domingo, 3 de julio de 2011

Historia de los afroestadounidenses. George Washington Williams y George Washington Carver, forjadores negros de la nación norteamericana.

Dos George Washington y UNA CASA BLANCA

El 4 de julio se conmemora el aniversario 235 de la independencia de los Estados Unidos. En las lides libertarias, y luego en la construcción y unificación de esta nación, los afroamericanos jugaron un importante papel.

Por: Maruja Muñoz Ochoa. Investigadora de la cultura afroperuana

Se estima que al menos cinco mil soldados negros lucharon en el bando patriota por la libertad de los Estados Unidos. Baron von Closen, del ejército francés de Rochambeau en Yorktown, escribió en sus memorias: “Una cuarta parte de ellos [el ejército estadounidense] son negros, alegres, seguros y robustos.”

Este año en su discurso por el Mes Nacional de la Historia Afro, que giró en torno la contribución de la población negra en la guerra civil, el presidente Barack Obama expresó: “Decenas de miles de afroestadounidenses se alistaron en el Ejército y la Armada de Estados Unidos, haciendo extraordinarios sacrificios para ayudar a unificar un país fracturado y liberar a millones de la esclavitud. Los afroestadounidenses han fortalecido nuestro país al encabezar las reformas, superando obstáculos y rompiendo barreras”. Dos de estos héroes llevaron el nombre del primer presidente de Estados Unidos: George Washington.

El historiador

Tras participar en la guerra civil americana, George Washington Williams marchó a México, donde se alistó para combatir a Maximiliano I. Regresó a su país en 1867, estudió leyes en la Universidad Howard, exclusiva para afroestadounidenses, y al graduarse fue ordenado ministro de la Iglesia Institución Teológica Newton. Fue el primer diputado negro en la Cámara de Representantes de Ohio y escribió pioneros textos históricos sobre la población negra de su país: en “The History of the Negro Race in America 1619-1880” (La historia de la carrera negra en América 1619-1880) y “A History of the Negro Troops in the War of Rebellion” (La historia de las tropas negras en la guerra de rebelión) recoge testimonios de abolicionistas y combatientes de la guerra civil.

Cronista en el Congo

Interesado en el proyecto de creación del Estado Libre del Congo, este otro George Washington viajó al África y descubrió las atrocidades perpetradas contra los nativos de la zona.

Mediante una serie de artículos periodísticos y su famosa “Carta abierta a su serena majestad Leopoldo II, rey de los belgas y soberano del Estado Independiente del Congo”, él se convirtió en el primer occidental en revelar al mundo el trato brutal de los belgas contra los congoleños.

Washington Williams Falleció en circunstancias extrañas durante una escala en Inglaterra que hizo el barco que lo transportaba de regreso a Norteamérica.

Da Vinci afro

George Washington Carver tenía una semana de nacido cuando fue secuestrado, junto con su madre y una hermana. Según la colección histórica “Shapers of America” (Forjadores de América), de Richard Rennert, el amo de este otro George Washington y de su familia fue Moses Carver, un alemán afincado en Missouri. Tras el secuestro, el alemán contrató al deportista John Bentley para que buscara a sus esclavos. Cuando los ubicó, el pequeño estaba moribundo y su madre y hermana habían fallecido. El propio Carver negoció con los maleantes, recuperó al bebe a cambio de un caballo y lo adoptó para que recibiera instrucción.

En 1891, por su talento e inteligencia, logró ingresar a la Facultad de Botánica de la Universidad Estatal de Iowa. Fue el primer estudiante negro en la historia de ese centro. George Washington Carver se convirtió en un reputado profesor, investigador e inventor. Revolucionó la agricultura con técnicas para aprovechar mejor el suelo y desarrolló la variedad de algodón híbrido de Carver. Del maní obtuvo más de 300 productos, entre alimenticios (aceite, harina y queso) e industriales (tintes, jabones y plásticos). Del camote extrajo pegamento y caucho sintético, entre otros casi cien productos. Con tierra y aceite de soya desarrolló pigmentos azules, purpúreos y rojos con los que pintó varios cuadros que fueron premiados. La Real Sociedad de las Artes de Londres lo nombró socio de honor en 1917 por la excelencia de sus pinturas.

En 1939 recibió la medalla Roosevelt por su sobresaliente contribución a la agricultura del sur. En la medalla figuraba la inscripción: “Para un humilde científico que busca la dirección de Dios y un libertador para los hombres de la raza blanca así como la negra”. La prensa norteamericana lo bautizó como el Leonardo Negro, al compararlo con Leonardo da Vinci.

Alcanzó fama y los empresarios, industriales y hasta presidentes de su país lo buscaban para consultarle sobre temas científicos, tecnológicos y económicos. Henry Ford fue su gran amigo y como un homenaje construyó en su museo particular una réplica de la cabaña donde nació Carver. Cada 5 de enero –día de su muerte– se conmemora en Estados Unidos el Día de Reconocimiento de George Washington Carver.

La ciudad de la Casa Blanca

“Científicos e inventores negros”, libro de Publicaciones BIS (Reino Unido), sostiene que miles de ciudadanos afroestadounidenses han contribuido al desarrollo mundial, sin recibir reconocimiento. Benjamin Banneker, por ejemplo, resalta por ser astrónomo, inventor y matemático, pero nunca se recuerda que diseñó, ni más ni menos, Washington D.C., la capital de los Estados Unidos.

Fue en 1791 que los padres de Norteamérica –George Washington y Thomas Jefferson– le solicitaron al arquitecto francés Pierre Charles L’Enfant el trazado de los planos de Washington D.C. Al año siguiente, L’Enfant, cansado de los frecuentes altercados con las autoridades municipales, renunció y se llevó sus planos. Fue Benjamin Banneker, su asistente negro, que conocía esos planos de memoria, quien los recreó. Así, se convirtió en el verdadero diseñador de la ciudad de la Casa Blanca, que hoy alberga a un afrodescendiente.

Fuente: Diario El Comercio, suplemento cultural "El Dominical". 3 de Julio del 2011.

Historia de la desintegración de antiguas colonias y países independientes. Divisionismo y Unionismo de las naciones y países.

"¿Nueva Confederación Peruano-Boliviana? "

Por: Isaac Bigio (Internacionalista)

El presidente electo del Perú antes de asumir oficialmente el cargo estuvo en La Paz donde declaró que él quisiera hacer renacer a la Confederación Peruano-Boliviana de 1836-39.

Este planteo, así como otros referentes a política externa, estuvo ausente en el debate electoral presidencial. Sin embargo, en caso de pasar de ser un deseo a empezarse a buscar implementarse ello implicaría generar una tendencia unionista contrapuesta a la del mundo actual.

Hasta la fecha la dinámica de Hispanoamérica no ha sido la de reunificar diversas repúblicas sino a una mayor fragmentación. Del México postcolonial de 1821 se le escindió la federación centroamericana que poco después se fragmentó en 5 nuevas repúblicas, y luego Texas pidió su independencia para que ésta y más tarde el norte mexicano sean anexados a EE.UU.

En 1830 la Gran Colombia se dividió entre Venezuela, Ecuador y Colombia (de la cual en 1903 se escindiría Panamá). Los intentos de mantener unido al antiguo Virreinato de la Plata han fracasado como también toda posibilidad de unir a las antiguas colonias españolas del Caribe.

La isla Española hoy está escindida entre las repúblicas dominicana y haitiana. Las Antillas españolas fueron capturadas por EE.UU. en la guerra de 1898 dejando luego que Cuba se independizase, aunque una zona de ésta (Guantánamo) y Puerto Rico siguen bajo administración de Washington.

La tendencia a la atomización se ha exacerbado en el resto de las Antillas.

La Federación de las Indias Occidentales de 1958-62 dio paso a 14 países (la mayoría bajo el reinado de Elizabeth II, aunque sólo 4 como sus semiautónomas dependencias). Las Indias Occidentales Holandesas se han ido fragmentando a medida que la mayor parte de las 6 islas que las componen han votado por su separación.

A nivel mundial, por un lado, hay una tendencia a conformar bloques regionales pero, por otro, a la de la fragmentación de los Estados. Hasta hace medio siglo, la mayoría de los 54 países del África estuvieron unidos bajo la administración de Francia o Gran Bretaña.

En el Asia occidental al menos 8 nuevos países surgieron en la descolonización. La antigua India británica está hoy dividida en 5 repúblicas y la Indochina francesa en 3.

Desde hace 2 décadas las 3 federaciones "socialistas" de Europa del Este se han atomizado dando paso a 23 nuevos miembros de las Naciones Unidas, mientras que hay otros más que piden entrar a ésta.

Países que pueden reclamar un pasado nacional común (como Austria y Alemania o varios de Arabia) siguen separados. Los intentos de Libia, Egipto o Siria de unificarse entre ellos o con otros vecinos han colapsado.

Países como Gambia, Suazilandia, Mónaco, San Marino o Vaticano, pese a estar enclavados dentro de una nación mucho más grande, han persistido en mantener su independencia.

Tres excepciones a esa regla son las reunificaciones de Vietnam, Alemania y Yemen, aunque estos 3 casos son los de naciones históricas que mantuvieron una temporal división debido a que distintas partes de su territorio optaron por modelos socioeconómicos diferentes durante la Guerra Fría.

Fuente: Diario Correo (Perú). 29/06/11.

viernes, 1 de julio de 2011

Concepto de Fascismo. Distinción entre Autocracias y regímenes fascistas. El fenómeno del totalitarismo, y las ideologías fascistas.

El fujimorismo: autocrático sí, fascista no

Por: Ariel Segal (Internacionalista)

En su reciente artículo “La derrota del fascismo” (LR, 20/6/11), Mario Vargas Llosa califica de “fascista” al fujimorismo y como alguien que se ha dedicado a estudiar el fenómeno del totalitarismo, y las ideologías fascistas, pienso que es bueno señalar mi discrepancia con esa definición y utilizar la más correcta: autocracia.

Este desacuerdo no me parece solo parte de un debate teórico, ya que la distinción de qué tipo de tiranía enfrenta una sociedad puede ser determinante para derrocarla antes de que los ciudadanos de un país se vean sometidos a un totalitarismo difícil de extirpar. No fue lo mismo sacar del poder a Fujimori o, incluso, a Pinochet, a quien se le obligó a aceptar un referéndum, que intentar salir de regímenes fascistas como los de Hitler y Mussolini, e incluso la ex Unión Soviética, que tuvo una larga y agónica implosión.

El origen del término “fascismo” surgió en Italia en los años 20 del siglo pasado y fue adoptado por el dictador Mussolini, quien en el texto llamado La Dottrina del Fascismo, junto a su ideólogo Giovanni Gentile afirmaron que “para el fascismo todo está dentro del Estado y nada humano o espiritual existe ni tiene valor fuera del Estado, en ese sentido el fascismo es totalitario”. El régimen de Hitler en Alemania consagraría esta realidad con un sistema totalitario que no solo copó las instituciones políticas y económicas de la nación, sino también todas las esferas de la sociedad, convenciendo a las masas a entregarse a la causa de una ideología racial.

El Estado totalitario fascista propone la creación del hombre-masa conducido por un líder mesiánico y no hace distinción entre la esfera pública y privada. Por eso, a diferencia de una dictadura, no solo quien se opone al gobierno sufre de represión o persecución, sino cualquiera que se atreva a hacer algo contra los valores del “hombre nuevo” que se plantea crear. Estoy seguro de que MVLL conoce el tema, y sabe que el fascismo es una ideología corporativista, por lo que se opone a las doctrinas del liberalismo político y económico. Cuando señala que el régimen de Fujimori-Montesinos fue popular y tuvo apoyo de la clase empresarial por su política de libre mercado, sin darse cuenta se contradice; y cuando indica que también fue muy popular en los sectores rurales y lumpen “ganados mediante políticas asistencialistas de repartos y dádivas”, no precisa que eso también ocurre en gobiernos populistas, como el de Lázaro Cárdenas en México, Perón en Argentina o Velasco Alvarado en el Perú; todos autócratas, por el origen o su estilo de gobierno, pero no necesariamente fascistas.

Concuerdo en que el régimen Fujimori-Montesinos durante ocho años, violó los DDHH, acaparó los medios, se vinculó al narcotráfico, perpetuó masacres contra civiles y manipuló la Constitución y las leyes al servicio de una cúpula corrupta que intentó perpetuarse en el poder. Todo esto tipifica, ciertamente, a un Estado criminal y dictatorial, pero no fascista, puesto que si bien todo lo anterior puede ser parte de este tipo de régimen, el fascismo implica muchas otras características como: sistema de partido único con una ideología adoptada casi como si se tratase de una doctrina religiosa, lo cual se difunde no solo por medio de la propaganda sino del adoctrinamiento sistemático, sobre todo de niños y jóvenes; concepción totalitaria y corporativista del Estado; xenofobia y discriminación a minorías étnicas, religiosas y nacionales; expansionismo y militarismo, lo cual conlleva a un nacionalismo exacerbado que identifica a la tierra, al pueblo y al Estado con el partido y su líder; culto a la personalidad del caudillo; visión de una sociedad utópica perfecta con “un hombre nuevo” con un pensamiento único, sumiso al régimen totalitario.

Quizá MVLL ha caído en la tentación de calificar a la dictadura de Fujimori de neofascista porque el ex dictador fue de derecha, y como él mismo lo expresa, el fascismo “es una palabra que ha sido usada con tanta ligereza por la izquierda, más como un conjuro o un insulto contra el adversario que como un concepto político preciso…”. ¡Y es cierto! Solo a partir de los años 60, pensadores como Hannah Arendt y Raymond Aron, entre otros, desmontaron el hábito de categorizar únicamente a regímenes de derecha como fascistas, al demostrar que, en la práctica, la URSS, China comunista, Cuba, etc., también tenían este modelo político.

Pienso que es pertinente ahondar en un debate que permita distinguir un tipo de tiranía de otra porque el diagnóstico correcto que distingue al abuso de poder de la autocracia, y de ésta al fascismo, puede hacer la diferencia entre estar a tiempo o no de detener a gobiernos con tentación totalitaria como los que hoy, con vestimentas “revolucionarias”, aún proclaman eslóganes que incluyen a la “muerte” como un valor fundamental.

No tengo la respuesta ni tampoco la requiero de don Mario. Simplemente, creo útil ahondar en un debate que permita distinguir un tipo de tiranía de otra, no solo por razones históricas, como ocurre ahora en España a propósito del apasionado debate sobre la naturaleza del régimen de Francisco Franco luego de que la Academia de la Historia lo definiera como dictatorial y no totalitario, sino porque estoy convencido de que el diagnóstico correcto, que distingue al abuso de poder de la autocracia y de ésta al fascismo, puede hacer la diferencia entre estar a tiempo o no de detener a gobiernos con tentación totalitaria que actualmente, como hicieron los fascistas de la falange española que apoyó a Franco, proclaman: “¡Viva la muerte!”.

Fuente: Diario La República (Perú). Vie, 01/07/2011.

Estudios de etnicidad y género en el Perú. Entrevista a Maribel Arrelucea: "Nuestra historia es política-militar-masculina".

A reescribir la historia

Por: Marco Fernández

“Las mujeres somos las indicadas para asaltar la historia”, dice la historiadora Maribel Arrelucea Barrantes, quien el martes 21 de junio dictará la conferencia “Afroperuanas: estereotipos y realidades” en el Británico de Miraflores.

Como parte del festejo en reconocimiento al aporte cultural de los afroperuanos, Maribel Arrelucea Barrantes se une como conferencista para tratar el tema de los estereotipos sobre las afrodescendientes en el Perú. Gran parte de su conocimiento acerca de este tema podemos encontrarlo en su libro “Replanteando la esclavitud. Estudios de etnicidad y género en Lima borbónica” (Cedet, 2009), que desde su título nos enseña (“Replanteando”) que la historia se encuentra en constante reescritura. En su libro, habla de seres de carne y hueso con nombre propio, influenciada por Alberto Flores-Galindo, quien, a decir de Arrelucea, es el primero que nos muestra a personajes con nombre propio.

—Usted dice que Tito Flores-Galindo ve que entre los grupos étnicos indios y afroperuanos hay mucha violencia, que usted no ve.

—Creo que la razón fundamental por la que él tiene una mirada muy violenta de las sociedades limeñas es por las fuentes que utiliza, que son básicamente judiciales.

—¿Como leer solo las páginas policiales de los periódicos?

—Sí. Él observa, por ejemplo, el caso de los pescadores de Lima que por su mismo trabajo tenían comunidades muy cerradas. En cambio, él no observa al indio de la ciudad, que se vincula más a la sociedad; es muy diferente del indio de comunidad. Esa mirada tan violenta a la ciudad marca sus páginas. Lo que más le sale a él, lo mejor que pinta es la población esclava de Lima, porque te muestra personas de carne y hueso, con nombre propio. Eso me ha influenciado, el buscar personas, encontrar la lógica de cómo las personas viven teniendo encima la carga racial, los discursos estamentales (donde cada cual ocupa su lugar en la sociedad).

—Dice usted que debemos erradicar el concepto de los hombres como héroes capaces de acciones sobrenaturales.

—Una cosa que yo critico mucho son los discursos históricos en los textos escolares. Nuestra historia es política-militar-masculina. Nuestra lista de héroes es larguísima, especialmente de la Guerra con Chile; es un patriotismo enfermizo, porque enfatizamos mucho al héroe perdedor, que al final de cuentas no gana batallas. Como Bolognesi.

—Los intelectuales han pecado de machismo.

—Cuando hay intelectuales mujeres, las minimizan o las colocan por debajo. Cuando entré a trabajar a la Pre San Marcos, me pidieron que me maquille, que use tacos, que use traje sastre… ¿Por qué tengo que imponerme por elementos externos? La ropa, el maquillaje, el moño… todo eso tiene que ver con nuestros estereotipos de lo que es una mujer.

—Estereotipos… de eso trata la conferencia que dará este martes. ¿Qué propone?

—Lo que me interesa es mostrar cómo se construyen esas imágenes estereotipadas sobre la mujer negra, que, se dice, es libertina y lujuriosa y, al mismo tiempo, buena lavandera, cocinera, bailarina, y ver el proceso histórico de cómo se va consolidando esa imagen.

—¿De dónde toma usted la idea de que los afroperuanos son considerados como analfabetos y pobres?

—De las encuestas, del racismo de las noticias, de los comentarios en blogs, de los chistes cotidianos… He viajado y hecho trabajo de campo en diversos lugares…

—¿El “Negro Mama”, del comediante Jorge Benavides?

—Yo veía al Negro Mama y me reía. Luego analicé el porqué y me di cuenta de que reforzaba todos los estereotipos que tenemos sobre la población afro, por más que uno diga “yo no soy racista”, es algo que hemos heredado. Y yo soy afrodescendiente, por el lado de mi padre. Yo creo que el gran reto es hacer humor en el Perú sin reforzar estereotipos. Aunque hay que cosas interesantes en la obra de Benavides: el Negro Mama no es malo…

—Pero volvamos a las mujeres; hay que situarlas en el lugar, rescatarlas del olvido. ¿Cómo?

—Hay varios frentes para trabajar. Un primer frente es volver a escribir la historia. Es el papel de las intelectuales… y de los intelectuales. Así como los afros y los amazónicos deben asaltar el campo intelectual, pensar desde adentro, a partir de una mirada interior, creo que las mujeres somos las indicadas para asaltar la historia. Escribirla incluyéndonos. Creo que eso también puede partir de historiadores; el caso es tener la sensibilidad y la mirada para hacerlo.

Fuente: Diario La Primera (Perú). 19 de junio del 2011.

miércoles, 29 de junio de 2011

“Las brujas en el imaginario medieval”. Historia de la caza de brujas en la edad media y moderna.


Brujas: ¿víctimas o DEMONIOS?

La caza de brujas fue uno de los hechos más brutales de la historia europea. Dos historiadores italianos* estuvieron en Lima para disertar sobre el tema.

Por: Jorge Paredes

Entre la Baja Edad Media y la Edad Moderna, decenas de miles de mujeres fueron quemadas en la hoguera, acusadas de brujería, y otras tantas fueron torturadas y enviadas al destierro. Todo un período en el que Europa soportó sucesivas crisis, guerras territoriales, cataclismos y epidemias, las cuatro plagas como las llamó Hidacio en el “Chronicon”: el hierro, el hambre, la peste y las fieras.

Es en este panorama, desolador y trágico, que el cristianismo, en plena expansión por las antiguas provincias del Imperio Romano de Occidente, impuso una lucha sin cuartel contra los antiguos cultos paganos, entre ellos la brujería. La etapa más cruel de esta persecución se viviría alrededor del año 1660 en Alemania. Y treinta años después, el impacto llegaría también a Estados Unidos, con el famoso proceso de las brujas de Salem.

La corte de Diana
Para el profesor italiano Franco Cardini, especialista en historia medieval, la brujería en Europa Occidental estuvo vinculada en sus inicios a los antiguos rituales paganos.

La idea de mujeres que vuelan por las noches, siguiendo a la diosa Diana o a Herodías (la adversaria de Juan el Bautista), estaba ya muy extendida entre los siglos IX y X. De esa fecha datan textos teológicos, como el del obispo alemán Burcardo di Worms, que advierten de “ciertas mujeres malvadas, secuaces de Satanás y engañadas por las ilusiones diabólicas […] que declaran cabalgar en horas de la noche más profunda con una numerosa cantidad de otras mujeres, junto a la diosa pagana Diana”. “En resumen –explica el profesor Franco Cardini– el cortejo detrás de una divinidad nocturna fue calificado primero como irreal y supersticioso por la telogía medieval, pero con el tiempo fue visto como algo evidente, como una realidad urdida por el demonio”. Esto desató la persecución. ¿Por qué se produjo este cambio de mentalidad? ¿Qué pasó entre los siglos XII y XV en Europa?

Epidemias y brujería
Primero, en los siglos XII y XIII se crearon las órdenes dominicas y franciscanas, con tribunales dedicados a perseguir a los herejes. Con esto aumentó la literatura teológica que denunciaba la alineación entre magia y herejía. Y en segundo lugar, Europa, a inicios del siglo XIV, comenzó a sufrir los estragos de las continuas guerras territoriales y la hambruna, lo que desencadenó la terrible peste negra entre 1347 y 1350. Las ciudades se llenaron de cadáveres y existen relatos que afirman que los restos humanos eran devorados por gente hambrienta, que se los disputaban a los animales carroñeros. ¿Fueron, entonces, las brujas un chivo expiatorio ante la tragedia?

Según explica Marina Montesano, docente de la Universidad de Génova, hacia la segunda mitad del siglo XV fueron arrestadas y sometidas a tortura mujeres y hombres acusados de estar al servicio del demonio y de renegar durante el Sabba de la fe cristiana, y cuyo pecado mayor era justamente “difundir epidemias, volver los campos infecundos y convertir en estériles a las personas”. En 1484, el papa Inocencio VIII promulgó la carta apostólica “Summis desiderantes”, en la que denuncia las prácticas mágico-supersticiosas y dos años después el inquisidor Heinrich Kramer da a luz un texto titulado “Malleus maleficarum”, en el que agrava las acusaciones contra las brujas: “Ellas desencadenan granizadas, vientos dañinos con rayos, producen esterilidad en hombres y animales, los niños que devoran los ofrecen a los demonios o los matan de otro modo”. Todo el imaginario apocalíptico de la época.

Sesenta mil víctimas
Según Montesano, entre la mitad del 1400 y la mitad del 1700, unas sesenta mil personas fueron condenadas a muerte por brujería, el 70% de estas víctimas fueron mujeres. Aunque esta cifra está lejos de los millones de condenados que señalan publicaciones alarmistas, Montesano asegura que la cantidad de sentenciados podría aumentar hasta en un 20%, no más. Lo que sí puede establecerse con exactitud, según la investigadora, son tres fases diferentes en la persecución: “Una difusión esporádica de procesos y condenas capitales que terminó alrededor de 1550 y 1560, un incremento notable de casos hacia 1660, el ápice del fenómeno, y una disminución notable a partir del siglo XVIII”. Cuando Europa fue entrando a la modernidad, las brujas y sus vuelos demoníacos fueron desapareciendo del horizonte.

(*) Los historiadores italianos Franco Cardini y Marina Montesano dictaron la conferencia “Las brujas en el imaginario medieval”, en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la PUCP.

Fuente: Diario El Comercio, suplemento "El Dominical" (Perú). 26 de Junio del 2011.

Historia del asesinato del conquistador Francisco Pizarro. Las guerras civiles entre los españoles tras la conquista del imperio de los Incas.

La muerte del CONQUISTADOR

El 26 de junio de 1541, hace 470 años, un grupo de hombres armados, que daban vivas a Almagro, dieron muerte a Francisco Pizarro en su austera “casa de morada”. El gobernador departía con un grupo de amigos, quienes ante el peligro huyeron vergonzosamente.

Por: Héctor López Martínez. Historiador

El marqués-gobernador apenas tuvo tiempo de ponerse una coraza y, junto con su hermano materno Francisco Martín de Alcántara, Gómez de Luna y dos jóvenes pajes apellidados Cardona y Vargas, se enfrentó a los asaltantes, cuyo número pasaba largamente la docena. Con vigor juvenil, pese a sus 64 años, Francisco Pizarro y los suyos defendieron la puerta de la habitación donde se encontraban. Uno a uno fueron cayendo muertos sus leales acompañantes. Pasaba el tiempo y Pizarro seguía resistiendo. Entonces Juan de Herrada, jefe de los atacantes almagristas, empujó a uno de los suyos, apellidado Narváez, que fue recibido por la espada de Pizarro que se hundió en su pecho. Ese instante bastó para que los demás almagristas ingresaran en la cámara y rodearan al gobernador asestándole varias estocadas, siendo la que recibió en el cuello la que lo derribó en el ensangrentado piso.

El golpe de gracia

Sintiéndose morir, Pizarro pidió confesión, con la mano izquierda empapada en sangre trazó una cruz e intentó besarla. No pudo lograrlo. Uno de los almagristas le descargó el golpe de gracia con un grueso cántaro de barro que se quebró en la cabeza del moribundo conquistador del incario, fundador de Lima y de muchas otras ciudades, “que de descubrir reinos y conquistar provincias nunca se cansó”.

Socios y rivales

Las desavenencias entre dos de los conquistadores, Francisco Pizarro y Diego de Almagro, se iniciaron cuando este último conoció los términos de la Capitulación de Toledo (1529), considerando que eran muy generosos para Pizarro y menguados para él. Pese a ello, continuó en la empresa descubridora, aunque en un lugar secundario. Después de la captura de Atahualpa, la Corona premió los servicios de Almagro con la gobernación de la Nueva Toledo, que comprendía el actual territorio de Chile. Hacia ahí emprendió Almagro una expedición que resultó un fracaso, por haber tomado una ruta equivocada, causando el frío notable mortandad entre la hueste a tal punto de que Diego de Almagro, con la salud muy maltrecha, ordenó regresar al Cusco, ayudando así, de un modo providencial, a levantar el cerco de esa ciudad férreamente asediada por los seguidores de Manco Inca.

Por las armas

A partir de ese momento, Almagro inició demandas cada vez más ambiciosas para su gobernación en el Cusco. Pizarro, obviamente, rechazó con firmeza tales pretensiones y de nada valieron fallidas entrevistas entre ambos socios y otras gestiones en busca de una conciliación. Entre los almagristas, cuyo caudillo era el mariscal Rodrigo Ordóñez, debido a la enfermedad de Almagro, y los pizarristas, al frente de los cuales estaba Hernando, hermano legítimo del gobernador, no cabía otra alternativa que dirimir sus diferencias con las armas. Esto ocurrió en la sañuda y sangrienta batalla de Las Salinas, cerca del Cusco (6 de abril de 1538). Los almagristas fueron derrotados. Diego de Almagro, imposibilitado de caminar, fue llevado preso a la capital del incario, donde fue juzgado y ejecutado. Dejaba como heredero de sus bienes al rey de España y, de su linaje, a un hijo mestizo que tuvo con una india panameña, que llevaba su mismo nombre y apellido con el remoquete de ‘El Mozo’. Mientras todo esto ocurría, Francisco Pizarro no se movió de Lima. Su conducta en relación con la muerte en el patíbulo de Almagro fue muy controvertida. El marqués gobernador, sin ninguna razón de fuerza, no abandonó la capital. Pudo haber viajado al Cusco y salvar la vida de su socio. Pero no lo hizo y, más bien, dejó actuar a su hermano. Posteriormente, Pizarro ordenó una durísima represión contra los almagristas, privándolos de sus encomiendas –a los pocos que las tenían– y de cualquier tipo de propiedad a todos los demás. Sumidos en desesperante miseria, viendo que el licenciado Cristóbal Vaca de Castro, enviado por la Corona para mediar entre los dos gobernadores, no tenía cuándo llegar al Perú, los almagristas que habían proclamado como su líder a Diego de Almagro ‘El Mozo’, de apenas dieciocho años, decidieron que no tenían otra salida para sus desventuras que el magnicidio, trágico episodio de nuestra historia que hoy recordamos.

Fuente: Diario El Comercio, suplemento "El Dominical" (Perú). 26 de Junio del 2011.

José de la Riva Agüero y su tesis doctoral "La Historia en el Perú". La defensa de la homogeneidad mestiza como procedimiento para fundar la peruanidad.

La Historia en el Perú

Por: Antonio Zapata (Historiador)

Cien años atrás, José de la Riva Agüero sustentó su tesis doctoral titulada precisamente La Historia en el Perú. Fue un trabajo original, centrado en un género entonces desconocido, llamado historiografía. Esto es, un estudio de la historia a través de las obras de los historiadores. Aquí la materia prima no son los hechos, sino la interpretación de los estudiosos. Por lo tanto, se busca revisar críticamente los puntos de vista elaborados para entender las situaciones más saltantes. Armado con este enorme propósito, Riva Agüero redactó una tesis muy sólida, enjuiciando la historia nacional y recomendando soluciones para lograr su grandeza.

La etapa republicana es evaluada a partir de las obras de Mariano Felipe Paz Soldán y Manuel de Mendiburu. Con respecto a la independencia, considera que debió haberse establecido una monarquía, al igual que en el Brasil, donde obtuvo buenos resultados.

Más adelante, lo encontramos defendiendo la Confederación Perú-Boliviana, argumentando, de una manera semejante al presidente electo Ollanta Humala, que Bolivia y el Perú eran partes lamentablemente separadas de la misma nación.

Luego, critica la visión antipierolista de Paz Soldán y defiende al caudillo demócrata durante la guerra con Chile. Riva Agüero sustenta que, después de la caída de Lima, el Perú hubiera debido rendirse, que en esa dirección se orientó la clase alta civilista, al nombrar como presidente a Francisco García Calderón en la Lima ocupada por el ejército de Chile. Por lo tanto, si hubo resistencia nacional fue gracias a la decisión de Piérola de marchar a las montañas y en su condición de presidente del Perú llamar a la lucha contra el invasor. En esta interpretación, en el nacimiento de la resistencia, Andrés A. Cáceres fue un general clave, pero al servicio de un gobierno comandado por el “Califa”.

Esta visión positiva de Piérola se redondea con una apreciación elogiosa de su gobierno de 1895-1899, que habría establecido las bases del crecimiento de la economía y del desarrollo político democrático del país. De acuerdo a Riva Agüero, el país tenía una oportunidad para resolver problemas graves y acuciantes, que se venían arrastrando desde su cuna.

El gran tema era la cuestión indígena. El Perú era demasiado fragmentado y los indios no tenían sitio en la nación que se había conformado desde la independencia. La solución era el mestizaje. Por ello, los primeros capítulos de la tesis contienen un elogio muy trabajado del Inca Garcilaso de la Vega, concebido como el temprano prototipo del mestizo peruano, que fusiona la sangre inca con la española. Un aristócrata por ambas ramas.

Al igual que en el caso personal de Garcilaso, el mestizo propuesto por Riva Agüero adquiría la cultura occidental, pero no para ignorar las cosas de la tierra. Por el contrario, este nuevo mestizo estaría interesado en dirigir el país. El Perú necesitaba orden, porque constantemente caía en explosiones de descontento y desgobierno. Ese orden provendría del mestizo, que tendría luces provenientes de la civilización cristiana y las aplicaría a conducir a nuestro país, difícil por lo distinto y contradictorio.

De este modo, Riva Agüero fue uno de los defensores de la homogeneidad, como procedimiento para fundar la peruanidad. Su planteamiento era borrar las diferencias disolviéndolas en un solo tipo nacional. A diferencia de nuestros días, en que valoramos la diversidad, Riva Agüero y sus compañeros de generación buscaron al mestizo como prototipo que sintetice la experiencia nacional.

No lo hallaron y los intelectuales más diversos estuvieron anhelándolo durante décadas, hasta que olvidamos la idea y la invertimos, apreciando ahora la heterogeneidad en forma positiva.

Fuente: Diario La República (Perú). Mié, 29/06/2011.