sábado, 19 de marzo de 2011

Wari, el imperio más largo de América. Patrón andino del poder estatal y antecedente político de un gobierno panperuano.

El señor de Wari

Por: Antonio Zapata (Historiador)

Semanas atrás, una excavación de la dirección de cultura del Cusco dio a luz un importante hallazgo arqueológico. Se trata de la momia intacta de un señor local del imperio Wari. Su ubicación es extraña, se halla en Espíritu Pampa, un área de Vilcabamba donde se refugió Manco Inca y que se considera habitualmente como el “último refugio de los incas”. No sería tal, sino un sitio incorporado muy temprano por los Wari, antecedentes imperiales del Tawantinsuyu, que existieron entre 650-1100 D.C.

Antes no se conocía Wari. La enseñanza escolar hablaba de Tiahuanacu, porque se basaba en Max Uhle, que pensó en este sitio altiplánico como cabeza de la formación política andina desarrollada antes de los incas. Pero, luego se redescubrió la gran ciudad situada en las afueras de Ayacucho. Ahí estuvo Julio C. Tello y luego el arqueólogo norteamericano John Rowe, quien formuló la teoría de los horizontes, que hasta hoy ordena la línea del tiempo de la era prehispánica.

Esa teoría postula que hubo tres horizontes: Chavín, Wari e Inca. En el medio se hallan dos períodos denominados “intermedios”. En éstos, el poder se habría disgregado en señoríos regionales. Pero, en los horizontes se impuso la centralización. Durante Chavín, gracias a la religión y una red de sacerdotes. Pero, tanto Wari como Inca fueron imperios, gobernados por una élite política y militar, que subordinó todo el antiguo Perú.

En ese sentido, Wari establece el patrón andino del poder estatal. Mientras que el Tawantinsuyu duró poco tiempo, menos de cien años y estaba en plena transformación cuando fue interrumpido por la invasión europea. Por ello, Wari es el antecedente político de un gobierno panperuano.

Durante los años 1960, Luis Guillermo Lumbreras elaboró la tesis de Ayacucho como sede del primer imperio andino. En esa época, trabajaba en la Universidad de Huamanga, que tomó en sus manos el expediente. Posteriormente, Enrique González Carré excavó una pequeña área de la enorme capital Wari, encontrando el Templo Principal, que es lo único abierto al visitante.

La gran ciudad está enterrada y se sabe que encierra restos magníficos, susceptibles de transformar Ayacucho en una nueva capital arqueológica. En el último decenio, importantes excavaciones en la costa norte han multiplicado el interés arqueológico por esta región. Detrás de los especialistas vienen los turistas, tanto nacionales como extranjeros. Lambayeque con cinco museos de primer nivel ha logrado reorientar el turismo hacia esa región. Mientras, Ayacucho permanece paralizado. No obstante, Wari está a sus pies. Ahora que comienza un nuevo gobierno regional, sería interesante que canalice recursos suficientes para una excavación intensa de la capital arqueológica.

La idea es simple. Si en una provincia de ceja de selva aparece un señor local de la importancia del hallado en Vilcabamba, en la capital debe encontrarse restos de reyes y sus monumentos funerarios. Es decir, varios tesoros yacen enterrados en Ayacucho y nadie invierte seriamente en descubrirlos.

Volviendo al Señor de Vilcabamba, su importancia obliga a reconsiderar la relación entre Cusco y Ayacucho en la era precolombina. El primer imperio habría estado muy presente, tanto en el corazón como en las provincias de Cusco. La ciudad Wari de Pikillacta, apenas a kilómetros de Cusco actual, y este Señor que también es Wari, apuntan a un dominio ayacuchano del área.

Quizá el Cusco se hizo grande derrotando a sus antiguos soberanos ayacuchanos. El inca Pachacútec habría culminado un largo ciclo histórico de enfrentamientos, logrando el sometimiento final de los chancas, últimos exponentes de la vieja tradición estatal Wari.

Fuente: Diario La República (Perú). Mié, 16/03/2011.

viernes, 18 de marzo de 2011

El marco jurídico de la ONU: principio de no intervención y la responsabilidad de proteger. Doctrina de seguridad internacional (paz justa incluida).

La ONU, Libia y la responsabilidad de proteger

Por: Emilio Menéndez del Valle. Embajador y eurodiputado socialista.

En virtud del derecho internacional todo dirigente político que ordene o lleve a cabo atrocidades debe ser juzgado por sus actos. Asimismo, los ataques sistemáticos y generalizados contra la población civil pueden ser considerados crímenes contra la humanidad. Esto debe ser inmediatamente aplicado a Gadafi y sus secuaces, que han sido muchos, dentro y fuera de Libia. A pesar de la trascendencia de las Naciones Unidas, resueltas a "preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles", como reza su carta fundacional, pocos conocen los esfuerzos de sus más preclaros secretarios generales para prevenir situaciones como la que actualmente está teniendo lugar en Libia.

En las últimas décadas, las guerras entre Estados han dado paso a conflictos internos en los que la población civil constituye la víctima principal. Ello exigía la creación de un marco jurídico internacional que previera los deberes de los Estados para proteger a sus respectivas poblaciones civiles y -lo que es más importante- creara los medios para que tales obligaciones se cumplieran en caso de que los Estados transgresores agredieran a su población civil. Y, sin embargo, el principal obstáculo se encontraba en la propia Carta onusiana, cuyo artículo 2.7 establece que sus miembros no podrán "intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de los Estados".

De ahí que dos secretarios generales de la ONU, el peruano Pérez de Cuéllar y el egipcio Butros Gali, toparan con ese artículo al afrontar casos de agresión a la Humanidad. Así, en 1991 y a punto de abandonar su puesto, el primero, contundentemente, declaró: "En contraposición a la interpretación rígida del principio de no intervención, el derecho de injerencia humanitaria se está abriendo camino". Por su parte, Butros Gali, sucesor del peruano y recién iniciado su mandato, fue preguntado sobre si la ONU debe favorecer la expansión de las democracias y el respeto a los derechos humanos. A ello replicó: "De igual modo que se ofrece asistencia técnica para construir hospitales, debe existir una a favor de la democracia. No obstante, esta ayuda ha de evitar toda injerencia en los asuntos internos". De cualquier manera, el artículo 2.7 dispone también que "este principio no se opone a la aplicación de las medidas coercitivas prescritas en el capítulo VII", cuyo título es Acción en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión.

Y en esa línea han ido avanzando en los últimos años la Asamblea General y el propio Consejo de Seguridad y muy especialmente los últimos secretarios generales, Kofi Annan y Ban Ki-moon. Ya en sus discursos de 1999 y 2000 ante la Asamblea, Annan desafió a sus miembros para que resolvieran la contradicción que vengo resaltando, esto es, la contraposición entre el principio de no intervención en la soberanía estatal y la responsabilidad de la comunidad internacional para hacer frente a la masiva violación de los derechos humanos y la limpieza étnica. Fue Kofi Annan, el decidido y coherente secretario general, quien -enfrentándose a veces a significados miembros permanentes del Consejo de Seguridad- impulsó lo que hoy conocemos como "responsabilidad de proteger" y que -para desgracia de sátrapas diversos, no solo del mundo islámico- se consolida progresivamente en las relaciones internacionales.

¿En qué consiste la responsabilidad de proteger? Se trata de una doctrina sobre seguridad internacional (paz justa incluida) y derechos humanos que incorpora principios fundamentales. Ante todo, establece que el Estado es el primer responsable de la protección de su población, a la que no puede agredir. La soberanía de los Estados incluye derechos, pero también deberes y responsabilidades. Si se da el caso (como ha ocurrido en Libia, Egipto, Túnez y otros) de que los Gobiernos son incapaces de proteger a sus poblaciones (o son cómplices o actores directos) del genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica o crímenes de lesa humanidad, la comunidad internacional (vía Naciones Unidas) tiene la responsabilidad de entrar en acción. El objetivo principal es librar a la población civil de un Gobierno manifiestamente injusto, tiránico y usualmente corrupto. La responsabilidad de proteger debe ser inicialmente promovida mediante medios pacíficos. Habitualmente, especímenes tipo Gadafi, Mugabe, militares birmanos u otros de semejante ralea, no suelen ser sensibles a tales enfoques. De ahí que a la postre, para proteger a los inocentes, se deba recurrir a medidas coercitivas, incluida la fuerza militar.

La arriesgada iniciativa de Kofi Annan ha sido continuada, incluso con más ímpetu por su sucesor, Ban Ki-moon. De forma que gracias a él y a Annan no solo la Asamblea ha incorporado la responsabilidad de proteger al corpus jurídico onusiano, sino que -lo más importante- han logrado que el verdadero poder ejecutivo de la Organización, el Consejo de Seguridad, ratifique unánimemente (a pesar de iniciales dudas de Rusia y China) la "responsabilidad para proteger a las poblaciones del genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes contra la humanidad".

Coda acuciante: la opinión pública agradecería que se impidiera que déspotas de la estirpe de los Gadafi, Mubarak o Ben Ali acabaran sus días en un exilio dorado, confortados por los millones robados durante décadas. El Tribunal Penal Internacional debería tener la última palabra.

Fuente: Diario El País (España). 18/03/2011.

martes, 15 de marzo de 2011

Historia de la herencia árabe en el idioma español. Limón, azúcar, ataúd, hazaña, momia, mulatas, alcalde, cero, real, paraíso, ojalá, olé y cebiche.

El cebiche y otras herencias árabes

Por: Isaac Bigio (Internacionalista)

El cebiche es un potaje tradicional de muchos pueblos americanos en toda la costa que va de México a Chile y también en el Caribe. Este es similar a otras formas de preparar el pescado crudo como las que tienen otras partes del Pacífico como la Polinesia, Filipinas o Japón. No obstante, éste solo pudo haberse desarrollado como tal con la incorporación de la cebolla y, especialmente, de los cítricos que trajeron los conquistadores (los cuales todos tienen nombres provenientes del árabe: "lima", "limón, "naranja" o "toronja", al igual que el "zumo" que éstas producen). Si bien los antiguos americanos pudieron haber combinado frutos de mar al natural con ajíes, verduras o frutas, el vocablo "cebiche" (como también "escabeche") deriva del árabe y de una forma que tenían las moriscas andaluzas de preparar un plato de carnes avinagradas.

Y cuando tomamos "café" o "limonada" sepamos que estas palabras, al igual que el "azúcar" con que los endulzamos, provienen del árabe.

De este idioma nacen vocablos asociados con cosas que no son tan placenteras como "asesino", "ataque", "ataúd", "azote", "daga", "lacre", "macabro", "mate", "mezquino", "momia", "rehén", "robo" o "zarandear", o que sí producen satisfacciones como "algarabía", "hazaña", "mulatas" o "alhajas" hechas de "ámbar", "carmesí", "lapislázuli" o "nácar".

El mismo origen lo tienen los nombres de los colores "azul" o "turquí"; de autoridades como "alcalde", "alcaide", "aduana", "adalid", "alguacil" o "almirante", de reductos armados como "alcázar", "arsenal" o "mazmorra"; de vocablos que tienen que ver con mediciones, números o finanzas como "álgebra", "algoritmo", "alcancía", "arancel", "arroba", "bazar", "cero", "cifras", "cenit", "guarismo", "quilate" o "quintal"; del "algodón" con el que se pueden hacer prendas como el "mameluco" o el "mandil"; de la terminación "í" en varios gentilicios ("magrebí", "yemení, "marbellí", etc.) y de una variedad más de palabras tales como "abismal", "achacar", "acequia", "ademán", "afán", "ajuar", "alquimia", "alcalí", "alquilar", "azucena", "baja", "chuzo", "elixir", "embarazar", "jaqueca", "jeta", "jinete", "judía", "mía", "paraíso", "quiosco", "real", "rincón" o "talco".

Aunque el español sea la primera lengua del catolicismo, hay dos expresiones muy populares suyas en honor a Alá: "Ojalá" y "Olé".

Y si "usted" cree que lo que se ha escrito es un "alarde", un "mejunje" o un "chisme" hecho por un "fulano", un "mequetrefe" o un "mengano" que es un "fanfarrón" y "holgazán" que no sabe otra cosa más que hablar como "loco", tenga la seguridad que todas esas palabras que se han puesto entre comillas las hemos heredado del árabe. "¡Olé!"

Fuente: Diario Correo (Perú). 11 de Marzo del 2011.

Recomendado:

Historia de la influencia árabe en el idioma castellano o "español".

lunes, 14 de marzo de 2011

El Tercer Reich y las crónicas periodísticas. William Shirer, testigo del ascenso de Adolfo Hitler y el nacionalsocialismo alemán.

Los días de gloria de Adolfo Hitler

El norteamericano William Shirer fue testigo del ascenso de Adolfo Hitler, el sátrapa nacionalsocialista, y de sus extraordinarias primeras victorias bélicas. Durante su permanencia en Alemania este periodista escribió un extraordinario diario que ahora se publica en español.

Por: Ángel Páez

Hay periodistas que son dueños de un extraordinario don: encontrarse en el lugar indicado en el momento adecuado para convertirse en testigos de la historia. El reportero estadounidense William Shirer era uno de ellos. Arribó a Berlín en 1934 como corresponsal del periódico Chicago Tribune, poco después de la llegada al poder de Adolfo Hitler y mientras este se alistaba para asaltar Europa. Desde el escenario de los acontecimientos, Shirer escuchó los discursos cargados de odio de Hitler, se mezcló entre las masas enfebrecidas con el sueño del dominio de la raza aria y entrevió la naturaleza del partido nazi. Sus despachos fueron publicados en principio por el Chicago Tribune. Más tarde empezó a enviar reportes radiofónicos para la cadena CBS. Pero mientras cumplía estas tareas de reportero, Shirer escribió virtualmente a hurtadillas, lejos de la mirada de los censores del partido nazi y de la Gestapo, un diario personal en el que registró cada detalle de la construcción de ese monstruo hitleriano que pretendió someter a la humanidad. Más de 70 años después, el Diario de Berlín 1934-1941, de William Shirer, acaba de ser publicado en español. Leerlo es como experimentar en vivo y en directo el surgimiento de la locura nazi.

Histeria colectiva

“Vestía una vieja gabardina cruzada y su rostro, que yo esperaba que mostraría más fuerza, era más bien inexpresivo, hasta el punto de que yo no podía entender qué corrientes ocultas ponía en acción en aquellas multitudes histéricas que lo recibían con tanto entusiasmo. No se encara al gentío con la imperiosidad teatral que le he visto emplear a Mussolini”, escribió Shirer el 4 de setiembre de 1934. Era su primer encuentro con Hitler: “A eso de las diez de la noche me vi atrapado entre una multitud de diez mil histéricos que se apretujaban en el foso delante del hotel de Hitler. Me asombraron un poco sus caras, en especial las mujeres, cuando, finalmente, Hitler se dejó ver un instante en el balcón. Me recordaron las expresiones delirantes que había visto en cierta ocasión en tierras de Luisiana en las caras de unos fieles carismáticos de la Iglesia pentecostal. Lo miraban desde abajo como si fuera un mesías, y sus rostros se transformaban en algo positivamente inhumano. Si Hitler hubiera permanecido ante ellos algo más que unos pocos instantes, pienso que la mayoría de las mujeres se habrían desmayado por la excitación”.

Shirer lamentaba que la prensa mundial no tomara en serio lo que ocurría en Alemania y tratara a Hitler como un personaje pintoresco que alardeaba con un encendido lenguaje patriotero. “Algunas veces pienso que, a pesar de nuestro trabajo como reporteros, aún entendemos poco al Tercer Reich: lo que es, a lo que aspira, adónde va, ya sea aquí o en cualquier parte del extranjero”, señala el 27 de setiembre de 1937. “Es muy cierto: los británicos y los franceses no entienden la Alemania de Hitler.

Alemania es más fuerte de lo que piensan sus enemigos. (...) ¿Hitler quiere la paz? ¡Lean Mi lucha! La respuesta también está en las palabras de una marcha nazi que atruena aún en mis oídos: ‘Hoy somos dueños de Alemania/ Mañana lo seremos del mundo entero’”. Shirer reportaría el intento de alcanzar ese sueño perverso que se basaba en el exterminio.

Como era de esperarse, los censores del aparato nazi le hicieron la vida imposible a William Shirer. Conforme las tropas hitlerianas comenzaron a desplegarse por territorio europeo, ampliando el dominio del Führer, el celo de la Gestapo pisoteaba la sombra del periodista que relataba al mundo cómo la máquina de matar nacionalsocialista se imponía a sangre y fuego después que el mismísimo Adolfo Hitler había prometido respetar la paz. Escribió en su diario en la madrugada del 11 al 12 de marzo de 1938, desde Viena: “¡Ha ocurrido lo peor! Los nazis están invadiendo Austria. Hitler ha roto una docena de solemnes promesas, compromisos, tratados. Y Austria está acabada. ¡La hermosa, la trágica, la civilizada Austria! Desaparecida”. Solo era el principio.

El reportero continuaría dando cuenta del avance nazi, así como del cinismo para justificar su fiebre bélica. Así, luego de la invasión de Polonia, el 6 de octubre, Shirer escribió: “Hoy al mediodía Hitler ha dado a conocer en el Reichstag sus tan anunciadas ‘propuestas de paz’. Me acerqué hasta allí y presencié el espectáculo por enésima vez. Formuló ‘propuestas’ casi idénticas a las que le he oído ofrecer desde la misma tribuna después de cada conquista tras la marcha sobre Renania en 1936. Esta debe ser, como mínimo, la quinta vez que se la oigo”.

Los dictadores duermen mal

En plena guerra, los jefes de Shirer le pidieron que compusiera un perfil de Adolfo Hitler, lejos de la imagen demonizada de la propaganda. Querían que reportara la rutina cotidiana del hombre que había iniciado la Segunda Guerra Mundial. “Se levanta temprano y toma un primer desayuno a las siete de la mañana, que consiste habitualmente en un vaso de leche o de zumo de fruta y dos o tres panecillos, que unta de abundante mermelada. Como la mayoría de los alemanes, toma un segundo desayuno, este hacia las nueve, semejante al primero salvo porque añade también alguna pieza de fruta. (...) Come muy frugalmente: de ordinario, un guiso o una tortilla de verduras. Es, por supuesto, vegetariano, abstemio y no fumador. Normalmente invita a comer a un grupito de tres o cuatro ayudantes. (...) Se sirve en sus comidas una cerveza de muy baja graduación alcohólica –un 1 por ciento–, elaborado especialmente para él, y en ocasiones una bebida llamada Herve, hecha de una hierba aromatizada con un poco de vino de Mosela. (...) Hitler tiene pasión por las maquetas arquitectónicas y puede pasarse horas jugueteando con ellas. Trasnocha hasta tarde y duerme mal, lo que me temo que es la peor desgracia del mundo”.

William Shirer publicó en 1960 un libro considerado uno de los mejores en la materia, Auge y caída del Tercer Reich: una historia de la Alemania nazi. Sin embargo, sus diarios contienen las impresiones más directas, vívidas e intensas del surgimiento de Hitler y el nazismo, escritas por alguien que tenía los pies en el lugar de los acontecimientos. El 17 de junio de 1940 relató sobre su llegada a París tomada por los nazis: “No fue agradable para mí. Mientras entrábamos en París, a través de las calles familiares, sentía como un dolor en la boca del estómago y deseé no haber venido”. Y el 18 de junio: “Esta noche París es para mí una ciudad extraña, irreconocible. (...) Esta noche las calles están oscuras y desiertas. El París de las luces alegres, las risas, la música, las mujeres en las calles... ¿cuándo fue eso? Y este París, ¿qué es?”.

El 19 de julio de 1940, Shrirer se volvió a encontrar en Berlín con el dictador de ridículo bigote: “El Hitler que vimos anoche en el Reichstag era el conquistador. (...) Su voz era más suave anoche: rara vez gritó, en contra de lo que suele hacer, y ni una sola vez prorrumpió en un chillido histérico, como tantas veces le he visto hacer desde esa tribuna. Su oratoria rayó a la máxima altura. (...) Observé de nuevo, también, que es capaz de decir una mentira con cara de absoluta sinceridad”. Pero Hitler no bromeaba cuando ordenó a la Gestapo que investigaran a Shirer por supuesto espionaje, delito que se pagaba con pena de muerte. El 6 de diciembre de 1940, el reportero pudo abandonar Alemania sin que la policía secreta descubriera que escondía sus diarios. “Si los alemanes encontraban mis notas, me fusilaban”, logró escribir. Shirer sobrevivió para contarlo.

Periodista hasta el último suspiro

Ni bien retornó a los Estados Unidos, William Shirer publicó en 1941 su Diario de Berlín con extraordinario éxito. En 1945 retornó a Alemania para reportear el juicio de Nüremberg a los jerarcas nazis. De esta experiencia escribió Fin del Diario de Berlín, publicado en 1947. Luego de la espectacular venta de Ascenso y caída del Tercer Reich, lanzado en 1960, al año siguiente puso en circulación Auge y derrumbe de Adolf Hitler. Shirer continuó practicando el periodismo. Tuvo que escribir tres libros para relatar sus memorias: Viaje por el siglo XX (1976), Los años de pesadilla (1984) y El retorno del nativo (1990). Durante la guerra trabajó con otro grande del periodismo: Edward Murrow. La amistad se rompió por diferencias irreconciliables. Murió en 1993.

Fuente: Diario La República, Revista "Domingo" (Perú). 13 / 03 / 2011.
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Hitler, contexto y semblanza.

domingo, 13 de marzo de 2011

Historia de la Mujer pre-hispánica. La Mujer en el antiguo Perú.

Diosas y mujeres del antiguo Perú

La Señora de Cao, la gran gobernanta moche, sería solo una de las tantas mujeres que ejercieron el poder en el Antiguo Perú. Aquí algunos apuntes para esa nueva historia.

Por: Jorge Paredes

Cuando Pizarro llegó a las costas del norte, uno de los primeros jefes nativos que salió a su encuentro no fue un hombre, sino una mujer: se trataba de una capullana, perteneciente a una casta de mujeres que gobernaban desde tiempos muy antiguos diversos cacicazgos en esta región. Esta mujer se atrevió a retar al conquistador con el ofrecimiento de manjares y con su séquito de balseros y siervos llegó hasta la nave del español. Según cuenta el cronista Martín de Murúa, estas mujeres no solamente ejercían el poder, sino que podían desechar un marido y casarse con otro. El caso de ella no fue el único. Más de mil años antes, ya una gobernanta, conocida hoy como la Señora de Cao, había ejercido un poder político, mágico y religioso en el norte peruano. Estas dos mujeres, cuyas historias nos llegan hoy a cuentagotas, comienzan a cambiar una creencia de siglos, pues se pensaba que la mujer había cumplido solo un papel subalterno en el Antiguo Perú, vista únicamente como la concubina, la sierva o la esclava de señores, incas y conquistadores.

Oráculo femenino
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El arqueólogo Federico Kauffmann Doig explica que la mujer era reverenciada en un plano mágico y religioso, pues desde tiempos muy antiguos se la asociaba con la pachamama, la tierra, que era fecundada por el dios masculino de la lluvia. Aunque afirma que la presencia de mujeres poderosas no era algo común, resalta que en algunas culturas, como las norteñas, se elevaba a la categoría de sacerdotisa a aquellas que tenían cualidades psíquicas especiales, quienes servían como oráculos para pronosticar el clima, algo que preocupaba mucho a pueblos agrarios, amenazados por fenómenos naturales como el del Niño.

Mitos y diosas
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¿Pero es posible que la mujer haya compartido el poder con el hombre en el mundo prehispánico? La historiadora y museógrafa Maritza Villavicencio está convencida de que a la llegada de los españoles, hacia 1532, las mujeres ejercían un poder político, religioso y económico en diversos pueblos andinos como jefas, sacerdotisas, adivinas, sanadoras y cacicas. Villavicencio basa su argumento en que este poder político está traducido en la gran cantidad de diosas que existían en el panteón andino, las cuales cumplían un papel central como dadoras de vida y proveedoras de alimentos. “Solo en la costa central, en Pachacámac, reinaba la diosa Urpay Huáchac, que era la diosa de las aves marinas y de los peces. Después estaba Cauillaca, su hermana, que, según la tradición mítica, se petrificó en el mar, huyendo del acoso del dios Cuniraya. Los restos físicos de este hecho serían el islote que hoy conocemos como La Ballena. Después, está Mama Raiguana, que es otra diosa a la que se le atribuye la repartición de los alimentos, a los pobladores de la sierra les dio la papa, la quinua, los ollucos; y a los costeños los frejoles, pallares y maíz, y así podemos mencionar una gran cantidad de deidades femeninas”.

Mama Huaco

Esta idea de la mujer poderosa ha quedado plasmada también en el mito de los hermanos Ayar, que explica el origen del Tahuantinsuyo, a través de Mama Huaco, una mujer aguerrida, capaz de pelear como un hombre y, según la leyenda, matar a sus rivales para sacarles después los “bofes” y hacer con ellos un globo que soplaba y producía un ruido aterrador. En una de las versiones del mito (citada por María Rostworowski en “La mujer en la historia del Perú”), es ella la que arroja la vara de oro para penetrar la tierra y fundar el imperio incaico. Según el psicoanalista Alberto Péndola, era una mujer fálica y opuesta a Mama Ocllo, quien más bien estaba preñada de atributos occidentales, pues era la compañera subordinada, que realizaba las tareas domésticas. El cronista indio Felipe Guaman Poma de Ayala describe así a Mama Huaco: “Fue muy hermosa y morena de todo el cuerpo y de buen talle. Dicen que fue gran hechicera […] de esta señora comenzaron a salir reyes incas […] dijo que era hija del Sol y de la Luna y se casó con su hijo primero Manco Cápac Inca […] dicen que pidió a su padre el Sol dote […] y se casaron madre e hijo”.

La misteriosa Señora de Cao

El desentierro de la Señora de Cao, en el centro ceremonial El Brujo, en La Libertad, ha venido a corroborar la existencia de una soberana moche, de 1.700 años de antigüedad, una mujer joven y tatuada con serpientes y arañas (símbolo de la fertilidad femenina), hallada entre los cuerpos de criadas y siervos, báculos, diademas y collares. Pero, como sugiere Maritza Villavicencio, no es la única: “Es una de las muchas mujeres que ejercieron el poder en el Perú antiguo, como en Cahuachi, Nazca, donde también se ha encontrado un personaje femenino con características de alguien poderoso, al igual que en Túcume, en la huaca Las Balsas, y en San José de Moro, con entierros que tienen más de mil años de antigüedad”. Estos hallazgos nos obligan a pensar en jefaturas étnicas femeninas (como opina María Rostworowski), en mujeres que reclaman desde lejanas tumbas su lugar en la historia.

Fuente: Diario El Comercio (Perú). 13 de Marzo del 2011.
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Recomendado:
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Las mujeres en la historia del Perú.

viernes, 11 de marzo de 2011

Historia de los principales Tsunamis del siglo XX.

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Los principales maremotos y “tsunamis” ocurridos desde 1960.

- Mayo de 1960: El mayor terremoto de la Historia, con epicentro frente al sur de Chile y que superó los 9 grados Richter, generó olas de hasta 25 metros que barrieron partes de la costa chilena, llegando hasta Hawai, donde causó 61 muertos. El total de muertos del seísmo y del posterior “tsunami” se estima entre 490 y 2.290.

- 1964: Un seísmo de casi nueve grados Richter golpea Alaska, la Columbia Británica y la costa noroeste de California, causando 121 muertos. El consiguiente “tsunami” con olas de seis metros mató a once personas en Crescent City (California).

- 16 agosto de 1976: Tras un seísmo de 7,9 grados Richter que golpeó la isla de Mindanao (Filipinas), un “tsunami” devasta más de 700 kilómetros de costa, causando unos 8.000 muertos.

- 12 diciembre de 1979: Un seísmo de 7,9 grados Richter se produce en la costa del Pacífico, frente a Colombia y Ecuador. El consiguiente maremoto destruyó al menos seis poblados de pescadores, causando al menos 360 muertos en la provincia colombiana de Nariño y en la ciudad de Tumaco, entre otras.

- 26 mayo de 1986: Ciento cuatro personas mueren en la costa oeste de Japón tras el maremoto originado por un seísmo en la zona.

- 12 julio de 1993: Al menos 202 personas murieron en la isla nipona de Okhushiri a causa del “tsunami” originado por un terremoto frente a la costa de Hokkaido (Japón).

- 17 julio de 1998: Unos 2.200 muertos a causa de un “tsunami” en Papua Nueva Guinea, originado por un seísmo de 7,1 grados Richter, que destruyó las localidades de Arop y Warapu.

- 26 diciembre de 2004: Tras un terremoto de 8,9 grados Richter con epicentro frente a la isla indonesia de Sumatra, el mayor “tsunami” de la Historia causa 226.408 muertos en doce países ribereños del océano Indico.

Los países más afectados fueron Indonesia (126.915 muertos y 37.063 desaparecidos); Sri Lanka (más de 31.000 muertos), la India (más de 11.000 personas); Tailandia: 5.395 muertos (de ellos 2.248 extranjeros de 37 países que incluyen a dos españoles), y 2.940 desaparecidos. En Somalia hubo 300 muertos y al menos 80 en las Maldivas.

- Marzo 2006: Un “tsunami” mata a tres personas y destroza una pequeña aldea en la isla indonesia de Buru.

- 17 de julio de 2006: Un “tsunami” sacude el suroeste de la isla indonesia de Java y causa al menos 596 muertos, setenta desaparecidas y 110.000 desplazados. La ola gigante fue originada por un maremoto de 7,7 grados de magnitud cuyo epicentro se situó a unos 200 kilómetros del litoral javanés y a 48,6 kilómetros de profundidad y que fue seguido por numerosas réplicas.

1-2 abril 2007 – Cincuenta y dos muertos a causa de un “tsunami” en las Islas Salomón, provocado por dos terremotos, uno de 8,1 grados Richter seguido de otro de 7,6 grados. En las provincias del Oeste y de Choiseul se produjeron más de 5.409 desplazados y 916 edificios destruidos.

Fuente: Agencia EFE

jueves, 10 de marzo de 2011

Historia de la Mujer. La figura femenina y su lucha por el reconocimiento social.

Mujer, cuestión de cultura

A cien años de las celebraciones oficiales del Día Internacional de la Mujer, he aquí algunos pasajes de la historia de la humanidad que en materia femenina nos han legado las sociedades antecesoras.

A mediados del siglo IX, nace una leyenda que tiene, como siempre, algo de verdad: una mujer habría ocupado el más alto cargo del Vaticano, haciéndose pasar por hombre, teniendo su vida un final trágico. La piedad no era muy difundida ni el milagro muy común incluso en esas épocas, antes de la Inquisición. Según la leyenda, la suplantación del papa por una mujer (algunos dicen que fue Juan VIII; otros, Benedicto III) obligó a la Iglesia católica a cerciorarse de la masculinidad del papa palpándole los genitales: un hombre se encargaba de examinar manualmente los atributos fisiológicos de masculinidad del nuevo pontífice metiendo la mano por debajo de una silla perforada donde este se sentaba. Luego, una vez comprobada la hombría, debía exclamar en el más ortodoxo latín: ¡Tiene dos!, ¡y cuelgan bien!

En un ambiente religioso preponderantemente masculino, se entiende sobradamente este escándalo ante la intromisión de un elemento femenino en el cargo más querido; solo es necesario echarle una mirada a los cabezas de otras religiones: Buda, Inti, Jesucristo, Mahoma, Zeus, Zoroastro, entre otros. Pero no es fácil entenderlo cuando se trata de un ámbito cultural, donde la vanguardia del pensamiento y de acción debe hacerle frente a ciertas ‘normas’ sociales, como no lo es en el siguiente caso: en 1659, “se registró la ópera británica titulada La historia de sir Francis Drake (…); el libreto (…) ambientado en Perú y Panamá, trataba de una mujer que era capturada y atada a un árbol por ‘salvajes’. Resulta curioso que la mujer era representada por una imagen impresa en una tela, debido a las prohibiciones de que figurase un elemento femenino en un proscenio” (“El cóndor pasa: mandato y obediencia”, San Marcos, 2011, p. 44, de Ernesto Toledo Brückman).

Llama la atención la dimensión del absurdo. Una mujer pintada en una tela, no por falta de presupuesto, sino por prohibición social, 352 años después podría ser una simple anécdota del machismo del XVII en la ‘adelantada’ Europa, pero, en realidad, es más un velo que cubre lo que sucedía en la oscuridad del ‘rincón femenino’ asignado a las mujeres en esas épocas. Era la época de “La perfecta casada” del agustiniano Fray Luis de León, cuya influencia sobreviviría para mal hasta el siglo XX, para quien la mujer “Su andar ha de ser en su casa (…) Y pues no las dotó Dios ni del ingenio que piden los negocios mayores, ni de fuerzas las que son menester para la guerra y el campo, mídanse con lo que son y conténtense con lo que es de su parte, y entiendan en su casa y anden en ella (…porque) visitando las calles corrompen los corazones ajenos y enmollecen las almas de los que las ven, las que, por ser ellas muelles, se hicieron para la sombra y para el secreto de sus paredes”.

Ahora, ad portas de conmemorarse el Centenario del Día Internacional de la Mujer, aún continúan dándose situaciones que despiertan la reflexión. Un ejemplo es la imagen de los reyes españoles en la moneda conmemorativa del Centenario de esta fecha, que ya ha generado reclamos porque la monarquía no ha contribuido al avance de sus derechos y, por ejemplo, las mujeres siguen discriminadas en la sucesión al trono.

Incluso los gritos de “Libertad, igualdad y fraternidad” de la aclamada y reivindicatoria Revolución Francesa de 1789 no le dio derechos de propiedad y de sufragio a la mujer. Los cambios culturales también son cuestión de tiempo.

Mujeres inadvertidas
En una entrevista publicada en este diario, el poeta Álvaro Torres-Calderón y catedrático en la Florida State University y en North Georgia College & State University de los Estados Unidos, nos recordó que una de las más interesantes intelectuales de inicios del siglo XX, en el Perú, Clorinda Matto de Turner, no era reconocida como precursora del indigenismo: “Por ejemplo, José Carlos Mariátegui no la menciona como precursora o que haya tratado sobre el tema del indio; él menciona a Manuel González Prada. Recién ahora, al hacer una relectura, encontramos un mensaje que sus contemporáneos no toman en cuenta, porque es otra sociedad, otro pensamiento, otras funciones de género. Para el caso de las mujeres, lo bello, lo femenino. Los hombres, los ensayos, los tratados”; aún cuando ejercían su derecho a pensar y comunicar (adrede como Juan de Arona, quien las vilipendiaba, o sin querer, como el caso citado por Torres-Calderón), se las dejaba de lado.

Resulta interesante resaltar el intelecto y la capacidad de estar presente en la adversa historia de las mujeres peruanas, desde la fortaleza de Micaela Bastidas pasando por la literatura y propuesta de Clorinda Matto de Turner y llegando a la pictórica postura de Julia Codesido. Sin embargo, tanto o más interesante resulta la mirada a otro tipo de mujeres. Hace unos días, en Lima, tres mujeres: Fanny Izquierdo Ríos, Rosina Valcárcel y Pilar Roca, dieron una charla por el Día Internacional de la Mujer en la Casa Museo José Carlos Mariátegui. En ella, uno de los planteamientos que resultaron interesantes, por la dimensión cultural de la propuesta, fue la de incorporar a las amas de casa al sistema de jubilación. Sí, las mujeres de las cuales no se habla en la historia, las que se han dedicado desde siempre a la organización del hogar, las que posibilitan la supervivencia de la especie: “En muchos países se reconoce la labor de la madre, de la mujer de la casa, a tal extremo que, llegada a la tercera edad, la jubilan y recibe su pensión —dice Pilar Roca—. No es un trabajo de ocho horas, sino de todo el día, todos los días. Las señoras con dinero pagan a las trabajadoras del hogar. Pero en las capas bajas, las trabajadoras del hogar son las madres”. Esas palabras suenan aún algo distantes de la realidad latinoamericana y representan una estampa futurista de lo que deseamos que sea el Perú de aquí a unos años. Y mientras tanto, mientras se construye esa nación, hay otras mujeres a las que deberíamos darle una nueva mirada en el Perú: las víctimas de la violencia interna, las que cargan con el recuerdo de sus muertos y que, a la vez, llevan todavía la carga pesada de la impunidad de sus violadores. Por fin, después de mucho tiempo, se rompió el silencio. La mujer ya no es una tela pintada en un escenario, sino carne viva, testimonio de su propia realidad. Ahora que por el Centenario la Onu ha creado Onu Mujeres, debemos llamar la atención de esta entidad para que se sume a la lucha y la justicia repare el daño a estas mujeres. Aparte de ser materia política y jurídica, también es una cuestión de cultura.

PROPUESTA
Pilar Roca: “En muchos países se reconoce la labor de la madre, de la mujer de la casa a tal extremo que llegada a la tercera edad, la jubilan y recibe su pensión. En España tienen su seguridad social las mujeres a partir de la tercera edad, porque se supone que la mujer ha hecho un buen trabajo en la casa. Y no hay ocho horas de trabajo. Hay que revalorizar a la mujer y reconocer su trabajo de ama de casa”.

ONU MUJERES

A fines de febrero se inauguró Onu Mujeres, una nueva organización de la Unesco, que preside la ex mandataria Chilena Michelle Bachelet. En una entrevista reciente, publicada en “El Correo” de esa entidad, dijo: “Las mujeres son víctimas de violencias de todo tipo: violencias domésticas, violaciones, abusos sexuales perpetrados como tácticas de guerra, matrimonios prematuros y mutilaciones genitales (…) si se tienen en cuenta las diferentes clases de violencia que pueden padecer las mujeres en uno u otro momento de su vida, la proporción de víctimas alcanza un 76 % de la población femenina mundial”.

CENTENARIO
Hace 101 años, en 1910, la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, realizada en Copenhague (Dinamarca), proclamó el Día Internacional de la Mujer como homenaje al movimiento mundial en favor de sus derechos y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal, como parte de la lucha histórica por la igualdad de género. Esta propuesta, aprobada por 100 mujeres de 17 países, tuvo su primera celebración el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de un millón de mujeres y hombres. En la historia, hubo diversas celebraciones por el Día de la Mujer antes de esta proclamación, y las fechas difieren mucho como difieren las realidades geográficas y culturales; pero esta fecha, 8 de marzo de 2011, es reconocida por la Unesco como el Centenario del Día Internacional de la Mujer.

Fuente: Diario La Primera (Perú). 07 de marzo del 2011.

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