurigancho y Lurigancho-Chosica.

LOS RURICANCHO

El estado wari (700 D.C a 1100 D.C) fue uno de los primeros grandes imperios sudamericanos. En su etapa de esplendor dominó no solo la sierra central y sur, sino gran parte de la costa central y norte del Perú hasta Lambayeque y Cajamarca.
Grandes guerreros, urbanistas y constructores de caminos, los wari formaron centros urbanos a lo largo de todo este territorio, que producían y tributaban para la elite ayacuchana.

Es por eso que su colapso, por motivos todavía no esclarecidos (las hipótesis van del agotamiento del sistema político hasta una serie de desastres naturales), produjo en palabras de Juan Fernández Valle un cataclismo en los andes.

Muchos pueblos sojuzgados de la sierra central y sur migraron hacia la cabecera de los valles de los ríos Rímac y Lurín, buscando nuevas tierras cultivables y la mejora de su calidad de vida. Entre estos grupos estaban los ruricancho.

Fernandez Valle cita a María Rostworowski y dice que la toma de los valles bajos de los yungas se produjo en diversas etapas, de acuerdo a un probable plan establecido, en el que primero se enviaba "espías" para analizar la situación social y luego, aprovechando las temporadas de huaycos y avalanchas, se tomaba las tierras ante la indefensión de sus habitantes originales.

Pero utilizar el término cacicazgo -opina Fernández- puede ser muy arriesgado, por eso él prefiere decir que los ruricancho fueron una comunidad, cuya organización social estaba basaba en una red de jefes o curacas, sujetos unos a otros, y encargados de números determinados de familias.

"Era un grupo homogéneo por su origen común, y porque a diferencia de otros grupos costeños y de otros que llegaron en la misma época no adoraba al dios Pachacámac, sino a Pariacaca (montaña roja), un adoratorio de difícil acceso en las alturas de la provincia de Yauyos.

Hasta ahí acudían los ruricancho cada cierto tiempo llevando pan mojado con sangre e incluso realizando sacrificios humanos. Durante la Colonia este camino será conocido como la ruta de la nieve".

Pariacaca es un personaje que figura en múltiples mitos y leyendas de Huarochirí, los cuales en el siglo XVII fueron recogidos por el padre Francisco de Ávila. Según estos relatos se trataba de un gran guerrero que en tiempos remotos había conquistado la sierra de Lima y que a su muerte había sido elevado a divinidad representando las lluvias torrenciales, los huaycos y el rayo.

También se refiere que su hijo Tutayquire, otro gran guerrero y conquistador, dominó las vertientes de los ríos Lurín y Rímac en un ataque sorpresivo contra el pueblo yunga. "Por eso, los ruricancho se consideraban herederos de estos dioses", dice Fernández Valle, "y específicamente dominaron los territorios que hoy conforman San Juan de Lurigancho, Lurigancho-Chosica, Santa María de Huachipa, Santa Eulalia y Ricardo Palma, en la sierra de Lima".

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