miércoles, 9 de febrero de 2011

Egipto y Jordania y los cambios que podrían alterar los equilibrios existentes en Medio Oriente. Entrevista a Noam Chomsky.

Opina Chomsky sobre Egipto y Jordania

Por: Guillermo Giacosa (Periodista)

La periodista Amy Goodman entrevistó a Noam Chomsky sobre Egipto y Jordania, países donde están ocurriendo cambios que podrían alterar los equilibrios existentes en Medio Oriente. Dice Chomsky: “lo que está pasando es espectacular. El coraje y el compromiso de los manifestantes no se olvidarán y tendrán consecuencias: abrumaron a la Policía, tomaron la plaza Tahrir y siguen allí pese a los grupos mafiosos de Mubarak. El Gobierno organizó esas bandas para tratar de expulsar a los manifestantes o para generar una situación en la que el ejército pueda decir que tuvo que intervenir para restaurar el orden e instalar algún gobierno militar. Es difícil predecir qué va a pasar. EE.UU. sigue su libreto habitual. Ha habido muchas veces en las que un dictador 'cercano’ perdió el control o estuvo en peligro de hacerlo. Hay una rutina estándar: seguir apoyándolo tanto tiempo como se pueda; cuando se vuelva insostenible –especialmente, si el ejército se cambia de bando–, dar un giro de 180 grados y decir que siempre estuvieron del lado de la gente, borrar el pasado y después hacer todas las maniobras necesarias para restaurar el viejo sistema pero con un nuevo nombre. Presumo que eso es lo que está pasando ahora. Están viendo si Mubarak se puede quedar. Si no aguanta, pondrán en práctica el libreto”.

Sobre la reacción de Obama expresó: “Cuidadosamente, Obama no dijo nada. Mubarak también estaría de acuerdo con que debe haber una transición ordenada. Nuevo gabinete, arreglos menores en el orden constitucional. Está haciendo lo que los líderes norteamericanos generalmente hacen. EE.UU. tiene un poder abrumador allí. Egipto es el segundo país que más ayuda militar y económica recibe de Washington. Israel está en primer lugar. El mismo Obama se mostró muy a favor de Mubarak. En el famoso discurso en El Cairo, el presidente estadounidense dijo: “Mubarak es un buen hombre. Ha hecho cosas buenas. Mantuvo la estabilidad. Seguiremos apoyándolo porque es un amigo”.

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Amy Goodman entrevistó a Chomsky sobre Egipto y Jordania, países donde están ocurriendo cambios que podrían alterar los equilibrios existentes en Medio Oriente. Dice Chomsky, luego de recordar que Obama afirmó que Mubarak era un amigo: “Mubarak es uno de los dictadores más brutales del mundo. No sé cómo después de esto alguien pudo haber tomado en serio los comentarios de Obama sobre derechos humanos. Pero el apoyo ha sido muy grande. Los aviones que están sobrevolando la plaza Tahrir son, por supuesto, estadounidenses. EE.UU. es el principal sostén del régimen egipcio. No es como en Túnez, donde el principal apoyo era Francia. EE.UU. es el principal culpable en Egipto y también Israel, que junto con Arabia Saudita fueron los que prestaron apoyo al régimen cairota. Los israelíes estaban furiosos porque Obama no sostuvo más firmemente a Mubarak”. “Este es el levantamiento regional más sorprendente que puedo recordar. A veces lo comparan con Europa del Este, pero no es contrastable. Nadie sabe a lo que llevarán estos levantamientos. Los problemas por los que protestan son antiguos y no se resuelven fácilmente. Hay una pobreza tremenda, represión, falta de democracia y de desarrollo. Egipto y otros países de la región recién pasaron por el período neoliberal, que trajo crecimiento en los papeles junto con las consecuencias habituales: una alta concentración de la riqueza y de los privilegios, un empobrecimiento y una parálisis de la mayoría de la población. Y eso no se cambia fácilmente”. Y agregó a una pregunta que las revelaciones de Wikileaks solo confirmaron lo que ya se sabía.

Amy Godman le inquirió sobre Jordania: “En Jordania recién cambiaron al primer ministro. Fue reemplazado por un exgeneral que parece ser moderadamente popular o, al menos, no es tan odiado por la población. Pero esencialmente no cambió nada.”

En ambos casos 'gatopardismo’ puro: cambiar algo para que nada cambie. No siempre resulta. Ojalá esta sea una oportunidad para demostrarlo.

Fuente: Diario Perú 21. Lun. 07 feb '11 y Mar. 08 feb '11.

Recomendados:

Egipto, historia y geopolítica. Contexto y crisis del régimen político egipcio; efecto dominó en el mundo árabe.
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lunes, 7 de febrero de 2011

Elección de las diez mejores películas latinoamericanas de la década.




Dos filmes peruanos figuran entre las 10 mejores de América Latina

Consagración. Las películas peruanas Madeinusa (2005), de Claudia Llosa, y Contracorriente (2010), de Javier Fuentes-León, fueron elegidas entre las diez mejores películas latinoamericanas de la década, en base a una encuesta realizada en las últimas semanas entre internautas del portal El Latino de Estados Unidos, en el que también participaron críticos de cine de la región.

Otras de las películas latinoamericanas favoritas del público son la mexicana Amores perros (2000) de Alejandro González Iñarritu; la brasilera Ciudad de Dios (2002) de Fernando Meirelles, la chilena Machuca (2004), la ecuatoriana Crónicas (2004), la uruguaya El baño del Papa (2007), la colombiana Paraíso Travel (2008), la argentina El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella, ganadora del premio Oscar 2010 a la mejor película extrajera.

El último lugar lo ocupa la cinta Diarios de motocicleta (Argentina, Chile, Perú, 2004), ganadora del Oscar a la Mejor Canción Original con Al otro lado del río y de varios premios internacionales en diferentes festivales. Esta cinta explora la juventud del fallecido líder Ernesto ‘Che Guevara’.

Fuente: Diario La República (Perú). Lun, 07/02/2011.

domingo, 6 de febrero de 2011

Julio Verne y Pedro Paulet: Genio creador y travesia de la Tierra a la Luna.


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PEDRO PAULET: Los viajes extraordinarios

Julio Verne dio sustento científico a varias antiguas fantasías humanas, como la de viajar al espacio. Muchos científicos definieron su vocación al leer sus relatos, uno de ellos fue Paulet (1874-1945)

Por: Álvaro Mejía*

Todo empezó con un cañón.

1883, Arequipa. Un niño observa la retirada de las tropas chilenas llevando sus cañones. Tiene en la mano un libro, “De la Tierra a la Luna”, en el que un grupo de artilleros, inactivos tras la Guerra de Secesión norteamericana, fabrican un cañón gigante, el Columbiad, para enviar a tres hombres, en una bala enorme, hacia la Luna.

Desde ese momento, los espíritus del escritor y el niño confluyen en un mismo sueño, hacer realidad los “Viajes extraordinarios”, en especial navegar por el espacio.

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Verne pronostica en su relato que la travesía interplanetaria se realizará desde los Estados Unidos, el país de los ingenieros. Al Perú le toca contribuir con una cuota en dinero para financiar la proeza. El niño, Pedro Paulet, quiere torcer la historia.

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El Perú de entonces no tiene los artilleros. Menos, una Sociedad del Cañón (Gun-Club). Y un lanzamiento así sería imposible: los tripulantes morirían achicharrados tras el disparo. El niño imagina entonces otra manera.

“En mi ciudad natal, edificada con lava de un antiguo volcán vecino, no hay miedo a mayores incendios, por lo que los cohetes son la obligada diversión en todas las fiestas. Desde pequeño aprendí a confeccionarlos, ataba algunas veces a sus ‘guías’ redecillas con objetos”, diría después, al evocar al volcán Misti, ligado también en sus recuerdos al mundo de Verne.

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A fines del siglo XIX, el joven Paulet va a estudiar Ingeniería a París. Verne, en el ocaso de su vida, vive en Amiens, a pocas horas en tren de la Ciudad Luz. No se sabe si llegaron a conocerse, pero en esos años el joven se convierte en depositario del legado del escritor.

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Entre 1895 y 1897, Paulet fabrica el primer motor-cohete de la historia. Aplica un combustible creado con melinita, un poderoso explosivo al cual Verne se refirió en “Ante la bandera” (1896). En 1902, como el pez-pájaro, que Verne idea en “Dueño del mundo”, Paulet firma los planos del avión torpedo, diseñado para navegar en el espacio y en las profundidades marinas.

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Hay extrañas coincidencias entre la vida de ambos genios. En 1895, mientras Paulet convierte su sueño en máquina, nace en París el cine. En 1902, cuando concibe el avión torpedo, Georges Méliès estrena “Viaje a la Luna”, el primer filme de ciencia ficción, una adaptación de la novela “De la Tierra a la Luna”.

Verne muere en 1905, y Paulet ya en Lima se inscribe en la Sociedad de Ingenieros del Perú,

dispuesto a poner sus inventos al servicio del país. Son tiempos de la Revolución Industrial y la humanidad tiene fe en los avances tecnológicos.

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Paulet intenta convencer al Perú de conquistar la Luna, pero no consigue apoyo para fabricar su nave. Demasiado adelantado a su época, busca ser respetado como científico. Quizá por eso, en su artículo “La guerra y la navegación aérea” (1909), toma distancia de “los escritores de fantasía quienes, siguiendo a Julio Verne, lanzaban en pleno cielo, sobre absurdas máquinas, a héroes de novela”.En 1910, cansado del rechazo, encarpeta su proyecto y vuelve a Europa. En 1927, en otro intento de convencer al Perú para fabricar el avión torpedo, publica sus creaciones en El Comercio, y recibe los reconocimientos de la Sociedad Astronáutica Alemana. De ese grupo, emerge el joven Werner von Braun que recoge el legado del ya anciano Paulet y envía al hombre a la Luna en el Apolo XI (1969), desde los Estados Unidos, cumpliendo la profecía de Verne.

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Si algo no anticipó Verne fue que el aporte peruano a la conquista espacial no sería con dinero, sino con el talento del genial Paulet.

El mar y más


En carta, de 1909, al ingeniero Teodoro Elmore, Paulet revela sus planes de construir un submarino. Antes que Bustamante y Rivero, propone que nuestro país reivindique una extensión de 200 millas marítimas.

Estableció que el Perú se divide en cinco regiones geográficas, una de ellas, el mar. Tesis superada por su alumno y amigo Javier Pulgar Vidal, autor de “Las ocho regiones naturales del Perú”.

(*) Vicepresidente de la ONG Círculo de Arena
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Fuente: Diario El Comercio, Suplemento "El Dominical". 6 de Febrero del 2011.
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sábado, 5 de febrero de 2011

Egipto, historia y geopolítica. Contexto y crisis del régimen político egipcio; efecto dominó en el mundo árabe.

Egipto: a mudar a Mubarak

Por: Isaac Bigio (Internacionalista)

Desde hace una semana cientos de miles de egipcios vienen saliendo a las calles pidiendo la dimisión del presidente Hosni Mubarak, en tanto que más de cien manifestantes han muerto.

Egipto es uno de los países más estratégicos del mundo. La cuna de una de las primeras civilizaciones humanas fue siempre el botín de todos los imperios del Medio Oriente y el Mediterráneo. Hoy es el centro de gravedad del mundo árabe, donde es tanto la nación más poblada como la más armada (y por EE.UU.).

Cuando en 1952 el coronel Nasser derrocó a la monarquía, él sentó uno de los pilares del nuevo nacionalismo tercermundista (cuyos herederos en América Latina fueron desde los socialistas militares tipo Velasco en Perú hasta los bolivarianos de Chávez).

Egipto se convirtió en el principal aliado soviético en el Medio Oriente e intentó unificarse con Siria y Libia, así como destruir a Israel. Tras el empate de la guerra árabe-hebrea de 1973, EE.UU. logra que Israel le devuelva territorios a Egipto a cambio de que este último le reconozca y vaya cambiando de ser pro Kremlin a convertirse en el mayor aliado occidental en el mundo árabe.

Sadat y luego Mubarak heredaron el sistema autoritario de gobierno basado en las FF.AA. de Nasser, pero haciendo que el régimen se reciclase de su inicial �antiimperialismo� a un cada vez mayor pro �americanismo�.

Gracias a este giro, Israel empezó a ser reconocido en la región mientras que EE.UU. pudo avanzar en el Medio Oriente para invadir Afganistán, derrocar a Hussein y querer aislar a Irán.

Hoy Egipto se encuentra en un dilema. Tras 3 décadas en el poder, el octogenario Mubarak parece tener los días contados. La posibilidad de ser reemplazado por su hijo Gamel se hacen agua. La población envalentonada por la caída de la dictadura tunecina, por las protestas antidictatoriales en Yemen, por los sucesos del vecino Sudán y por la ola de protestas en el mundo árabe, pareciera que no quiere retroceder hasta sacar a Mubarak.

Estos sucesos, que para muchos recuerdan la marea de movilizaciones que condujo a una caída de dominó de los partidos comunistas del este europeo en 1989, crea en Occidente una incertidumbre. Mientras hace 22 años la oposición euro-oriental pedía una democracia liberal pro occidental, en el mundo árabe ésta debe competir con el radicalismo islámico anti-EE.UU.

De allí que Washington pida una "transición gradual". Mubarak, mientras tanto, ha designado un nuevo primer ministro y su primer vicepresidente. De allí puede emerger un posible sucesor suyo que continúe con una forma del actual régimen.

El Premio Nobel El Baradei quiere lograr que el movimiento social genere un movimiento demo-liberal, pero Egipto es la patria de la "Hermandad Musulmana", el movimiento que ha influido en el Hamas palestino y en otros radicales mahometanos. Si Egipto cae en manos de estos sectores, ello le daría más fuerza al Hamas (que viene recobrando fuerza tras las revelaciones de que Al Fatah quería reducir aún más el futuro estado palestino), del Hizbola (quien acaba de imponer su propio gobierno en Líbano), y de Irán.

Fuente: Diario Correo (Perú). 01 de Febrero del 2011.

jueves, 3 de febrero de 2011

Las movilizaciones en Túnez y Egipto y el reconocimiento de las libertades políticas en el mundo árabe.

La nueva legitimidad árabe

Por: José María Ridao

Las revueltas populares que comenzaron con el gesto desesperado de Mohamed Buazizi, el humilde vendedor de fruta tunecino que se inmoló en protesta por la brutalidad de la policía, han logrado en breves semanas lo que las bombas y los atentados de los yihadistas no consiguieron en largos años de barbarie: un cambio radical en el panorama político árabe, con el dictador de Túnez derribado, el de Egipto convertido en un cadáver político y unas apresuradas reformas democráticas emprendidas por Gobiernos que, hasta la víspera, se declaraban cínicamente comprometidos en transiciones que, sin embargo, no avanzaban jamás en el reconocimiento de las libertades.

Esta formidable sacudida política llevada a cabo sin un solo disparo por parte de los manifestantes, sin una sola acción que pudiera empañar su causa, exige corregir la diplomacia hacia la región de las principales potencias mundiales, incluido Israel. Como también exige mandar al lugar que merece esa infame literatura de expertos y seudoexpertos que, tras los atentados del 11 de septiembre, colocaron bajo sospecha a millones de personas con el razonamiento, a la vez siniestro y estúpido, de que, por ser árabes, tenían que ser musulmanes; y de que, por ser musulmanes, tenían que ser islamistas; y de que, por ser islamistas, tenían que ser, cómo no, terroristas. ¡Tanta perspicacia intelectual para descubrir enemigos emboscados de Occidente entre hombres y mujeres que solo aspiraban a lo mismo que aspiran los hombres y mujeres de cualquier parte del mundo, al pan y a la libertad, y tanta ceguera para no ver que, en realidad, se trataba de víctimas de unos dictadores con los que Occidente había concluido el negocio de sostenerlos a cambio de protección contra un enemigo que esa literatura agigantaba!

Cuando, tras la huida del tunecino Ben Ali y de la defenestración de Mubarak, que caerá o no como caen de la higuera los higos secos, se vuelve a agitar el fantasma de los islamistas y de su posible ganancia en el río de la revuelta, lo único que se está haciendo es salvar la cara de aquel repulsivo negocio, cuando no prorrogar por miedo o por interés la vigencia de su cláusula principal. Pero no solo porque si, llegado el caso, los islamistas triunfasen en unas elecciones democráticas no se podría cuestionar su triunfo sin cuestionar al mismo tiempo la democracia, sino porque la hipótesis misma de la victoria de los islamistas es, sin duda, prematura, y, tal vez, equivocada. Si los islamistas hubieran tenido capacidad para sacar tantos hombres y mujeres a las calles como las protestas de Túnez y Egipto -que podrían repetirse contra otras dictaduras de la región-, no habrían esperado a la inmolación del humilde vendedor de fruta Mohamed Bouazizi para convocarlas. Como tampoco los yihadistas hubieran construido el núcleo de su estrategia en torno a las bombas y los asesinatos; si lo han hecho es porque saben que forman una exigua minoría fanática, y que ni en sus más aventurados sueños serían capaces de movilizar a las multitudes que han derrocado a Ben Ali, y que amenazan con hacerlo con Mubarak, al grito de libertad y elecciones libres.

El bochornoso titubeo de la Unión Europea ante las revueltas, así como la impúdica posición de Israel, que no ha dudado en considerar sinónimos la estabilidad y la seguridad de la región con el mantenimiento de sus feroces dictaduras, demuestran que, ni en un caso ni en otro, han comprendido la auténtica dimensión de lo que está sucediendo. Sí la han comprendido, en cambio, las dictaduras vecinas de Túnez y Egipto que se sienten amenazadas, y que por eso se aferran al mantenimiento del statu quo, que por eso invocan el repulsivo negocio que concluyeron con Occidente, llegando así, por el camino opuesto, a la misma conclusión que Israel y a las mismas razones por las que la Unión Europea ha titubeado. Porque lo que está sucediendo es que las revueltas están colocando, por fin, en manos de los ciudadanos árabes la soberanía que les usurparon las élites del anticolonialismo, después de haberlo hecho las del colonialismo. Aquellas se limitaron a copiar los métodos de gobierno que estas aplicaban en los territorios sometidos, y que nada tenían que ver con los vigentes en las metrópolis. Con la independencia, las poblaciones que ahora se han levantado cambiaron de tiranos pero no se libraron de la tiranía, con el agravante de que la guerra fría, primero, y la guerra contra el terror, a continuación, establecieron el juego maniqueo en el que ha fraguado, hasta esclerotizarse, la situación política que está saltando por los aires.

Una nueva legitimidad está surgiendo en la región, una legitimidad que solo cabe calificar de revolucionaria. El momento crítico de traducirla en medidas políticas ha sonado en Túnez y Egipto, y puede que siga sonado en la región a lo largo de los próximos días y semanas. En estos dos países se ha empezado a abrir paso, poco a poco, un proceso constituyente que las principales potencias mundiales, incluido Israel, no pueden ignorar, y menos entorpecer, sin arruinar la primera gran esperanza que ha ofrecido el siglo XXI, iniciado bajo el signo de funestos presagios.

Fuente: Diario El País (España). 03/02/2011.
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La bancarrota de 1873 y la crisis de 1929.Ciclos críticos del Capitalismo y los reajustes del poder político en el mundo.

No es 1929

Por: Antonio Zapata (Historiador)

Un libro clave sobre la crisis de 1929 fue escrito por John K. Galbraight, quien fuera premio Nóbel de economía y reputado profesor universitario norteamericano. Él sostiene que la causa última de la crisis es la codicia, una actitud subjetiva que desata un irrefrenable deseo de obtener dinero fácil. Esa voluntad de ganar mucho sin mayor esfuerzo conduce a la euforia de precios que depresión es consecuencia del frenesí y su magnitud es tanto más honda cuanto más especulativo haya sido el proceso. Ahora bien, ¿cuándo se desata la codicia al punto de provocar una megacrisis? De acuerdo a Galbraight, cuando una generación se olvida de la crisis anterior y cree que puede llenarse los bolsillos especulando sin trabajar. Para tener claro el drama de 1929, Galbraight analiza el ciclo anterior del capitalismo. Se remite a la bancarrota de 1873, la misma que llevó al Perú al descalabro económico anterior a la guerra con Chile. Entre una y otra megacrisis había sesenta años, tiempo suficiente para que se disipe la experiencia anterior. Después de cada gran crisis, se refuerza el poder del Estado sobre la economía. La gente percibe que el libre mercado conduce a la euforia que lleva al derrumbe.

Por ello, se imponen mecanismos para frenar la especulación. Pero, cuando pasan unos cincuenta años mueren todos los que ya eran adultos en la ocasión anterior. Se diluyen las lecciones aprendidas y surge una generación alocada que cree que hacer dinero es juego de niños.

En nuestro caso han sido los yuppies, que ofrecieron particulares lecciones de irresponsabilidad desmontando los controles del Estado benefactor, acusándolo de evitar que la gente se haga rica rápido. Según los líderes de los noventa, con el neoliberalismo la reducción del Estado garantizaba la expansión ilimitada del mercado.

Pero, la realidad ha parado en seco tanta monserga. Igual fue en 1929, cuando otra generación alocada por la plata fácil llevó al capitalismo a la gran depresión. Otro punto del profesor de Harvard es que crisis de esta magnitud significan gigantescos reacomodos de la correlación de fuerzas a escala mundial. Emergen algunos países, mientras otros declinan. Después de 1929, Europa occidental perdió posiciones dejando a la Alemania hitleriana entre los EEUU y Rusia soviética. Así había sido también en los 1870, que habían contemplado el ascenso de Alemania después de la derrota francesa en Sedán. El reajuste mundial preparó la emergencia del imperialismo clásico, que condujo a la I Guerra Mundial, del mismo modo como 1929 llevó a la Segunda.

El cambio de hegemonía siempre se ha saldado violentamente. Nunca ha sido pacífico. Las potencias declinantes no aceptan perder la hegemonía sin combatir. Normalmente pierden esas luchas y su costo mismo profundiza su declive. Por otro lado, nadie emerge a la hegemonía mundial sin luchar para abrirse camino, a codazos cuando menos. En nuestros días, esa conflagración son las diversas guerras de occidente con los musulmanes radicales.

Los EEUU se han metido en Afganistán e Irak y no saben cómo salir del embrollo. Obama ha prometido que los retirará sin que pierdan posiciones. ¿Podrá? Por su lado, atentados como los de Bombay esta semana indican que esa contradicción sigue caliente. Pareciera que los EEUU retroceden sin imponer su postura, porque no han terminado con la resistencia en ninguno de los países que han invadido en estos años. La principal potencia militar del planeta está estancada. En paralelo, la crisis económica se saldará por la afluencia de nuevo capital a los EEUU. A diferencia de 1929, en esta oportunidad los gobiernos han acudido masivamente a rescatar sus economías.

Cada semana se anuncian nuevo gigantescos aportes, que tienen que salir de alguna parte. A la larga será de los ahorros que el resto del mundo tiene en dólares y en bonos del tesoro norteamericano. Como son los orientales, empezando por China, los mayores poseedores de reservas norteamericanas, pues los tendremos comprando poco a poco medio EEUU. Por su parte, el gobierno americano va perdiendo sus guerras y el mundo realiza el giro que había previsto el filósofo Friedrich Hegel, quien sostenía que la hegemonía mundial se movía siempre hacia el oeste y que a continuación retornaría al oriente.

Fuente: Diario La República (Perú). Mié, 03/12/2008.
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miércoles, 2 de febrero de 2011

Haití y la primera independencia latinoamericana. François-Dominique Toussaint Louverture y Jean-Jacques Dessalines, héroes de la lucha anticolonial.

210 años de la primera independencia hispanoamericana

Por: Isaac Bigio (Internacionalista)

Desde el 2009, una serie de repúblicas latinoamericanas vienen celebrando cada una el bicentenario de su primer grito de independencia. Sin embargo, la primera colonia española que logró expulsar a los peninsulares lo hizo casi una década antes. Se trató de Santo Domingo, quien fue, precisamente, también el primer enclave que tuvo Madrid en el Nuevo Mundo.

A fines de enero de 1801, los esclavos que habían expulsado a los franceses de la parte occidental de la isla tomaron la parte oriental de ésta deponiendo a los españoles y aboliendo la esclavitud. Esta gesta fue liderada por François-Dominique Toussaint Louverture (1743-1803), hijo de un rey de Benín quien fue capturado y esclavizado.

Mientras la lucha contra la corona española fue encabezada varios años después por descendientes blancos de europeos que eran mestizos o de la élite criolla (como Miranda, Bolívar, el cura Hidalgo o San Martín), las actuales repúblicas de Haití y Dominicana fueron inicialmente liberadas por los estratos sociales y raciales más oprimidos que hayan tenido las Américas.

Toussaint tiene, además, el mérito de haber derrotado a los ejércitos de las tres grandes potencias de su tiempo: Francia, España y Gran Bretaña.

Sin embargo, el Estado que él impuso en toda la isla en enero de 1801 no duró mucho, pues los franceses reconquistaron toda ésta y luego lo llevaron a él a Francia, donde murió en una cárcel, en abril de 1803.

La independencia que él logró fue la primera en América Latina, el Caribe y también en el mundo negro de entonces.

Jean-Jacques Dessalines, uno de sus comandantes, prosiguió la lucha contra los franceses hasta liberar el oeste de la isla donde él, en 1804, se proclamó Emperador de Haití. La parte oriental siguió en manos de Francia hasta que en 1808 retornó a España. La que hoy es la República Dominicana pasó por varias crisis: Haití la invadió varias veces, fracasó en entrar a la Gran Colombia de Bolívar, fue la única excolonia española que retornó voluntariamente a España y también contempló incorporarse a los Estados Unidos (en donde hoy reside un amplio porcentaje de sus nacionales y que luego la invadió).

La historia de esta isla es una de las que más ha influido en toda la región. Ésta fue visitada por Colón en su primer viaje de 1492. A ella se la bautizó como La Española, aunque entonces tenía, según diversas fuentes, entre algunos cientos de miles y uno o dos millones de habitantes taínos.

Los taínos de allí, de Cuba, Puerto Rico, Jamaica y de otras Antillas no sobrevivieron a las plagas y la explotación. Dos siglos después estaban casi extinguidos. De allí que el Caribe tuvo que ser repoblado, pero despoblando al África. Cientos de miles de esclavos se convirtieron en la mayoría de la población en gran parte de las costas atlánticas sud-centro americanas.

Toussaint trajo el fuego de la libertad a sud y centro América. Sin embargo, como las élites criollas de EE.UU. y de las grandes potencias no querían abolir la esclavitud, el país que él liberó fue aislado, dividido y obligado a pagar una tremenda deuda por reparaciones que lo subdesarrolló. Hoy Haití es la república latinoamericana más pobre, castigada e inestable, y también la única patrullada por tropas foráneas.

Fuente: Diario Correo (Perú). 31 de Enero del 2011.
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