domingo, 5 de junio de 2011

Historia del Genocidio de Srebrenica (Bosnia Herzegovina). Historia de Ratko Mladic "El carnicero de los Balcanes".

La masacre de Srebrenica

En 1995 ocho mil musulmanes fueron fusilados en la localidad de Srebrenica, en Bosnia Herzegovina. El genocidio fue liderado por Ratko Mladic, detenido la semana pasada tras 16 años de estar prófugo. Aquí un recuento de la mayor masacre étnica registrada en Europa desde el Holocausto de los judíos.

Uno de los soldados que participaron en la masacre de Srebrenica, ciudad montañosa al este de Bosnia Herzegovina, en julio de 1995, describe así el dilema fatal al que lo sometió el oficial al que debía obediencia: “Uno de los jefes nos dijo que por lo menos teníamos que matar a un musulmán para que nos entrara el gusto por matar. Bueno, yo no quería matar, pero me dijeron que si no lo hacía me mataban a mí”.

En 1992 los serbios (cristianos ortodoxos), bosnios (musulmanes) y croatas (católicos) iniciaron un conflicto bélico interno por complejas disputas étnicas, religiosas, sociales y políticas. Un año después, Srebrenica cayó bajo el control de las fuerzas serbobosnias. Bajo el estado de sitio, la ciudad se quedó sin suministro de agua, la electricidad provenía de generadores improvisados, mientras que escaseaban las medicinas y los alimentos de primera necesidad. Los militares habían destruido los suministros de agua y electricidad. En abril de 1993 la crítica situación en la ciudad llevó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a desplazar 400 cascos azules holandeses para que la custodien. Luego, Srebrenica fue declarada “área segura, libre de ataques y otras acciones hostiles”. La Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (Unprofor) solo estaba autorizada a usar la fuerza en defensa propia, y no en defensa de los civiles a los que debían proteger. El territorio se convirtió en el refugio de miles de civiles que huían de los ataques serbios. La tarde del 11 de julio de 1995, burlando la supuesta protección de la ONU, la ciudad fue capturada por el Ejército de la República Srpska liderado por Ratko Mladic y un grupo paramilitar serbio conocido como “Los Escorpiones”. Mladic recorrió las calles de la ciudad y frente a una cámara de televisión que lo acompañaba sentenció: “Aquí estamos, el 11 de julio de 1995, en la Srebrenica serbia, justo antes de un gran día para Serbia. Entregamos esta ciudad a la nación serbia, recordando el levantamiento contra los turcos. Ha llegado el momento de vengarse de los musulmanes”.

Al día siguiente, el mismo Mladic repartió chocolatines entre los niños y les prometió a los civiles que serían evacuados a una zona segura. Luego ordenó la separación de los varones en edad de combatir. De manera muy violenta, los militares obligaron a las mujeres y niñas a separarse de los hombres; los cascos azules observaban impotentes el maltrato sin poder intervenir. Estas escenas fueron mostradas por la televisión serbia y se transmitieron por todo el mundo.

Al día siguiente, todas las mujeres y niños menores de 12 años fueron trasladados en buses a un territorio cercano y los hombres de Mladic les dijeron que se reencontrarían con sus familiares. A los hombres y niños que permanecieron en la cuidad les dijeron que serían interrogados por posibles crímenes de guerra. Los esposaron, les vendaron los ojos y los condujeron a una granja cercana. Al bajar del autobús los esperaba un pelotón de fusilamiento integrado por Aleksandar Cvetkovic, un ex miembro del 10° Destacamento de Sabotaje del Ejército Serbo-Bosnio (VRS), junto con otros siete soldados. La masacre duró diez horas. El saldo: cerca de 8 mil hombres, de entre 12 y 77 años, imposibilitados de escapar, murieron.

Mientras las matanzas se efectuaban en las afueras de la ciudad, la población vivía amenazada bajo una campaña de terror por parte del Ejército. Los refugiados podían ver a los soldados incendiando las casas y robando a quien les provocaba. Allí también se cometieron más ejecuciones; esta vez incluyeron a mujeres y niños menores de 12 años.

Una situación similar se vivía al mismo tiempo en Potocari, una ciudad a 6 kilómetros de Srebrenica. Un testigo señaló haber visto una pila de 30 cuerpos detrás del edificio del transporte. También presenció cómo los soldados serbios ejecutaron a decenas de refugiados musulmanes y después cargaron sus cuerpos sobre un vehículo. El número de los asesinatos en Potocari jamás fue contabilizado.

Más atrocidades

Srebrenica no fue el único escenario en el que Mladic ordenó asesinatos. Siguiendo el lema “Por una Serbia étnicamente pura” ideado por Slobodan Milosevic, ex presidente serbio, el jefe militar cometió un sinnúmero de asesinatos. Mladic también dirigió el asedio más prolongado en la historia de la guerra moderna. Durante 43 meses –entre el 5 de abril de 1992 y el 29 de febrero de 1996–, los soldados cortaron las líneas de agua, luz y el tránsito de alimentos de los habitantes de Sarajevo. El cerco pretendía hostigar y aterrorizar a una población de 350.000 musulmanes, serbios, judíos y croatas como estrategia para lograr su rendición.

Hubo 12 mil muertos y 50 mil heridos. El 90% de las muertes fue lejos del frente, en las calles.

“Fue Serbia. Fueron mis tropas, por su cuenta, las que mataron. Yo ordené evacuaciones”, declaró Ratko Mladic luego de ser arrestado el 26 de mayo en la casa de un primo al norte de Belgrado. Quien hasta antes de su captura era el fugitivo más buscado de Europa se declara ahora inocente.

En 1996 fue acusado de crímenes de guerra por el Tribunal Penal Internacional de La Haya para la ex Yugoslavia. Mladic vivió en un barrio de clase alta en Belgrado hasta el 2002, protegido por Milosevich, ex presidente de Yugoslavia. Luego huyó y no se supo de él hasta hace una semana. “Después de 16 años de espera, para nosotros, familiares de las víctimas, es un alivio”, dijo Hajra Catic, presidenta de la asociación Mujeres de Srebrenica. La caída de Mladic conforta a millones pero inevitablemente remueve los recuerdos que dejó la masacre más grande registrada en Europa después de la II Guerra Mundial.

¿Héroe nacional?

Diez mil personas protestaron el 29 de mayo en Banja Luka, capital de Serbobosnia, por el arresto de Mladic. “Él no es un criminal, no ordenó los asesinatos. Defendió a su pueblo de manera honorable, justa y profesional”, dijo uno de los manifestantes.

La marcha fue convocada por los veteranos de guerra. Quienes lo defienden recuerdan episodios de la guerra de Bosnia en la que ellos también fueron víctimas. Entre los manifestantes se encontraban el actual vicepresidente Emil Vlajki y miembros del Parlamento serbobosnio, entre ellos el líder del Partido Democrático, Mladen Bosic.

El carnicero

Origen. Ratimir Mladic Lalatovi nació en la actual Bosnia Herzegovina el 12 de marzo de 1942.

Infancia. Cuando tenía dos años, su padre murió a manos de croatas aliados a los nazis.

Formación. Fue criado en la antigua Yugoslavia en un ambiente bélico con formación nacionalista.

Estudios. A los 15 años ingresó al Ejército. Tuvo una carrera militar exitosa, se graduó con el número uno de su promoción.

Militar. Fue el oficial más joven de su época. Comenzó como subteniente, luego fue ascendido a jefe del Departamento de Educación del Tercer Distrito Militar de Skopje.

Familia. Se casó con Bosa Mladic, con quien tuvo dos hijos, Darko y Ana. Su hija se suicidó a los 23 años en 1994 tras enterarse de las acusaciones de genocidio que recayeron sobre su padre.

Fuente: Diario La República, revista “Domingo” (Perú). 05/06/2011.

Historia de los Afroargentinos. Antonio Ruiz, ‘Falucho’, y Juan Bautista Cabral. Los 2.500 soldados afroargentinos incorporados al ejército libertador de San Martín.


La gesta de los afroargentinos

Antonio Ruiz, ‘Falucho’, y Juan Bautista Cabral fueron dos de los 2.500 soldados afroargentinos incorporados en el ejército libertador. El primero fue muerto en el Real Felipe del Callao, el otro le salvó la vida a San Martín. Estas son sus poco conocidas historias.

Por: Maruja Muñoz Ochoa. Investigadora de la cultura afroperuana.

“¡Viva Buenos Aires!” fue el grito que se oyó en la madrugada del 6 de febrero de 1824 en el fuerte Real Felipe en el Callao, en medio del fragor de los fusiles que acabaron con la vida del ‘Negro Falucho’, por haberse negado a rendir honores a la bandera de España.

Así lo narra el historiador y estadista argentino Bartolomé Mitre en su obra “Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana”, en la que cita testimonios del general Enrique Martínez, jefe de la División de los Andes, y de los coroneles Pedro José Díaz y Pedro Luna, a cuyo cuerpo pertenecía ‘Falucho’, apodo que respondía a su contextura delgada.

Su nombre verdadero era Antonio Ruiz y había sido uno de los 2.500 soldados afroargentinos incorporados al Batallón de Pardos y Morenos del Ejército de los Andes, durante la campaña libertadora del general José de San Martín. A pesar de su figura delgada, era fuerte y valiente, y uno de los pocos sobrevivientes de las batallas de Tucumán, Salta, Vilcapugio y Ayohuma.

El motín

Este episodio, desconocido incluso para muchos argentinos, se inició cuando el general Simón Bolívar ingresaba al Perú provisto de un gran ejército, mientras que en el Callao se hacía ostensible el descontento de los soldados de San Martín, acantonados en el Real Felipe.

Estos se hallaban un año impagos y mal alimentados, situación que fue aprovechada por los realistas presos en la fortaleza, como el coronel José María Casariego, para provocar un motín. Casariego convenció a los sargentos Dámaso Moyano, mendocino, hijo de esclavos e integrante del Regimiento de Granaderos de Río de la Plata, y a Francisco Oliva, del Batallón 11, de que recibirían premios y ascensos si se rebelaban al ejército patriota.

No fue difícil fomentar la rebelión, pues el día anterior los jefes y oficiales habían recibido sus sueldos, en tanto que los soldados permanecían impagos. Además, corría el rumor de que estos serían trasladados al norte del país a disposición de Bolívar, cuando lo que ellos deseaban era volver a casa, pues llevaban años combatiendo.

La traición

La noche del 5 de febrero, Moyano y Oliva montaron guardia en lugares estratégicos. Por la mañana, arrestaron a los oficiales de la guarnición, al gobernador del Callao, general Rudesindo Alvarado, y al comandante general de Marina, Pascual Bibero. Moyano se nombró coronel jefe del regimiento y de la plaza del Callao pero, ante la reacción de los patriotas, no pudo ratificar su autoridad.

Asustados, Moyano y Oliva entregaron el mando a Casariego, quien liberó a los demás prisioneros españoles y encerró a los oficiales y autoridades patriotas. Oliva fue nombrado coronel y Moyano, brigadier y conde de los Castillos, como recompensa por pasarse al ejército realista, y les advirtieron que serían ejecutados si caían en poder de los patriotas.

El héroe

Cesariego, entonces, dispuso enarbolar el estandarte español en el Real Felipe en vez de la bandera argentina, que flameaba en lo alto del torreón. Cuenta Mitre que Antonio Ruiz, el ‘Negro Falucho’, que hacía guardia en el torreón, fue sorprendido por sus antiguos camaradas de armas, quienes, portando el estandarte español, le ordenaron presentar armas al pabellón del rey. A esto, ‘Falucho’ respondió: “Yo no puedo rendir honores a la bandera contra la que he peleado siempre”.

“¡Revolucionario! ¡Revolucionario!”, gritaron los traidores.

‘Falucho’ atinó a decir: “Malo será ser revolucionario, peor es ser traidor”, y mientras daba vivas a su tierra porteña, cayó muerto por las descargas de cuatro fusiles.

Lucas Demaria, secretario de la Embajada de la República Argentina, quien cuenta la historia para El Comercio, dice que el cuerpo de ‘Falucho’ debió ser arrojado al mar, según se estilaba en la época.

El salvador del libertador

Lucas Demaria dice que en su país se está revisando la historia, pues existen muchos hechos, como los del soldado ‘Falucho’, que permanecen ocultos, como parte de la invisibilización hacia los afroargentinos. “Ellos dejaron una impronta indeleble en todos los aspectos de la sociedad argentina. Estuvieron en el origen de formas artísticas populares como la payada, el tango, la milonga y la chacarera”.

Ejemplo de esa invisibilización es el blanqueamiento del sargento Cabral. “Durante siglos creímos que el héroe que salvó la vida de San Martín en la batalla de San Lorenzo era un hombre blanco, de ojos azules. Hoy se sabe que era mulato, tal como se lo presenta en la película ‘El paso de los Andes’, estrenada recientemente en Buenos Aires, protagonizada por Rodrigo de la Serna”, asegura Demaria.

El correntino Juan Bautista Cabral era hijo natural de José Jacinto Cabral y Soto y de su esclava de origen africano Carmen Robledo. En 1812, Cabral se incorporó al regimiento de granaderos que combatió en la batalla de San Lorenzo.

La historia narra que durante la lucha, una bala de cañón mató al caballo de San Martín (entonces coronel), que cayó pesadamente sobre la pierna derecha del libertador. Ante tan difícil situación, Juan Bautista se arrojó de su caballo y corrió a salvar a su jefe, sin importarle los disparos que caían en su cuerpo. A pesar de estar herido, logró mover al animal, y dejó libre la pierna de San Martín, cubriéndole la espalda. Ahí recibió un impacto de bala mortal. Solo alcanzó a decir: “Muero contento. ¡Hemos abatido al enemigo!”. Con este acto, Cabral salvaba a San Martín y el futuro de la independencia.

En su memoria

“Al soldado Juan Bautista Cabral. Murió en la acción de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813”, dice la placa que San Martín mandó colocar en la puerta del Cuartel del Retiro. Actualmente, se lo glorifica en la Marcha de San Lorenzo. La Escuela de Suboficiales del Ejército Argentino lleva su nombre.

Cabral fue sepultado en el Convento de San Carlos, donde una placa de bronce recuerda su gesta. Y en Corrientes, su provincia natal, hay un monumento en su honor. “¡Pobres negros!”, exclamó San Martín, tras recorrer el campo de batalla de Chacabuco, donde la mayoría de cadáveres eran del Batallón N° 8, compuesto por libertos de Cuyo. Entre 1816 y 1823, se produciría la muerte masiva de africanos y afroamericanos reclutados para el Ejército de los Andes durante la campaña de Chile, Perú y Ecuador. De los 2.500 soldados negros que iniciaron la campaña, solo 143 fueron repatriados con vida.


Fuente: Diario El Comercio, suplemento cultural "El Dominical" (Perú). 5 de Junio del 2011.

sábado, 4 de junio de 2011

Libros sobre José Carlos Mariátegui. Historia de la figura y la obra del Amauta.


MARIÁTEGUI En La Historia

Por: César Lévano

Sus páginas arrojan luz sobre problemas quemantes del Perú de hoy: Ilave, regionalización, desigualdad, crisis política.

Esta es apenas una crónica de viaje para avistar un panorama de escritos y ecos de José Carlos Mariátegui a 110 años de su nacimiento (14 de junio de 1894). De su actualidad hablan no sólo innumerables tesis y ensayos que se escriben, año tras año, en el mundo, sino también los libros sobre su pensamiento que no cesan de aparecer, incluso ahora nomás, en el 2004.

Parodiando al poeta latino Horacio, Alejandro Pushkin, el sol de la poesía rusa, escribió Exegit monumentum: me erigí, con mi obra, un monumento. El texto y el gesto social de Mariátegui impiden que sus creaciones pasen al archivo.

Más allá de aspectos que pueden haber sido superados por lo años, lo que queda de su mensaje es su aspiración a crear un Perú nuevo en un mundo nuevo. Algunos de nuestros problemas más actuales, Ilave, por ejemplo, pueden ser iluminados por sus reflexiones. O también la crisis de los partidos políticos, a los cuales lapidó en las juveniles páginas de la revista Nuestra Epoca, fundada en 1918 con César Falcón y Félix del Valle, cuando acababa de cumplir 24 años.

Decir Mariátegui periodista es decir todo Mariátegui. Casi toda su creación es, en efecto, periodística, pero de ¡qué periodista! Entre otras cosas, está por estudiarse su teoría de los géneros periodísticos.

BASADRE DIXIT

En 1978, al cumplirse el 50 aniversario de los 7 Ensayos, el recordado editor José Carlos Mariátegui Chiappe, hijo del Amauta, me encargó solicitar de diversos especialistas colaboraciones para un libro conmemorativo. En esa función acudí a Jorge Basadre. El maestro estaba ya seriamente enfermo, por lo cual me dijo: "No estoy en condiciones de escribir ahora; pero le entrego el libro con el prólogo que escribí para la edición de Siete Ensayos hecha por la Universidad de Texas. No tengo el original en español. Tradúzcalo usted". Terminado el trabajo, llamé por teléfono al historiador, a fin de someterle el resultado. "No hace falta", me dijo. "Confío en usted". Así era de límpido Basadre.

Ese texto apareció en el volumen 7 ensayos. 50 años en la historia. Extraigo de él este párrafo elocuente:

"Con sus 7 ensayos, Mariátegui introdujo en el Perú un modo serio y metódico de abordar los problemas nacionales desdeñando la pedantería, los detalles excesivos y la retórica. Vinculó la historia al drama del presente y a los imponderables del futuro. Señaló problemas que, no resueltos en el pasado, pesan todavía sobre las presentes generaciones, junto con otros problemas que han aparecido en tiempos últimos. Llamó la atención sobre realidades lacerantes y patéticas que muchos no vieron o no quisieron ver. Estaba exento del horror o el desprecio al estudio que hay en el alma de todo demagogo, de derecha o de izquierda".

Precisamente porque era un hombre que estudiaba y pensaba, Mariátegui no fue un seguidista ni un dogmático. Fue el antidogmático por excelencia, en la teoría y en la práctica.

En otro fragmento de ese escrito, Basadre recuerda cómo en la Primera Conferencia Comunista Sudamericana, llevada a cabo en 1929 en Buenos Aires, el sector dogmático, adverso a las tesis mariateguianas, acordó que "las fronteras presentes no deberían ser consideradas sagradas y que los indios deberían recibir el derecho de autodeterminación, con la posibilidad de establecer repúblicas quechua y aymara".

En 7 Ensayos, Mariátegui había escrito: "A la nueva generación le toca construir, sobre un sólido cimiento de justicia social, la unidad peruana".

En más de un trabajo, Basadre ha llamado la atención respecto al hecho de que somos un país con cinco fronteras y amenazado por fuerzas centrífugas internas. Ojo avizor, entonces.

NACIONALIDAD EN FORMACIÓN

Algo sustantivo dijo Mariátegui cuando escribió en Mundial, el 28 de noviembre de 1924: "El Perú es todavía una nacionalidad en formación. Lo están constuyendo sobre los inertes estratos indígenas, los aluviones de la civilización occidental. La conquista española aniquiló la cultura incaica. Destruyó el Perú autóctono. Frustró la única peruanidad que ha existido".

Nacionalidad en formación. Por eso mismo, cabe agregar, necesitada de un trabajo político, económico y social que cree, por primera vez, el Perú integral con que soñaba el Amauta.

En ese esfuerzo alertó contra gérmenes antinacionales que ahora reaparecen, disfrazados de patriotas y hasta de revolucionarios. En su tesis sobre el problema de las razas en América Latina, enviada a la Conferencia comunista ya citada, expuso: "Del prejuicio de la inferioridad de la raza indígena, empieza a pasarse al extremo opuesto: el de que la creación de una nueva cultura americana será esencialmente obra de las fuerzas raciales autóctonas… Las posibilidades de que el indio se eleve material e intelectualmente dependen del cambio de las condiciones económico-sociales. No están determinadas por la raza, sino por la economía y la política.

Los absurdos separatistas que resurgen 75 años después de esta advertencia encierran un peligro: la balcanización, la fragmentación de nuestros países. Riesgo más peligroso ahora que se abren sobre el mundo las fauces de apetitos transnacionales. Para entenderlo basta ver el engendro que es la ley de radio y televisión recién aprobada en el Congreso.

Notable actualidad conserva también el planteamiento mariateguiano respecto a una regionalización transversal, que fue el primero en proponer. En el capítulo "Regionalismo y centralismo" de 7 Ensayos expone su fórmula: "la explotación de los recursos de la Sierra y la Montaña reclama vías de penetración, o sea vías que darán, a lo largo de la Costa, diversas desembocaduras a nuestros productos".

MARIÁTEGUI POLÍTICO

Mariátegui aspiraba a un socialismo que no fuera calco ni copia. Esa fue la regla de oro que lo condujo a la fundación no sólo del Partido Socialista, adherido a la Internacional Comunista, sino también a la creación de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) y a la promoción de la primera central campesina.

Quizás ha sido Néstor Kohan, joven profesor de la Universidad de Buenos Aires, quien en los últimos años ha ubicado la esencia revolucionaria del pensador: "En la América Latina sólo la herejía de Mariátegui se animó en su momento a azuzar la pereza mental de quienes adscribían respetuosamente a esta lectura (la dogmática) y a intentar una apropiación crítica y no colonizada desde las condiciones históricamente específicas del subdesarrollo".

Este texto proviene del libro Marx en su (Tercer) Mundo. Hacia un socialismo no colonizado. Antes, en el libro De Ingenieros al Che (que presté y, ¡maldita sea!, no me han devuelto) Kohan había llamado la atención, entre otras cosas, a la antidogmática tesis de Mariátegui sobre las posibilidades de transformación de las comunidades campesinas. Esa tesis herética, criticada por sesudos profesores soviéticos, resultó ser la de Marx, contenida en cartas a Vera Zázulich, revolucionaria rusa, cartas desconocidas por Mariátegui. (Modestia aparte, muchos años atrás yo había señalado, con Marx a la vista, esa fructuosa "herejía").

Aparte señalamos algunos libros de reciente aparición en Argentina y el Perú. Son la demostración de que este peruano, muerto a los 35 años de edad, vanguardista político y artístico, universal y peruano, ha dejado una obra que, en prosa firme y elegante, palpita y respira.

La Herencia Cultural

Primicias del 2004 en Argentina y Perú.


El mosaico de libros que aquí presentamos han sido publicados todos (excepto uno) este año. El itinerario y la brújula es de la joven académica argentina Fernanda Beigel, que ha rastreado al Amauta en el Perú, Italia y otros países. El libro de Néstor Kohan (1967), docente de la Universidad de Buenos Aires, apareció en 1998. Horacio Tarcus ofrece en su trabajo cartas inéditas de Mariátegui. El cuarto libro es el único de esta muestra editado en el Perú. Autor: el sacerdote Edmundo Alarcón, director del Programa de Teología de la Universidad Católica mistiana. El joven de la foto es José-Carlos Ezeta, nieto del autor de 7 Ensayos. Biólogo de profesión, se ha consagrado a la computrónica.


Fuente: Revista Caretas (Perú). 10 de junio de 2004.

Historia del periodismo de izquierda. Historia de los diarios peruanos de izquierda.

Imagen: Purolibros
El periodismo de izquierdas

Por: Juan Gargurevich

En mayo de 1919 José Carlos Mariátegui y César Falcón lanzaron el diario “La Razón” inaugurando la historia del diarismo de izquierda en el Perú. Todavía no se popularizaba la denominación “de izquierda” en la batalla política y solo a veces los diarios conservadores motejaban a los contestatarios como “bolshevikis” por las noticias que llegaban de la lejana y convulsionada Rusia.

“La Razón” no era un simple órgano de oposición al régimen de Pardo pues no se parecía en nada a “La Crónica” o “El Tiempo” que pugnaban por derribar al gobierno. El diario de Mariátegui era obrerista, favorecedor abierto de las causas del proletariado de la época y por eso fue impedido de circular apenas llegó al poder Augusto B. Leguía.

Solo se vendió unos cuatro meses pero dejó importantes lecciones y sobre todo una: que era posible emprender una aventura editorial de envergadura como es un diario, sin depender de grandes capitales ni de expertos presuntamente irremplazables. Al caer Leguía aparecieron periódicos diarios de oposición y venganza pero no de apoyo a causas populares. Tendrían que pasar muchos años para que las izquierdas se pusieran de acuerdo para editar “Marka” también en mayo, en 1980 faltando pocas semanas para las elecciones que ponía fin al gobierno militar.

“Marka” fue una experiencia extraordinaria porque sus accionistas fueron los empresarios originales, periodistas y administrativos y prácticamente todo el espectro de la izquierda de entonces, a saber, Partido Comunista, Vanguardia, Trinchera Roja, Partido Socialista, Unidad Democrática Popular, etc., que se turnaban el control de la página editorial. No fue tarea fácil ponerlos de acuerdo pero el resultado fue uno de los mejores diarios liberales que ha tenido el país porque reunió a los más importantes intelectuales. Lástima que devino pocos años más tarde en vocero de una facción extremista hasta cambiar el título a “El Diario” y su última directora, Janeth Talavera, era militante senderista.

La siguiente experiencia fue “La Voz”, liderada por el popular periodista Efraín Ruiz Caro y que apoyó decididamente al movimiento obrero y a la Izquierda Unida. Fueron poco más de dos años de lucha tenaz contra el boicot publicitario del gobierno aprista y, sobre todo, con la inflación que disolvió finalmente el enorme esfuerzo.

¿Quién continúa la tradición? “La Primera”, dirigida por César Lévano que lidera una fogosa redacción que une a veteranos experimentados y jóvenes en la batalla por el cambio en los cauces democráticos y que han elegido la vía del periodismo para promoverlo. Este diario ha librado una intensa confrontación contra el alud mediático de las derechas y ha ganado.

Fuente: Diario La Primera (Perú). 04 de junio del 2011.

domingo, 29 de mayo de 2011

Análisis de la estructura de Machu Picchu. Constructores de "estructuras líticas sismorresistentes, que conjugan la biodiversidad natural de su entorno".

El Autor del blog en su visita a Machu Picchu (2010).

Machu Picchu no es una ruina

El patrimonio cultural inca, en sus diversas expresiones, tanto materiales como inmateriales, representa la síntesis de las culturas milenarias andinas que poblaron extensos territorios sudamericanos en un área de influencia, del cual hoy forman parte varios países.

Por: Jesús Puelles Escalante*

La ciudad de Machu Picchu conserva la originalidad de la arquitectura e ingeniería incas, expresada en el ordenamiento territorial de las zonas urbanas y agrícolas, diseñadas sobre una meseta de granito, conocido como el Batolito de Vilcabamba. Esta formación geológica, inmersa en la biodiversidad de un entorno, es definida como una isla ecológica y, a criterio de especialistas, se considera una isla interior esteparia. En este sitio los constructores incas edificaron la ciudad eterna de granito, como un desafío al tiempo, con una perdurabilidad que permite ser admirada por el mundo.

Constructores incas

Los constructores supieron aprovechar los relieves topográficos para adecuar a ellos la construcción de recintos, plazas y calles. Las edificaciones prehispánicas ubicadas en el Centro Histórico de la ciudad del Cusco tienen una excepcional calidad constructiva, alcanzada por los constructores incas, quienes forjaron el esplendor de la capital imperial.

En las edificaciones supieron prever la perdurabilidad de las mismas, al aplicar una tecnología de estructuras líticas monolíticas, logradas al utilizar elementos líticos de andesita, basalto, diorita y caliza, de propiedades físicas y comportamiento mecánico, resistentes al intemperismo, la meteorización y los impactos ambientales.

Este estilo constructivo se aprecia en la variedad de los aparejos o formas de colocación de los líticos, logrando mamposterías monolíticas, de una cohesión adhesiva y ensamblaje perfecto de uniones herméticas, que permitieron obtener una condición especial sismorresistente para un óptimo comportamiento, semejante a las placas utilizadas en el contexto actual.

Muros antisísmicos

Para habitar la ciudad del Cusco (Qosqo), los primeros españoles utilizaron los muros de las edificaciones incas como elementos de apoyo a sus construcciones de estilo europeo, conocidas como estilo colonial, de tal manera que con los sismos registrados en los últimos 500 años, un gran número de estas construcciones colapsó, permaneciendo incólumes las edificaciones prehispánicas. Es el caso de los muros incas del Templo del Sol o Coricancha, que, con ocasión del sismo de grado severo ocurrido el 21 de mayo de 1950, tuvieron un excepcional comportamiento sismorresistente. A causa de este terremoto colapsó gran parte del Templo de Santo Domingo y, sin embrago, permaneció inalterable el templo del Coricancha.

Existen otras edificaciones importantes en el Centro Histórico del Cusco, como el Palacio de Inca Roca y el Aqlla Wasi (residencia de las mujeres escogidas), entre otras, que por siglos vienen soportando enormes sobrecargas de edificaciones hispánicas sin afectar la estabilidad de la estructura lítica de sus muros.

Estas evidencias demuestran, sin duda, que la tecnología constructiva inca no tiene comparación alguna, pues ha permanecido inalterable ante los embates de fenómenos geodinámicos externos, lo que prueba su invulnerabilidad, por lo que es improbable que en el tiempo las construcciones incas pierdan su originalidad e intangibilidad.

No más ruinas

Con frecuencia se observa con desagrado que en algunas publicaciones, periódicos, revistas, libros y medios audiovisuales se utiliza de forma inadecuada el vocablo “ruinas” para denominar a las edificaciones incas, entre estas, el Santuario Histórico de Machu Picchu, templos y palacios del Cusco, el Parque Arqueológico de Sacsahuamán, los grupos arqueológicos de Tipón, Písac, Ollantaytambo, por citar los principales monumentos prehispánicos que, sin lugar a duda, constituyen la mayor expresión del patrimonio inca. Sin embargo, en el continente europeo, existen monumentos considerados Patrimonio Cultural de la Humanidad cuyas edificaciones están restauradas y, en algunos casos, incompletas, como el Partenón y el Coliseo Romano, pero por esto no se las califica de ruinas o en estado ruinoso; muy por el contrario, se las destaca como edificaciones emblemáticas de las culturas griegas y romanas, puestas en valor cultural para ser apreciadas con admiración por la humanidad, con una visión del desarrollo sostenible.

Permanecen en el tiempo

Ruina, según el diccionario, significa restos de uno o más edificios destruidos o se refiere a una construcción en peligro de colapsar. De estas definiciones se deduce que calificar de ruinas a las edificaciones incas es, desde todo punto de vista, incoherente e inapropiado.

En el contexto universal, Machu Picchu ha sido reconocida como maravilla cultural y natural de la humanidad por sus colosales edificaciones de estructuras líticas sismorresistentes, que conjugan con la biodiversidad natural de su entorno. Estas evidencias demuestran que la tecnología constructiva inca no tiene parangón, pues ha permanecido inalterable ante los embates de fenómenos geodinámicos externos.

Esto hace improbable que en el tiempo las construcciones incas se degraden a un estado ruinoso. Por todo esto se concluye que calificar de ruinas a las expresiones culturales más relevantes del patrimonio inca es incoherente, inapropiado, inverosímil e irreverente.

(*) Ingeniero. Investigador del patrimonio inca.

Fuente: Diario El Comercio, Suplemento "El Dominical" (Perú). 29 de mayo del 2011.

Recomendados:

El secreto de la construcción de Machu Picchu.

La expedición de Hiram Bingham y el descubrimiento de Machu Picchu. Libro: "Lost city of the Incas" (1948).

viernes, 27 de mayo de 2011

Entre el modelo de Chile (una de las naciones que más Tratados de Libre Comercio ha suscrito) y el modelo de Brasil un modelo más proteccionista y de contrapeso al gigante del norte).

"Chile y Brasil"

Por: Isaac Bigio (Internacionalista)

Estos dos países son mostrados como un posible ejemplo a seguir. La república sureña se jacta de un alto nivel de crecimiento debido a ser una de las naciones que más Tratados de Libre Comercio ha suscrito. El coloso que agrupa a la mitad de los suramericanos se ufana de tener un modelo más proteccionista y de haber logrado que su nación sea la única del hemisferio que le haga contrapeso al gigante del norte, aunque sin chocar frontalmente contra éste.

Ambos países se caracterizan por estar divididos en dos bloques (uno que va del centro a la derecha y el otro del centro a la izquierda), los mismos que han logrado muchos consensos entre sí sobre el modelo a seguir. Ambos campos pueden reelegir a un nuevo presidente de sus propias filas y también se alternan en el poder. Cada uno mantiene un determinado peso electoral y en los comicios el nivel de variación de votos no es abismal (como pasa en Perú).

En esas dos repúblicas hay partidos estructurados y aquellos que se asientan en los sindicatos (como el PT de Brasil y el PS de Chile) han ayudado a viabilizar el modelo impidiendo huelgas radicales o insurgencias (como las que se han dado en Colombia y Perú, y que han provocado que esos países giren hacia nuevos caudillos de derecha).

Los dos candidatos presidenciales del Perú dicen mostrarse más cercanos a uno u otro modelo. Sin embargo, este país carece de bloques que se puedan reelegir o se alternen en el poder y de partidos sólidos.

La izquierda peruana, que emergió con cierta fuerza después de Velasco, acabó atenazada entre la polarización Fujimori-Sendero y fue incapaz de estructurar partidos con cierto peso, y mucho menos presidentes como Lagos o Lula o presidentas como Bachelet o Dilma.

Perú nunca ha tenido un movimiento que se mantuviera en el poder renovando de figura. Es más, Belaunde, García, Toledo y nuevamente García empezaron con un respaldo mayoritario, pero acabaron perdiendo a más del 90% de sus iniciales votantes al acabar sus quinquenios.

El único movimiento que pudo continuar más de un mandato lo hizo interviniendo en los otros poderes, reeligiendo al mandatario y creando un movimiento que se ha presentado con media docena de membretes diferentes, pero que tienen en común la subordinación al líder.

De hecho, todos los partidos peruanos son caudillistas y los caudillos tienden a dar muchos giros.

El fujimorismo, que fue electo en 1990 con los votos de la izquierda contra la derecha, hoy quiere volver a Palacio uniendo a la derecha contra la izquierda. Vargas Llosa, quien entonces aparecía como el cuco de la izquierda, hoy apoya a Ollanta. Ollanta carece de una ideología clara o de una base social como la de los demás partidos de izquierda del continente (desde la socialdemócrata tipo Chile o Brasil hasta la "radical" tipo Bolivia).

Sin el desarrollo de partidos y bloques estructurados y con tanta volatilidad electoral, el Perú no podrá emular a cualquiera de ambos modelos.

Fuente: Diario Correo (Perú). 26 de mayo del 2011.

jueves, 26 de mayo de 2011

Historia de la derrota de Sendero Luminoso. La DINCOTE y el GEIN, el papel de Ketín Vidal, Benedicto Jiménez y Marcos Miyashiro frente a la estrategia fracasada de “terror contra terror” de Fujimori y Montesinos.

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El mito fujimorista de la derrota de SL

Por: Nelson Manrique (Historiador y sociólogo)

El respaldo al fujimorismo reposa en buena medida en la creencia de que fue Alberto Fujimori quien capturó a Abimael Guzmán, algo que es creído especialmente por los jóvenes que no vivieron ese periodo. Abimael Guzmán fue capturado cuando el Estado peruano venía claramente perdiendo la guerra, ejecutando una estrategia de “terror contra terror” (el grupo Colina, Barrios Altos, La Cantuta, la masacre de presos de mayo de 1992), que fue explicada por Santiago Martin Rivas, el jefe del grupo Colina, al periodista Humberto Jara. Esta no detuvo el crecimiento senderista y al contrario lo aceleró. En abril de 1992 –el mes del golpe de estado de Fujimori– el subsecretario de Estado para AL Bernard Aronson planteó ante la Cámara de Representantes de EEUU que se debía evaluar una intervención militar multinacional en el Perú para evitar el triunfo de SL.

En Lima el asesinato impune de líderes populares como María Elena Moyano provocó un repliegue general de las organizaciones que enfrentaban a SL. La desmoralización de la clase media se expresó en la intención de cientos de miles de personas que querían vender sus propiedades para marcharse del país. En julio SL precipitó aún más las cosas lanzando una gran ofensiva con atentados contra empresas privadas, edificios públicos y locales de legaciones diplomáticas, agravando la zozobra e inseguridad; la culminación fue el bárbaro atentado de Tarata en Miraflores. Días después un “paro armado” fue acompañado de ensayos preinsurreccionales en barrios periféricos de Lima y algo similar sucedió en Ayacucho, Puno, Huancayo, Satipo, La Merced, Pasco y Huánuco. Lima era una ciudad acosada y se percibía claramente que el Estado era incapaz de ganar la guerra. En ese contexto la captura de Guzmán paró en seco una ofensiva general y fue el comienzo del fin para SL.

La captura de Abimael Guzmán fue una completa sorpresa para Fujimori y Montesinos; éste se encontraba en un cóctel en una embajada cuando la TV difundió la noticia de que había sido capturado el “presidente Gonzalo” y Fujimori estaba pescando en Iquitos y sólo pudo retornar a Lima recién al día siguiente. Una vez en Palacio se encargó de autoatribuirse el mérito de una operación exitosa de la cual ni siquiera tenía conocimiento.

La captura de Guzmán fue esencialmente el resultado de un cambio en la estrategia contrasubversiva realizado por un grupo de policías de la DINCOTE, descontentos con la forma como se venía llevando la guerra. Su estrategia reemplazó la represión indiscriminada (como la ejecutó Fujimori con el Grupo Colina) por un trabajo de inteligencia selectivo, que tenía como objetivo llegar a la cúspide de la dirección senderista, con la convicción de que se podía derrotar a SL capturando a Guzmán, pues lo único que SL no podría reemplazar era a su jefe máximo.

Trabajaron largo tiempo en silencio: en lugar de poner en prisión a los senderistas que iban identificando los del GEIN los dejaban libres y les hacían un paciente seguimiento, buscando reconstruir la red orgánica senderista para llegar a Guzmán, lo que finalmente lograron, capturándolo sin disparar ni un tiro. Para poder ejecutar su estrategia tuvieron que trabajar a espaldas de Fujimori y de Montesinos. Fue clave el papel de Benedicto Jiménez y el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), creado a su insistencia al interior de la DINCOTE en 1990.

La captura de Guzmán el 12/9/92 fue un trabajo policial, realizado al margen de las FFAA, ejecutado contra la estrategia de “terror contra terror” de Fujimori y Montesinos. Esta no solo violaba los DDHH sino demostró ser completamente ineficaz. No es, por eso, de extrañar que, lejos de ser condecorados y promovidos, los jefes policiales que capturaron a Guzmán fueran castigados por Fujimori: Ketín Vidal, Benedicto Jiménez y Marcos Miyashiro fueron removidos de sus cargos y enviados a colocaciones que virtualmente los sacaban de la carrera policial. Hubo que esperar a la caída de la mafia para que fueran reivindicados.

P.S. La partida de Carlos Iván Degregori nos golpea profundamente. Debo mucho a su gran corazón, su inmensa generosidad y su maravilloso sentido de la amistad.

Fuente: Diario La República (Perú). Mar, 24/05/2011.

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